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¿Emprender más allá de los 55? Los autónomos que no se resignan a frenar su carrera laboral

Resumen

Hay una línea roja en la vida laboral que marca el camino entre esperar a la jubilación con prestaciones públicas o reinventarse para acometer un proyecto con la ilusión de un joven aunque se superen los 55 años. que se enfrentan miles de españoles todos los años cuando inician su propio negocio tras ser despedidos de sus empresas de toda la vida, no haber conseguido sacar un proyecto adelante o verse en la encrucijada de que aún le queda demasiado tiempo hasta la jubilación.Los senior en activo constituían un 'rara habis' en el panorama laboral hasta que la gran recesión les dejó en la cuneta de sus trabajos precisamente cuando más necesitaban trabajar para finalizar su vida laboral y, a la vez, completar las cotizaciones antes de retirarse. Pero en ese contexto España también ha cambiado. Cada vez hay más emprendedores maduros que inician, retoman o reinventan su actividad: una tercera parte de los trabajadores autónomos dados de alta en la Seguridad Social son mayores de 56 años, según los datos proporcionados por ATA.

Hay una línea roja en la vida laboral que marca el camino entre esperar a la jubilación con prestaciones públicas o reinventarse para acometer un proyecto con la ilusión de un joven aunque se superen los 55 años. Ese punto de inflexión es al ... que se enfrentan miles de españoles todos los años cuando inician su propio negocio tras ser despedidos de sus empresas de toda la vida, no haber conseguido sacar un proyecto adelante o verse en la encrucijada de que aún le queda demasiado tiempo hasta la jubilación.Los senior en activo constituían un 'rara habis' en el panorama laboral hasta que la gran recesión les dejó en la cuneta de sus trabajos precisamente cuando más necesitaban trabajar para finalizar su vida laboral y, a la vez, completar las cotizaciones antes de retirarse. Pero en ese contexto España también ha cambiado. Cada vez hay más emprendedores maduros que inician, retoman o reinventan su actividad: una tercera parte de los trabajadores autónomos dados de alta en la Seguridad Social son mayores de 56 años, según los datos proporcionados por ATA. Es más: un 5% tienen ya más de 66 años. Y la renovada jubilación flexible puede devolver a una parte a trabajar, si lo hacen voluntariamente.Además, esos datos indican también que seis de cada diez autónomos llevan más de cinco años al frente de su actividad y que tres de cada cuatro superan los tres años de trayectoria. Esto es, que el crecimiento registrado no responde tanto a nuevas altas de emprendimiento joven como a la continuidad y prolongación de la vida laboral de profesionales veteranos.Y con los datos de todo 2025 se pone de manifiesto que los autónomos con modalidad de persona física descendieron en 21.406 cotizantes y los familiares colaboradores se redujeron en 7.732 personas, mientras que los autónomos societarios se dispararon , con 66.674 socios más que un ejercicio antes.María Romero Sombreros Sinclair (Girona) «Si no te mueves, no eres una persona, sino un mueble que ve pasar la vida». Con esta frase, María Romero, fundadora de Sombreros Sinclair, sintetiza lo que le llevó a crear este negocio cuando tenía 57 años. Lo hizo después de trabajar un tiempo en una sombrerería pero como empleada. Aquella circunstancia derivó en su propia empresa de la que se siente muy orgullosa porque ha conseguido «encontrar y dar al cliente lo que busca, a cada uno». Los inicios no fueron fáciles, pero considera que 2025 era el momento de «volver a levantarse». A principios de 2025 miró un local y a partir de ahí comenzó, no sin esfuerzo y con ayuda financiera. Fue algo impresionante, pedí un préstamo, empecé a funcionar y aún estoy aquí», explica. Porque emprender desde nada es bastante complicado. Pero aquí estoy, de pie y esperando. Esta emprendedora se considera como los grandes empresarios, «que caen y se levantan varias veces a lo largo de su vida». Y rechaza cualquier insinuación vinculada a la parálisis laboral y vital por su edad. «Es absurdo quedarse parado siempre», apunta al referirse a la posibilidad de cobrar alguna prestación hasta su retiro. «En la vida hay que retomarla muchas veces, yo lo he hecho siempre», explica de forma diáfana. «La vida son pasos y nunca puedes decir me he de quedar aquí, porque eso es aburrido, tienes que movilizarte, viendo y moviéndote porque si no no eres una persona sino un mueble que está ahí sentado toda la vida», asegura.Solo hay un grupo de trabajadores por cuenta propia que crece a mayor ritmo en el panorama actual que el de quienes superan la barrera de los 55. El de quienes se incorporan al mercado laboral por primera vez en su vida. Sin opciones para encontrar un trabajo estable y con un sueldo medianamente digno -más allá del salario mínimo interprofesional-, este colectivo se adentra en la aventura de los autónomos. Pero a una década de la jubilación, la perspectiva cambia, las condiciones son más complicadas y quienes así lo deciden se embarca en una aventura empresarial que les va llenando de satisfacción. Más aún cuando casi 6 de cada 10 personas que buscan empleo de forma activa han superado los 45 años, según los cálculos de la Fundación Más Sénior. Su directora general, Sonia Catalán, indica que «el talento sénior sigue considerándose erróneamente un recurso prescindible, sin tener en cuenta que aportan experiencia, conocimiento y capacidades» de valor.Félix José Alonso García Editorial Impresionante (Ávila) «Si te gusta lo que haces, no hay ni edad ni lunes para ti». Unas manos, un lápiz y unos bocetos. Así comenzó este emprendedor el germen de lo que ahora es una proyecto empresarial, cultural y social, desarrollado a través del Centro Especial de Empleo. Su negocio integra creación artística, producción gráfica, divulgación del patrimonio. De su sede salen láminas y dibujos de todas las ciudades turísticas para toda España. Lo inició cuando tenía 64 años. Y lo hizo porque era lo que le gustaba. «Si haces lo que te gusta, lo puedes hacer a cualquier edad», explica. «Porque así el trabajo nunca te va a cansar y nunca habrá lunes para ti», enfatiza. Antes pasó por una enfermedad que le impedía desarrollar su trabajo, pensó en su idea con el lápiz entre sus manos, y la desarrolló no sin dificultades y con financiación. Pero con ilusión en un centro que ya acoge a varios empleados con discapacidades, lo que hace de su labor una tarea fundamental entre el emprendimiento y la conciencia social. Su punto de inflexión fue Salamanca, una ciudad que al final resulta recordada por una rana. «Que todo el arte que hay en salamanca se quede en una simple rana, me llevó a dibujar y dibujar… al final me dediqué en cuerpo y alma a ello y cuando me quise dar cuenta tenía un montón de ciudades dibujadas». Desde su negocio las da a conocer «regalando cultura» y con la satisfacción de ayudar a otras personas.El perfil de los emprendedores mayores de 55 es tan heterogéneo como las circunstancias que les rodean. Por ejemplo, hay una mayor presencia de hombres , al representar un 69,5% del total, frente a las mujeres, con un 30,5%, según datos proporcionados por MicroBank. Además, el 71% son españoles y el otro 29%, extranjeros , sobre todo de Venezuela, Argentina, Colombia o Perú, según los datos proporcionados por MicroBank. Además, las comunidades autónomas con más presencia de este colectivo son Cataluña , con un 26%, seguida de Andalucía (21,3%), Comunidad de Madrid (11,5%) y Comunidad Valenciana (7,7%).Alexander Irwin Horno sobre Ruedas (Cantabria) «Mi idea fue moverme, llevar el negocio y viajar». Emprender cerca de los 60 años no es una decisión habitual. Supone volver a empezar, asumir riesgos y dedicar numerosas horas a consolidar un proyecto propio. Alexander Irwin, un británico afincado en Asturias, decidió dar ese paso con 59 años y abrir una nueva etapa profesional al frente de Horno sobre Ruedas, su 'food truck' especializado en pizzas. Originario del sur de Londres, se trasladó a Asturias porque su mujer es española y allí desarrolló su trayectoria profesional en los sectores de la hostelería y la panificación, en el oriente de la región, cerca de la frontera con Cantabria. Alexander comenzó su actividad el pasado mes de abril. Lo hizo porque buscaba una alternativa que requiriera una inversión menor que la apertura de un establecimiento convencional y que, al mismo tiempo, le permitiera llevar una vida más autónoma aprovechando su experiencia profesional previa: «Esa fue mi idea desde el principio: moverme un poco, llevar el negocio y viajar», comenta Alexander. Su actividad se desarrolla principalmente entre Asturias y Cantabria. Buena parte de su día a día transcurre en la carretera, desplazándose para participar en fiestas de pueblos, ferias y algunos eventos privados.Además subyace otra cuestión clave en este contexto: la necesidad de obtener un crédito para poner en marcha un negocio. Y un préstamo puede ser la solución. En el caso de MicroBank , indican que un 77% de los emprendedores senior que financian piden créditos para ampliar negocios y un 23% lo hacen para abrirlos. Los casos de quienes aparecen en este reportaje, por ejemplo, han sido financiados por esta entidad. Además, los sectores con más emprendedores de mayor edad apoyados por esta entidad son los establecimientos de bebidas (8,4%), transporte de mercancías por carretera (7,5%), restaurantes y puestos de comida (7,3%) y transporte por taxi (5,1%).La alternativa a los subsidiosEsta realidad empresarial contrasta con otra en la que vive una parte de quienes superan los 52 años: la de acogerse a los subsidios por desempleo que se cobran una vez finalizada la prestación por paro contributiva. Los últimos datos proporcionados por el Ministerio de Trabajo indican que hay 812.116 españoles cobrando el subsidio por desempleo, lo que supone un 1,3% más que en el año anterior. De ellos, la mitad son mayores de 52 años, esto es, acogidos a un régimen especial de renta y cotización que se estableció hace ahora casi dos años. El sustento con el que cuentan los mayores de 52 años es el subsidio por desempleo, un soporte –480 euros al mes– que no es comparable a ningún sueldo a tiempo completo, pero que esconde otra realidad: el SEPE les cotiza por un 125% de la base mínima del SMI . Es decir, el erario público aporta más por ellos (un 25% adicional a lo que cotiza un trabajador con SMI) que quienes están trabajando por el salario mínimo. En total, cada perceptor del subsidio cuenta con 982 euros entre ayuda y cotizaciones.