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Los Escribano venden su 14,3% en Indra y salen de la compañía tras la guerra con el Gobierno

Resumen

Los hermanos Escribano salieron ayer de forma definitiva de Indra con la venta del 14,3% de las acciones que poseían del gigante de la defensa, tras dos meses de lucha con el Gobierno y que terminó con la salida de Ángel Escribano de la presidencia de la cotizada. La situación ha llevado a los hermanos a dar carpetazo a tres años de presencia en el accionariado, al que llegaron como socios del Gobierno y se marchan enemistados, pero con la operación de la compra de su empresa familiar aún en el aire y la voluntad de la directiva de Indra de activarla. La maniobra supondrá la salida de Javier Escribano del Consejo de Indra, último obstáculo que complicaba a nivel de gobernanza el entendimiento de las partes. Ahora queda la voluntad de los dirigentes de la empresa familiar.

Los hermanos Escribano salieron ayer de forma definitiva de Indra con la venta del 14,3% de las acciones que poseían del gigante de la defensa, tras dos meses de lucha con el Gobierno y que terminó con la salida de Ángel Escribano de la presidencia de la cotizada. La situación ha llevado a los hermanos a dar carpetazo a tres años de presencia en el accionariado, al que llegaron como socios del Gobierno y se marchan enemistados, pero con la operación de la compra de su empresa familiar aún en el aire y la voluntad de la directiva de Indra de activarla. La maniobra supondrá la salida de Javier Escribano del Consejo de Indra, último obstáculo que complicaba a nivel de gobernanza el entendimiento de las partes. Ahora queda la voluntad de los dirigentes de la empresa familiar. El propio De los Mozos reconoció que la operación está estancada después de que los hermanos se retiraran en pleno pulso con el Gobierno y ahí sigue. "Lo único que puedo hacer es esperar", aseguró a los accionistas en referencia a la vuelta de sus antiguos socios a la mesa de negociación durante la última conferencia con analistas del grupo, celebrada hace menos de una semana con motivo de la presentación de resultados trimestrales. Según Expansión, el CEO habría llegado a proponer al Consejo de Indra hacer una oferta por 2.300 millones en marzo. De momento, la operación de salida de Indra elimina cualquier prisa económica para los Escribanos, ya que el beneficio que han obtenido en estos tres años es casi mil millonario. El paquete que colocarán en el mercado vale más de 1.300 millones, después de la subida en bolsa de Indra de ayer (+4,81%). La operación se ha gestado a través de una colocación acelerada, es decir, los bancos encargados de la venta sondean por anticipado a un número de inversores relevantes para cuando cierre el mercado acometer la transacción y desprenderse de las acciones entre una sesión y otra. Se trata de una operación de grandes dimensiones para la bolsa española, que no veía un movimiento así desde la colocación del 7,5% de Bankia en 2014 por parte del Frob. La salida del segundo mayor accionista de Indra allana al Gobierno el control sobre la compañía junto a sus aliados de Sapa, que tienen algo más de un 7% de las acciones. En total, el bloque suma cerca de un 35% del capital, lo que le garantiza ganar prácticamente casi cualquier votación en cualquier junta de accionistas con una asistencia media. Historia de una ruptura Los problemas entre los Escribano y el Gobierno nacieron a raíz del estudio de la compra de Escribano Mechanical and Engineering por parte de Indra. La compañía familiar es una de las mayores empresas de defensa y además tiene dos capacidades que hacen de ella el gran socio industrial de Indra: las propias fábricas y capacidades y especialización en drones y vehículos de tierra. Por ello, el equipo dirigido por el CEO, José Vicente de los Mozos, veía y ve encaje estratégico, pero el conflicto de interés que suponía comprar la empresa del presidente de la compañía levantó ampollas. Primero en los consejeros independientes y más tarde en el Gobierno, que usó esta excusa para desplazar del poder a Escribano cuando se tornó molesto para Manuel de la Rocha, gurú económico de Moncloa y secretario general de Asuntos Económicos y G20, y, por ende, para el máximo accionista de la compañía. El relato oficial apunta al conflicto de interés por la operación, pero existen otras dos razones de peso en la ruptura entre Escribano y De la Rocha. La primera, que el presidente de Indra había tomado decisiones contra la voluntad de Moncloa. La segunda, que el crecimiento de Escribano ponía la operación en unas cifras que convertirían a los hermanos en máximos accionistas de Indra, por encima de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi). Pese a los intentos de Escribano de rebajar la tensión y abrirse a estudiar fórmulas para que el Gobierno siguiera teniendo el mando de Indra la ruptura era irrevocable y se produjo el pasado 1 de abril, cuando Escribano renunció y se nombró a Ángel Simón como presidente no ejecutivo. Camino a futuro Precisamente, aunque la posibilidad de que se retome la fusión acapara gran parte de los focos, el otro elemento clave será la nueva convivencia entre ambas compañías, ahora totalmente desligadas una de otra. Ambas empresas son socias en múltiples proyectos, los más importantes los que fueron adjudicados el pasado año como parte de los programas especiales (PEM) para llegar al 2% del PIB del Ministerio de Defensa. Entre los programas de artillería propulsada, sistemas contradrones y el vehículo anfibio, ambas empresas suman contratos conjuntos por casi 7.500 millones de euros, repartidos a partes casi iguales. A esto se suma el programa del 8x8 y el vehículo de apoyo de cadenas. Precisamente, Defensa hizo alusión a la situación entre ambas compañías y el conflicto generado con Sapa y Santa Bárbara en una jornada organizada por Europa Press este mismo martes. ""Tenemos que prepararnos para lo que se nos viene por delante, que va a ser un incremento drástico en la demanda, tanto en cantidad como en calidad. Por eso, el mensaje que les dejo (a esas empresas) es que hay que ponerse las pilas, que se miren hacia adentro y mejoren lo que tenga que mejorar, empezando por la capacidad de defensa. Y sobre todo que se mejore la cooperación, que no se pierdan energías improductivas en competencias innecesarias y en rencillas incluso innecesarias", señaló el subdirector general de Programas de la Dirección General de Armamento y Material (DIGAM) del Ministerio de Defensa, el teniente general José Antonio Gutiérrez Sevilla.