Tintín, Colón, Sánchez y el eclipse
ResumenMuchos nos enteramos de lo que era un eclipse gracias a una de las innumerables andanzas que vivimos acompañando al insuperable Tintín y su perro Milú. La imaginación y el conocimiento de una generación tras otra se ha enriquecido con las aventuras del audaz reportero y muchísimos nos acordaremos de él en el atardecer del próximo miércoles cuando la luna provocará la repentina oscuridad total. Como jovencísimos lectores de El Templo del Sol seguimos los pasos de nuestro héroe en un mundo fantástico poblado por descendientes directos del imperio de los Incas que vivían ocultos entre los picos andinos del más profundo Perú. Las cosas le fueron mal a Tintín y junto con Milú, su fiel fox terrier, y sus amigos el irascible Capitan Haddock y el excéntrico Profesor Tornasol, el intrépido aventurero acabó atado a una estaca colocada sobre una pira y a punto de ser asado por los herederos de Atahualpa.
Muchos nos enteramos de lo que era un eclipse gracias a una de las innumerables andanzas que vivimos acompañando al insuperable Tintín y su perro Milú. La imaginación y el conocimiento de una generación tras otra se ha enriquecido con las aventuras del audaz reportero y muchísimos nos acordaremos de él en el atardecer del próximo miércoles cuando la luna provocará la repentina oscuridad total. Como jovencísimos lectores de El Templo del Sol seguimos los pasos de nuestro héroe en un mundo fantástico poblado por descendientes directos del imperio de los Incas que vivían ocultos entre los picos andinos del más profundo Perú. Las cosas le fueron mal a Tintín y junto con Milú, su fiel fox terrier, y sus amigos el irascible Capitan Haddock y el excéntrico Profesor Tornasol, el intrépido aventurero acabó atado a una estaca colocada sobre una pira y a punto de ser asado por los herederos de Atahualpa. Tintín salvó su vida y la de sus compañeros porque por casualidad se había enterado de que la luna taparía el sol a la misma hora de su ejecución. Cuando los rayos del gran astro estaban a punto de encender la hoguera, Tintín pidió a voz en grito la inmediata ayuda de la deidad solar. Y se hizo de noche. Suplicando la vuelta de la luz, le faltó tiempo al aterrado príncipe Inca y sumo sacerdote del Templo para liberar a quienes había sentenciado a muerte por sacrilegio. Y Tintín volvió a casa para preparar su próxima aventura. La realidad supera la ficción y quizás muchos no sepan que Cristóbal Colón, que era muy ducho en las cosas de la astronomía, hizo exactamente lo mismo que haría Tintín cuando en febrero de 1504 se le torció su cuarto, y último, viaje al Nuevo Mundo. Sirviéndose de la ciencia, el visionario genovés recurrió a la superstición para salir de un serio apuro real. Se aprovechó del candor ajeno. El descubridor estaba varado en Jamaica y sus hombres, a la espera de ser rescatados, eran hostigados por los nativos y estaban hambrientos. Colón sabía por sus lecturas que un eclipse lunar era inminente y advirtió a los indígenas que la ira divina caería sobre ellos si se negaban a cooperar con los visitantes. Y, sin pensárselo dos veces, cambiaron de actitud en cuanto se produjo el eclipse lunar. Se mostraron hospitalarios y colmaron a los españoles de manjares. Pedro Sánchez no se va a quedar atrás a la hora de servirse de un eclipse para su propio beneficio. Piensa que el que el miércoles oscurecerá una franja entre Madrid y Barcelona que va de La Coruña a Palma de Mallorca le viene al pelo para distraer al personal. Por eso un sonriente presidente del Gobierno nos anuncia por vídeo una app que indica los mejores lugares para disfrutar de unos tenebrosos, por negros, segundos y puesto que se desvive por nuestro bien, Sánchez nos recomienda el uso de gafas especiales para auscultar sin riesgo ocular cómo desaparece y reaparece la luz. Atentos todos, por lo tanto, al eclipse del miércoles y olvidémonos de todo lo demás. Comenzará en Galicia a las 19:27 y acabará en las Islas Baleares a las 20:35. Entre Oviedo y León se podrá contemplar la máxima duración del eclipse que será de aproximadamente un minuto y cuarenta ocho segundos. Bienvenido sea el fenómeno astronómico para una buena parte de la España vaciada que hará, nunca mejor dicho, su agosto con la llegada de entusiastas venidos de muy lejos. Serán recibidos con sumo agrado. Y bienvenido sea para el presidente del gobierno porque las redes sociales juran en arameo y la supervivencia del sanchismo requiere que se hable de otra cosa. El verano ha empezado muy mal: las "joyas de la caja fuerte" y la multitud de incendios forestales. Y la sofocante canícula ha ido de peor en peor: la masiva incursión de inmigrantes en Ceuta seguida por una sorprendente crisis diplomática con Italia que presagia una absurda e hiriente bronca a nivel europeo. Han sido semanas de Piove, porco governo llevado a extremos nunca vistos hasta ahora de inquietud, de frustración y de irritación. Estos días con el ferragosto encima han de servir para reponer pilas. Así ha sido, o ha pretendido ser, siempre. Pero los reveses que se han ido sucediendo en el tiempo de estío 2026 han colmado el vaso de la amargura. La rentrée política este año será precedida por muy ruidosos pataleos en plenos parlamentarios a finales de mes. Tintín, en el reino de la fantasía, y Colón, en la vida real, aventureros ambos, consiguieron utilizar un eclipse para engañar a sus adversarios y salir airosos de sendos apuros. Sánchez es un consumado mentiroso pero es dudoso que logre algo parecido. El tiempo de la inocencia ya pasó.