Casavieja, la zona cero del desastre del Valle del Tiétar: "Lo sabían y faltaron medios"
ResumenFalta de atención, cuando todo se centraba en el incendio de Madrid en el Pantano de San Juan y de la posibilidad de que se uniera con el frente del Tiemblo. El sábado 25 por la mañana incluso se deseaba el cambio de viento de sur a norte en el puesto de mando avanzado, entonces en Cenicientos, porque haría volver los dos grandes frentes hacia tierra quemada, decían los expertos. Los que estaban el viernes en el puerto del Alacrán, un paso de montaña que marca la linde entre Casavieja, Piedralaves y Burgohondo, el origen del primer fuego (declarado el miércoles 22 de julio) en la otra cara de la sierra) por una chispa de maquinaria, saben muy bien lo que pasó. Con azadas y rastrillos intentaron hacer un cortafuegos para un conato pequeño, que había asomado el miércoles en la cuerda que separa el Valle del Alberche con el del Tiétar.
Falta de atención, cuando todo se centraba en el incendio de Madrid en el Pantano de San Juan y de la posibilidad de que se uniera con el frente del Tiemblo. El sábado 25 por la mañana incluso se deseaba el cambio de viento de sur a norte en el puesto de mando avanzado, entonces en Cenicientos, porque haría volver los dos grandes frentes hacia tierra quemada, decían los expertos. Los que estaban el viernes en el puerto del Alacrán, un paso de montaña que marca la linde entre Casavieja, Piedralaves y Burgohondo, el origen del primer fuego (declarado el miércoles 22 de julio) en la otra cara de la sierra) por una chispa de maquinaria, saben muy bien lo que pasó. Con azadas y rastrillos intentaron hacer un cortafuegos para un conato pequeño, que había asomado el miércoles en la cuerda que separa el Valle del Alberche con el del Tiétar. Una fumarola apenas. Ni un bombero (no llegaron hasta el sábado) ni un medio aéreo, salvo dos pasadas de helicóptero ya cayendo la noche de ese viernes fatídico del 25 de julio.. Era una brigada organizada por el Ayuntamiento y allí subieron los que conocen la sierra como la palma de su mano además de otros voluntarios. Lograron contener una de las lenguas que amenazaba con deslizarse ladera abajo, "en la otra nos faltaron tres horas de luz", aseguran. Ninguna Brigada de extinción subió con ellos hasta el sábado. Ese día, por la mañana, regresaron bien temprano, pero en viento cambio sobre las 10 de sureste a noroeste, es decir soplando de norte a sur y eso fue la puerta de entrada a un infierno que se desató en horas. Desde ese punto, formando un pirocúmulo con atmósfera propia, del que se difundieron en muchos vídeos colgados en redes. Una ola de fuego de decenas de metros de altura que descendió desde allí hasta el río Tiétar en apenas ocho horas, con una voracidad y un poder de combustión que nadie imaginaba ni recuerda. Algunos de esos voluntarios han trabajado años en el monte, en brigadas forestales de incendios o de limpieza, pero no recuerdan nada parecido. Se han salvado las vidas humanas, todas hasta el momento, y la inmensa mayoría de casas en casi todos los municipios, pero hay decisiones en las primeras horas, incluso días, que no se entienden y que contribuyeron a "una tormenta perfecta", para un desastre ecológico de unas dimensiones no conocidas. "Fue la zona cero y la puerta de entrada para que se quemara el Valle entero. Lo sabían y faltaron medios, pero quizá otros frentes eran más convenientes de atender para la opinión pública", asegura Joaquín Fuentes, socio fundador de Track Gredos, una empresa de ocio y deporte de montaña que se ha quedado, como muchos otros, sin el monte en el que desarrollan su actividad todo el año. Como en el resto de testimonios, en su voz no hay rencor, ni rabia, tan sólo decepción, frustración y un relato sosegado y global de lo que ha pasado y que es extensible a lo que se ve en la multitud de población desplazada o confinada, que ha superado las 100.000 personas entre los incendios de Ávila y Madrid y que ahora empiezan a regresar a sus casas para evaluar las pérdidas. El diagnóstico es casi coincidente para todos, esos a no sólo no se preguntó desde los despachos y desde los puestos de mando, ni siquiera se les ha informado de nada. "Aquí, como todo en España, se forman dos bandos, los de la emergencia climática y los negacionistas. Todo se intenta politizar y yo no niego el cambio climático, al contrario, pero lo sucedido aquí no tiene nada que ver con eso. Era un incendio extinguible y faltaron medios, faltaron objetivamente... Lo que viene a partir de ahora sí que es el cambio climático para todo el valle", sentencia. Los voluntarios y vecinos hablan en pasado porque Casavieja, en este momento, cuando el fuego en el Tiétar parece perimetrado, es el término más devastado por el fuego, donde las cifras son catastróficas junto a su vecino Piedralaves. Pero ambos siguen sin ser nombrados en la mayoría de informaciones de los incendios, pese a que ningún otro tiene daños parecidos. Ha sido como si fueran fantasmas antes y después de la debacle. % del municipio afectado por el fuego Casavieja: 89,50 % Piedralaves: 88,07 % Navas del Rey: 85,09 % Pelayos de la Presa: 73,93 % El Tiemblo: 68,43 % San Martín de Valdeiglesias: 58,23 % Navaluenga: 57,66 % Agustín Soto tiene su visión de lo que ocurrió, muy semejante a la de sus vecinos. Era atacable en las primeras horas, jueves y viernes de la semana pasada, pero imposible ya el sábado. "Cuando tocó los pinos, ya era imparable, no había nada que hacer. ¿Faltaron medios?, sí faltaron", asegura sin titubeos. Su relato de una minuciosidad que impacta, como un parte casi al minuto de como se desarrollo todo el incendio en esa zona cero para el Valle del Tietar. Por eso merece la pena escuchar cada documento íntegro. "Faltan medios de extinción, para cómo son los incendios en España, faltan medios de extinción. Hace 20 años los incendios no tenían la virulencia y la velocidad de propagación que tienen hoy en día. ¿Que los montes están más abandonados? También, por supuesto que los montes están más abandonados, porque no hay ganado principalmente. Pero los montes tampoco se pueden tener como si fuese el jardín de tu casa, porque es imposible", dice Soto, sobre medidas a tomar que es ampliar la flota de medios aéreos, completamente insuficientes a nivel nacional ahora mismo. Sara Soto es familia de Agustín y propietaria del Vivero Al Natural, su reflexión coincide con la del resto, indignación, hastío y la sensación de que cambiará poco o nada a pesar de las dimensiones apocalípticas del siniestro "Yo la verdad es que tenía la ilusa esperanza de que se iba a actuar, de que esto no iba a pasar, no se iban a dejar que el fuego llegara a nuestras casas, obviamente eso no ha pasado, eso ha fallado y han fallado muchas más cosas", recalca. "Ha fallado la prevención, no ha habido ninguna política para que nuestros montes estuvieran limpios, no hay medios suficientes, caso de que hubiera alguna catástrofe, el mando único no ha funcionado tampoco, a la vista está, el Valle del Tietar está calcinado", añade en una larga lista. Y especial atención merece su opinión sobre las órdenes de evacuación. "El protocolo de evacuación forzosa tampoco funciona, porque si no llegase, porque aquí ha habido gente que prácticamente se ha escondido en sus casas, los bomberos que había no hubieran sido capaces de defender todo el pueblo. Y desde luego, los negocios, que estaban fuera del protocolo, habrían ardido. En mi caso, si no llega a ser por mis hijos y amigos de mis hijos, mi vivero no existiría", dice tras haber salvado su medio de viva, pese a que todo parecía condenado. La sensación de hartazgo es recurrente en todos los testimonios. Ignacio Anta, otro vecino con muchas generaciones anteriores en Casavieja, apunta a varios aspectos que han degenerado en la situación actual del medio rural en España. "El abandono del campo llegó por directrices de la Unión Europea en las que ha pagado a los ganaderos y a los agricultores para que abandonaran el campo, para que abandonaran sus reses y para que abandonaran los cultivos por cupos e historias de la Unión Europea", recuerda sobre políticas de décadas. "Y hay que darse cuenta, esto es quizás lo más difícil, de que los incendios son un negocio. Esto es duro de decir pero los incendios son un negocio, los incendios mueven maquinaria costosísima que no puede estar parada, son muchísimas horas de trabajo para muchísimas personas, son horas de vuelo de aviones, de helicópteros y si no hay incendios... Luego también la readecuación de los terrenos, la repoblación que se hace después, pues también mueve muchísimo dinero y si no hay incendios no hay partidas presupuestarias extraordinarias para todos estos fines", explica sobre situaciones que se están dando a su juicio en el medio rural en toda España. El testimonio final es el de Agustín Rubia, de Madrid y casado con Raquel Jiménez, natural de Casavieja. Estaba de vacaciones, como muchos otros en este pueblo, pero subió a arrimar el hombro para extinguir el fuego cuando aún era posible. Mira a lo que va a ser de una zona en la que la despoblación se va a acentuar. "Ya no es una cuestión paisajística, sino lo que implica para las vidas de las personas, que se dedican a vivir del monte o del turismo. El futuro es muy incierto, porque no cuento con que vaya a haber ayudas, no cuento con que vaya a haber nada. La gente va a tener que buscarse las maneras y reinventarse y por supuesto, esto se despoblará más, porque la gente joven, si no tiene futuro, que ya de por sí era complicado... y es en lo que habría que centrarse, en el futuro", dice con una perspectiva de los próximos meses y años. Luego deja otra opinión que es recurrente en las 100.000 personas afectadas en Madrid y Ávila y en otros incendios de este año en toda España. "Los políticos que tenemos son eso, un reflejo de la sociedad, es lo que tenemos. No tengo ningún tipo de confianza en ningún tipo de partido político ni en la gente que administra, desgraciadamente esta es la situación", cierra sobre lo sucedido. Este miércoles, se vuelve a algunos pueblos al irse controlando los fuegos de la zona, otros siguen confinados, y todos completamente olvidados de aquí a pocos días. Pero se verá algo parecido en cualquier otra zona de la península o las islas en lo que queda de verano y en los de los próximos años.