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El Mundo ·

Carta de Pedro a los estudiantes

Resumen

Me han dicho que grabe este vídeo para empatizar con el cansancio, los nervios y el agobio que os está provocando la prueba de acceso a la universidad. Yo no empatizo fácilmente ni siquiera con los que empatizan difícilmente, y tampoco soy de los que se ponen nerviosos ni cuando perpetran un pucherazo en un comité; ahora bien, yo también hice la Selectividad, y mirad adonde he llegado. Reconozco que una cosa no tuvo nada que ver con la otra, porque mis calificaciones fueron discretas y no tuve más remedio que refugiarme en la privada. Pero recordad que solo los fascistas creen en la selección de las élites a través del mérito.

Queridos alumnos y alumnas. Me han dicho que grabe este vídeo para empatizar con el cansancio, los nervios y el agobio que os está provocando la prueba de acceso a la universidad. Yo no empatizo fácilmente ni siquiera con los que empatizan difícilmente, y tampoco soy de los que se ponen nerviosos ni cuando perpetran un pucherazo en un comité; ahora bien, yo también hice la Selectividad, y mirad adonde he llegado. Reconozco que una cosa no tuvo nada que ver con la otra, porque mis calificaciones fueron discretas y no tuve más remedio que refugiarme en la privada. Pero recordad que solo los fascistas creen en la selección de las élites a través del mérito. Yo valoro más otra clase de habilidades que siempre han adornado a mis colaboradores más estrechos. Lo malo es que los jueces y los fiscales no las valoran tanto como yo. De modo que no hay razón para preocuparse tanto. Pase lo que pase, nuestro sistema educativo os acompañará para que lleguéis tan lejos como queráis. Pero si no lo hace, y aun así os empeñáis en permanecer en este país, existen caminos alternativos para medrar sin necesidad de una formación selecta. Yo soy doctor en economía, como bien sabe Miguel Sebastián; pero mi título más incuestionable me lo concedió la universidad de la vida. Ahí, entre saunas, cloacas y secretarías de organización, nos hemos licenciado unos cuantos socialistas que han impulsado el progreso de los españoles en los últimos ocho años. Pero una oposición marrullera y elitista quiere tumbar este Gobierno porque no soporta que hayamos extendido el derecho a gobernar a nuevos colectivos sociales, como los delincuentes. En su restrictiva idea de España, de un capacitismo grosero, no caben siquiera las directoras de cátedra, como sabe Begoña. Este fin de semana vosotros y vosotras lo habréis pasado estudiando, dando un último empujón, como diría Ábalos en Teruel, si me permitís la broma. Yo estuve el domingo mitineando junto a una joven progresista que debería serviros de inspiración. Se llama Aránzazu Figueroa y acaba de ser elegida secretaria general de las Juventudes Socialistas. Su discurso fue música para mis oídos. Dijo que la derecha es heredera del franquismo y que nosotros no somos como ellos: nosotros odiamos desde el lado correcto de la historia. Si al final no os da la nota, acudid con vuestro rencor a la agrupación socialista más cercana. Un futuro promisorio se abrirá ante vosotros. Y vosotras.