El PP combinará una "política para adultos" con ataques frontales a Sánchez: "Es el 'momento Feijóo', somos el Gobierno a la espera"
ResumenCuando llegó a la presidencia del PP, en 2022, Alberto Núñez Feijóo quiso solemnizar un cambio en la cultura política reciente de su partido, anunciando que volvía "la política para adultos". Y más aún: que él no sería un dirigente "tuitero". Cuatro años y medio después, todo ha cambiado tanto que aquel compromiso ha quedado atrás, enterrado en la hemeroteca como tantos otros propósitos que se dieron de bruces con la realidad. Los populares han ido metamorfoseando su estrategia al compás de las exigencias políticas del momento, y en paralelo a la inflamación creciente de su electorado.
Cuando llegó a la presidencia del PP, en 2022, Alberto Núñez Feijóo quiso solemnizar un cambio en la cultura política reciente de su partido, anunciando que volvía "la política para adultos". Y más aún: que él no sería un dirigente "tuitero". Cuatro años y medio después, todo ha cambiado tanto que aquel compromiso ha quedado atrás, enterrado en la hemeroteca como tantos otros propósitos que se dieron de bruces con la realidad. Los populares han ido metamorfoseando su estrategia al compás de las exigencias políticas del momento, y en paralelo a la inflamación creciente de su electorado. Pero la campaña de las generales del 29-N ha cambiado de frecuencia tras el trágico accidente de Urda (Toledo), que segó la vida de 69 personas el pasado miércoles. Ahora toca, siquiera por respeto a esas víctimas y sus familiares, y, en general, a los usuarios de la alta velocidad, hablar de gestión. Y de que "España vuelva a funcionar". Así lo piensa el Partido Popular, que quiere aprovechar que el momento político se ha alineado con sus pretensiones para potenciar más de lo inicialmente previsto el perfil gestor de Feijóo, que presidió durante 13 años la Xunta de Galicia. El PP cree que desde ahora hasta el 29 de noviembre la conversación pública girará en torno a los puntos fuertes de su candidato. "Ha saltado por los aires la campaña de gestos, gamberradas, chistes y bailes, y vuelve a estar de actualidad la gestión. El foco está ahora puesto en lo que él sabe hacer. No está el país para bailes ni para hablar de cuánto sexo practica el presidente del Gobierno", explican en Génova. "Y el vídeo bromeando con la Renfe perseguirá a Óscar Puente para siempre", opinan. Tras el shock del accidente de Urda, que el PP sintió en primera persona por la muerte de la ex ministra popular Fátima Báñez, la dirección de Génova decidió que la campaña electoral tenía que girar más aún en torno a que los servicios públicos funcionen. Por eso Feijóo va a usar una "escenografía de Gobierno a la espera": seria, austera y muy enfocada a devolverles a los ciudadanos la confianza en el sistema ferroviario. Así lo explica su equipo: "Rigor. Experiencia. Gestión. No es una persona que vaya a llegar al Gobierno con la L de prácticas pegada a la espalda. Llega con experiencia de la Xunta y con una identidad muy marcada por la gestión. Él luce más en ese ámbito que en la política de zascas o en la política emocional. En el debate de fondo, él crece, porque está preparado para gobernar. Ahora que el país pide alguien que se lo tome en serio, es el momento Feijóo, y nosotros somos el Gobierno a la espera; estamos preparados para gobernar y deshacer todo este caos". El viernes, Feijóo ya inició esta estrategia. En su reunión con un equipo de expertos en el sector ferroviario, apareció con un gran panel gris a su espalda que tenía sobreimpresionado un crespón negro junto a tres palabras: "Gestión. Rigor. Experiencia". El consultor y analista de comunicación política Javier Sánchez González analizó así en sus redes: "La escenografía de Gobierno en la sombra, la disposición en mesa de trabajo (formato war room) y los tonos sobrios de la puesta en escena del PP no son casualidad. Buscan proyectar orden y seriedad institucional". Es, a su juicio, "una estética milimétricamente diseñada para activar el contraste". "Sin banderas ni mítines, el mensaje clínico busca llegar directamente al votante moderado e indeciso que rechaza la confrontación verbal y demanda orden y solvencia profesional", apuntó. En la sala de máquinas de Génova no esconden que a Feijóo "le viene mejor" hablar de "arreglar cosas" y gestionar presupuestos que las estrategias de humanización de los candidatos con las que había comenzado la precampaña. "Es el momento Feijóo y pensamos que ahora la gente añora lo que representamos nosotros", reiteran. "Retomamos la política para adultos", conceden. Es, en cierta medida, una vuelta a 2022, pero sin olvidar que en 2026 los votantes están mucho más enfadados y es mucho más probable que voten desde las tripas que en función de la utilidad de la papeleta. De hecho, Vox no para de subir en las encuestas, y el discurso del fin de ciclo lo beneficia. Así lo reconoce un colaborador de Feijóo: "Sí, también habrá voto del ajuste de cuentas, y la gente vota con mucho enfado contra Sánchez". ¿Entonces? El PP no abandonará la vertiente acerada y de choque de cuernas con el PSOE en ningún caso. De hecho, Feijóo ya culpa directamente al Gobierno de las muertes de Urda: "Han muerto al menos 69 personas porque no renovó un sistema de seguridad obsoleto". Pero esa dureza la combinará con una mayor apuesta por poner el acento en lo contante y sonante. En Génova aseguran que sí que está aumentando la transferencia de voto del PSOE hacia el PP, y que en apenas un mes esa cifra ha pasado del 5,5% al 8%. En esa espita quiere sembrar Feijóo con su idea-fuerza de que "España vuelva a funcionar". Para el candidato popular, "el problema es de gestión; se ha gestionado mal de forma continuada y el Gobierno ha abandonado la cultura de la seguridad". "Restaurar la confianza será difícil, muy difícil", reconoció el viernes, y no se recuperará si no se identifica "qué ha fallado y qué hay que corregir". Por eso promete hacerlo mejor que el Ejecutivo de Sánchez: "La respuesta es gestión, gestión, gestión".