← Volver
ABC ·

Los cinco de la SEPI y un ausente (el más listo de todos)

Resumen

Es la reunión del Consejo Gestor de la empresa pública que en ese momento tiene como jefa suprema a María Jesús Montero, que años después se ... honraría en sacar el peor resultado de la historia para su partido en Andalucía. Es un martes soleado en Madrid y la SEPI va a firmar la aprobación del rescate de Plus Ultra, la dichosa aerolínea de un solo avión —por aquel entonces— que ahora es la más conocida del panorama aeronáutico patrio. En la mesa se sientan Bartolomé Lora, vicepresidente de la SEPI; Sara Ageesen, secretaria de Estado de Energía; Ana de la Cueva, secretaria de Estado de Economía; Raúl Blanco, secretario general de Industria; Pilar Paneque, subsecretaría de Estado de Hacienda y Javier Lorente, secretario del Consejo de SEPIy del Consejo Gestor.

Es la mañana del 2 de marzo de 2021. Calle Velázquez de Madrid. Sede de la SEPI. Planta Sexta. Es la reunión del Consejo Gestor de la empresa pública que en ese momento tiene como jefa suprema a María Jesús Montero, que años después se ... honraría en sacar el peor resultado de la historia para su partido en Andalucía. Es un martes soleado en Madrid y la SEPI va a firmar la aprobación del rescate de Plus Ultra, la dichosa aerolínea de un solo avión —por aquel entonces— que ahora es la más conocida del panorama aeronáutico patrio. En la mesa se sientan Bartolomé Lora, vicepresidente de la SEPI; Sara Ageesen, secretaria de Estado de Energía; Ana de la Cueva, secretaria de Estado de Economía; Raúl Blanco, secretario general de Industria; Pilar Paneque, subsecretaría de Estado de Hacienda y Javier Lorente, secretario del Consejo de SEPIy del Consejo Gestor. Actúa como coordinador de todos los trabajos previos José Ángel Partearroyo. Quitando a este último que hacía de informante, son los seis de la SEPI. Seis que van a sellar con su firma el rescate a una sociedad que años después será carne de tribunales, condenas e investigaciones judiciales. Pero no están todos los que son. Hay una ausencia. Y no es menor. Falta uno. Es como si en la firma de un rescate a una petrolera no estuviese el de Energía. Cómo si en la ayuda a una empresa de alimentación no estuviese el de Consumo. Falta uno muy importante. El que debe informar, justificar y explicar la operación por ser de su ámbito. El que debe poner la firma el primero de todos. Falta el secretario de Estado de Transportes. Se llama Pedro y se apellida Saura. Años después de aquel día en que Pedro no apareció en la SEPI sería nombrado jefe de Paradores, la bicoca del sector público español: ¿a quién no le apetece ser presidente de Paradores? Que se lo digan a alguno de sus predecesores, como a Miguel Martínez, aquel amigo leonés de José Luis Rodríguez Zapatero que disfrutó del cargo de campo de golf en campo de golf y gestionaba a golpe de 'green'. Algún día hablaremos de él. Luego, don Pedro, sería presidente de Correos. Otro puestazo por ser 'amigo de'.Noticia relacionada general No No El PP subraya que «no es descabellado» pensar que «pudiesen imputar» a Sánchez ServimediaEl caso es que ese día Pedro, el tocayo de Sánchez, no apareció. El no formaba parte del Consejo de los seis de la SEPI, pero su presencia era obligada por ser el secretario de Estado del ramo que se iba a rescatar. A una operación de ese tipo siempre iba el secretario de Estado del asunto que se tratase. Sus acólitos habían redactado bajo su supervisión los informes técnicos que recomendaban salir al rescate de la aerolínea de aviones singulares. No porque fueran especiales sino porque solo había uno.Pero Saura no fue. Y no firmó. Y no firmó... y no firmó... Ese es el dato. No firmó con su nombre la decisión del rescate. Los otros seis sí. Y esa fue su condena. De momento no en el sentido literal de la palabra. Saura fue el gran ausente del 2 de marzo. El más listo de todos.El okey clave al informeAntes de ese 2 de marzo muchas cosas habían pasado. Para empezar, uno de sus chicos, Rafael Medina, hoy descansando en un puesto de los buenos en Bruselas, redactó el informe de la Dirección General de Aviación Civil sobre Plus Ultra. Un informe clave. Sin su okey nada se habría aprobado. Y él dio el okey. El otro informe clave era el de Seguridad Aérea. Y también dependía de Saura. Y también dio el okey a la cosa de los aviones venezolanos. Con esos dos informes y muchas reuniones previas, concretamente seis, se llegó al Consejo Gestor y a ese 2 de marzo. Medina, don Rafael, y su jefe, don Pedro, mandaron a esa reunión todos los informes favorables. Rescatar aquello era de lo más lógico. Había que gastarse el dinero público a millones en algo que solo volaba una vez de ida y otra vez de vuelta.«Rescatar aquello era de lo más lógico. Había que gastarse el dinero público a millones en algo que solo volaba una vez de ida y otra vez de vuelta»Ese 2 de marzo otro don, Bartolomé, vice de la SEPI, que hoy calienta el banquillo, y nunca mejor dicho, dio el visto bueno. Y con la firma de todos, menos el del tocayo de Sánchez, se mandó la tarea al Consejo de Ministros. Y allí, días después, don Pedro, el presidente amigo de Saura, dio el bocinazo final. Con la aprobación y la responsabilidad delegada de todo el Consejo de Ministros incluido los de Podemos que, aparte de ser los tontos útiles de la aprobación, fueron tan responsables como los demás. Pero en esta historia de aquella mañana del 2 de marzo, aún habría que hacerse dos preguntas más. Hubo dos auditoras, dos, que corroboraron, aseguraron, firmaron y bendijeron la operación. Algún día tocará hablar del papel que en nuestro suelo patrio han hecho algunas firmas en operaciones de calado. En este caso ya digo que fueron dos. Una tiene una letra repetida en su nombre y otra tiene nombre en inglés. Sus informes también fueron definitivos. Por si alguien a ese lado del mazo quiere interesarse a margen de recientes interrogatorios que han sido más dulces y benévolos que el puesto de don Rafael, Medina, en Bruselas.