El Gobierno desgaja la vivienda en un decreto aparte de la guerra para cerrar la crisis con Sumar
ResumenApenas una hora ha durado el Consejo de Ministros, menos de lo que ha tardado en comenzar tras el plante de Sumar . El Gobierno ha acordado finalmente la aprobación de dos decretos para dar acogida a las medidas sobre vivienda que pedían sus socios ... y poder resolver así la crisis que había surgido en el seno de la coalición. Una crisis que Pedro Sánchez ha despachado como un mero «salseo».
Apenas una hora ha durado el Consejo de Ministros, menos de lo que ha tardado en comenzar tras el plante de Sumar . El Gobierno ha acordado finalmente la aprobación de dos decretos para dar acogida a las medidas sobre vivienda que pedían sus socios ... y poder resolver así la crisis que había surgido en el seno de la coalición. Una crisis que Pedro Sánchez ha despachado como un mero «salseo». La actual división permite preservar el texto que se tenía previsto impulsar, para dar respuesta a la crisis derivada de la guerra de Irán, sin que quede contaminado -y condenado a su rechazo en el Congreso- por otras medidas vinculadas a la emergencia habitacional que no concitan apoyos suficientes en la Cámara.En concreto, el diseño quedaría así: por un lado, el texto que prevé rebajas de fiscales, ayudas a los sectores afectados y reformas energéticas, pero con alguna modificación sobre los márgenes empresariales y despidos, que también pedía Sumar. El llamado «Plan integral de respuesta a la crisis de Oriente Medio» con 80 medidas que movilizarán 5.000 millones de euros. Y, por otro, un decreto de nuevo cuño con medidas relativas a la vivienda, como la congelación de los alquileres, y otras iniciativas que se votará por separado y que tiene un horizonte de convalidación muy complicado.Así lo reconoció el propio Sánchez durante su comparecencia, donde confirmaba: «No contamos con el apoyo de todos los grupos para la aprobación de este segundo decreto». No obstante, pese a puntualizar que «no existe una mayoría» suficiente para sacarlo adelante, mostró su vocación de no renunciar a ofrecer una respuesta ante la crisis de la vivienda. Este texto también entrará en vigor mañana, pero se dilatará su llegada al Congreso, hasta el margen del mes legalmente previsto.Por tanto, en la práctica, los socialistas consiguen su objetivo: salvaguardar las medidas para hacer frente a las consecuencias negativas de la guerra. En Moncloa se escudaban en que no incluirían nada que fuera susceptible de esgrimirse como excusa por parte de Junts -o el PP- para frustrar la aprobación de la totalidad del paquete. Se buscaba dar una respuesta «proporcional» y «perimetrada» a los efectos actuales de la crisis, sin entrar en cuestiones alejadas de lo más urgente y con un potencial disolvente en la mayoría en las Cortes. Sánchez quiso ser prudente, sin lanzar las campanas al vuelo sobre su convalidación, pero se asomó un atisbo de optimismo al confesar: «Entiendo que cuenta con mayoría».Desde Sumar, no esperaron a que compareciera el presidente del Gobierno para comenzar a adelantar el contenido de lo acordado, avanzando que se promovería la «ampliación del escudo social, incorporando la prórroga de los alquileres y el control a los márgenes empresariales». «Entra en vigor desde ya la protección a los inquilinos y el bloqueo a la especulación con los márgenes de precios», escribió la ministra de Sanidad, Mónica García. Pablo Bustinduy acotó un poco más, concretando que la prórroga de los contratos de alquiler será de dos años. «Son conquistas importantísimas para la mayoría social de nuestro país», sentenció. Por su parte, Díaz, que ha lanzado un órdago inédito, se ha felicitado de que esta es la razón por la que están en el Gobierno. Este discurso tiene un corto recorrido, el que tarde en votarse en el Congreso, cuando decaerá.