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Feijóo exhibe dureza con Rabat, envalentona al PP y cree que Ceuta rematará a Sánchez

Resumen

Alberto Núñez Feijóo lo llamó «crisis de Estado de libro» desde la tribuna del Congreso. La comparecencia de Pedro Sánchez en sede parlamentaria, 36 días después de la invasión en Ceuta, ha convencido al PP de que el presidente afronta el capítulo más oscuro ... y de mayor dimensión política de la legislatura. En las filas populares se consolida la tesis de que el Gobierno no tiene la menor idea de cómo hacerle frente y que podría darle la puntilla final a Pedro Sánchez.

Alberto Núñez Feijóo lo llamó «crisis de Estado de libro» desde la tribuna del Congreso. La comparecencia de Pedro Sánchez en sede parlamentaria, 36 días después de la invasión en Ceuta, ha convencido al PP de que el presidente afronta el capítulo más oscuro ... y de mayor dimensión política de la legislatura. En las filas populares se consolida la tesis de que el Gobierno no tiene la menor idea de cómo hacerle frente y que podría darle la puntilla final a Pedro Sánchez. El presidente insistió en exculpar a Marruecos como autor de la avalancha de finales de julio, aunque introdujo algunos matices si se confirmara que Rabat tuvo algo que ver e insistió en que ningún informe predijo el alcance de lo que ocurrió. Ni los informes policiales, ni las llamadas de auxilio de la ciudad autónoma los días previos, ni las imágenes que muestran a agentes marroquíes consintiendo o ayudando al avance de inmigrantes sirven para Sánchez. Y en el núcleo duro popular insisten: «Ha consolidado sus mentiras y el miedo que tiene a Rabat».Feijóo desplegó una dureza absoluta a lo largo de toda su intervención con el presidente -su ausencia todo el mes de agosto, la tardanza en tomar decisiones como el mando único, las contradicciones entre Interior y Defensa, el ataque a las fuerzas policiales y de Inteligencia-, y también lo hizo con Marruecos como no había hecho antes. El líder del PP decidió señalar al reino alauí : «La operación salió de Marruecos, fue consentida por Marruecos y hay indicios de que Marruecos la coordinó». El jefe de la oposición cargó contra Sánchez por proteger al país vecino por «miedos» personales y pasando por encima del interés general. «Se revela que Rabat dejó desprotegida nuestra frontera. Durante diez horas la gendarmería marroquí dejó entrar a todo quisqui. ¿Por qué se quedó de brazos cruzados? ¿Qué había en su teléfono para que se comporte de esta manera? ¿Por qué tiene miedo a Marruecos? ¿Qué sabe Marruecos de usted?», lanzó Feijóo. Una pregunta tras otra que quedaron sin respuesta mientras la bancada popular se enardecía.La crisis de Ceuta ha despertado internamente al partido como pocas veces en la legislatura. El PP ha estado muy activo todo el mes de agosto, dirigentes nacionales se han desplazado a Ceuta -Feijóo en tres ocasiones desde la avalancha-, han trabajado en total coordinación con el presidente Juan Jesús Vivas, y han buscado llenar el gran vacío que el Gobierno ha ido dejando con su incomparecencia. El marco de la crisis -una «violación de la integridad territorial» en palabras del presidente del Gobierno el pasado 31 de julio, aunque no ha vuelto a calificarlo así- es también un asunto esencial para la derecha. Y no solo para el PP. Todos los dirigentes consultados consideran que Moncloa «no ha calibrado bien» a la opinión pública y la empatía de la ciudadanía, que en las concentraciones de este miércoles demostró un respaldo transversal a Ceuta. Dicho de otra manera, apuntan en el partido de Feijóo: «Es como si Sánchez no conociera a España y no se estuviera dando cuenta de que a la gente este asunto le importa como propio».Esa es la baza que también jugó Feijóo a lo largo de toda su comparecencia. «Un presidente no tiene derecho a ausentarse en una crisis de Estado. Si quiere seguir de vacaciones, convoque elecciones», le dijo a Sánchez, recordándole su ausencia en todo agosto, que le ha penalizado mucho, incluso ante sus filas y su electorado. En su entrevista del pasado lunes, el presidente, además, defendió su derecho a descansar un mes.RABAT «La operación salió de Marruecos, fue consentida por Marruecos y hay indicios de que Marruecos la coordinó. Y el Gobierno lo sabía»PEGASUS «¿Por qué se quedó de brazos cruzados? ¿Qué había en su teléfono para que se comporte de esta manera? ¿Qué sabe Marruecos de usted?»La realidad es que la crisis ceutí es un marco ganador para los populares. No solo porque el gran asunto que hay detrás es la seguridad nacional y el control de las fronteras, sino porque el enfrentamiento a Marruecos de todos los socios del PSOE -incluido Sumar, con el que gobierna en coalición- evidencia la soledad total de Sánchez. Ayer se vio con claridad en el Congreso y Feijóo se jactó de ello cuando, en la réplica, fue parafraseando varias citas de los portavoces de otros grupos parlamentarios de la izquierda que llamaron «asesino» y «tirano» a Mohamed VI, y que atacaron una y otra vez la línea argumental del Gobierno defendiendo a Rabat. INVASIÓN «¿Usted recomendaría a sus hijas pisar la playa del Trampolín o que se paseen por la noche en Ceuta? Deje de insultar a los ciudadanos de Ceuta«SÁNCHEZ «Un presidente no tiene derecho a ausentarse en una crisis de Estado. Si quiere seguir de vacaciones, disuelva las Cortes y convoque elecciones»La otra revelación que hizo Sánchez -que el día 21 de agosto habían convocado a la embajadora de Marruecos en Madrid, aunque nunca lo hicieron público- también naufragó en poco tiempo. En el PP insistían con ironía en que no tenía sentido haberlo escondido -«no lo hicieron con Israel o con Argentina», a no ser que fuera «por miedo» al reino alauí, intentando tapar incluso las conversaciones mantenidas «por no molestar». Luego se descubrió que ese contacto ni siquiera fue con la embajadora, según explicaron en Exteriores, sino con el encargado de negocios, que fue quien acudió a la cita en el Ministerio. Además de anticipar que el presidente «lo pagará en la Justicia y en las urnas», Feijóo advirtió del procedimiento que seguramente se iniciará en la Audiencia Nacional y auguró -en un nuevo recado claro- que el caso podría terminar en el Tribunal Supremo, apuntando directamente a miembros del Gobierno. En Génova no parece haber duda de que la crisis de Ceuta y todas sus derivadas son la gran grieta del final de la legislatura para Sánchez.