César González-Bueno: «El Sabadell no está en deuda ni con el Gobierno ni con nadie»
ResumenCésar González-Bueno (Madrid, 1960) asumió el cargo de consejero delegado del Banco Sabadell al inicio de 2021 en pleno covid y con la entidad en una posición muy delicada. Cinco años después se marcha habiendo recuperado la confianza en el grupo y ... con la medalla de haber liderado el rechazo contra la opa del BBVA. Le sucede en el cargo Marc Armengol , de quien no tiene duda de que «llevará el banco al siguiente nivel».
César González-Bueno (Madrid, 1960) asumió el cargo de consejero delegado del Banco Sabadell al inicio de 2021 en pleno covid y con la entidad en una posición muy delicada. Cinco años después se marcha habiendo recuperado la confianza en el grupo y ... con la medalla de haber liderado el rechazo contra la opa del BBVA. Le sucede en el cargo Marc Armengol , de quien no tiene duda de que «llevará el banco al siguiente nivel». -Fue nombrado en diciembre de 2020, en una situación complicada para el Sabadell. ¿Llegó alguien a temer por su viabilidad?-Había un precedente muy claro, aunque la situación era muy distinta a la del Banco Popular. Los bancos normalmente no mueren por solvencia, mueren por liquidez. Es suficiente con que haya una preocupación generalizada y la gente empiece a retirar sus fondos para que se desencadene una crisis de liquidez. Y eso está muy ligado a la cotización. Llegamos a tocar los 0,25 euros por acción y en ese momento sí había una preocupación, además con ese precedente del Popular. Veníamos de unos resultados de apenas 2 millones en 2020, con unas provisiones de 2.400 millones de euros y una situación todavía muy delicada por el Covid. El mundo financiero y bancario había sufrido muchísimo entre 2007 y 2020. Posteriormente, la situación de riesgo de las entidades mejoró enormemente, los tipos volvieron a ser positivos en niveles razonables y desde 2020 hasta hoy ha habido vientos de cola, oscurecidos por las guerras y los conflictos geopolíticos, pero en España el entorno ha sido mucho más favorable.Noticia relacionada general No No El Sabadell echa el freno en hipotecas en España: «Los precios están tensionados» Daniel Caballero-¿Se temía una fuga de depósitos como la del Popular?-Era una posibilidad que estaba encima de la mesa. Por eso fue tan importante que en nuestra primera presentación de resultados dijéramos claramente: 'Hemos mirado el banco a fondo y no hemos encontrado nada anormal'. Eso generó tranquilidad en el mercado y fue el principio de la corrección de una cotización anormalmente baja, alejando ese peligro.-¿Cuál fue el problema más urgente que se encontró al llegar?-Recuperar la confianza del banco en sí mismo. El Sabadell siempre ha sido un banco extraordinario, con una vocación de servicio al cliente fuera de lo normal, y esa caída tan fuerte de la cotización provocó un enorme desconcierto en la plantilla. No entendían qué habían hecho mal, y la respuesta es que no habían hecho nada mal: había sido una concatenación de circunstancias. Lo más importante fue devolver la confianza.-¿Cree que ha conseguido devolver esa confianza?-No lo he hecho yo, lo hemos hecho entre todos. Si me preguntas qué métrica me produce más orgullo, posiblemente sea que el compromiso con el banco está en el 92-93% entre la plantilla. Es una cifra descomunal. Y en términos de mercado hemos multiplicado el valor por doce veces incluyendo la reinversión de dividendos. El Ibex lo ha hecho por tres, la banca española por seis, la banca europea por cinco y el Sabadell por doce. Son dos métricas que no admiten prueba en contrario.El ex-CEO del Sabadell, César González-Bueno, en su despacho en la sede de San Cugat. Inés Baucells-Su etapa ha estado marcada primero por el inicio de la transformación del banco y luego por la opa del BBVA. ¿La opa le ha impedido seguir transformando el banco?-Es evidente que desde el punto de vista de la transformación hubo una cierta ralentización. No en el rendimiento del banco, que se enfocó con gran claridad en resultados, crecimiento, rentabilidad y reducción del coste de riesgo. El foco en la transformación se ralentizó, pero no se interrumpió. Ahora de la mano de Marc Armengol retomará toda su fuerza.-¿Cree que la opa le ha quemado como CEO por la exposición pública que tuvo?-Tuve demasiada exposición pública, pero era lo que había que hacer. Era mi obligación tener esa exposición desproporcionada para explicar que la operación no tenía sentido. Yo no utilizaría la palabra quemar.-La defensa frente a la opa también era por el precio, por insuficiente. ¿Había una cifra concreta por la que el consejo hubiera recomendado acudir?-El consejo nunca tuvo una cifra determinada. La obligación del consejo y la mía son claras: nos debemos en primer lugar a nuestros accionistas. Si el interés del accionista no se cumple porque no existe precio, tenemos derecho, e incluso obligación, de defenderlo, y también los intereses de clientes y plantilla. Durante la primera fase estábamos inmersos en el proceso de Competencia, que fue la clave fundamental. Hubo más de noventa entidades que presentaron escritos ante la CNMC. Eso no tiene precedente. Se habló de que la opa se había politizado, pero no: tenía un rechazo social amplio. Ningún partido político la apoyó. La prueba de que el precio no era adecuado es que desde el inicio de la opa hasta hoy el Sabadell ha multiplicado por 2,2 su valor y el BBVA, que lo ha hecho extraordinariamente bien, por 1,9. El Sabadell sigue apreciándose más que el BBVA. Y paradójicamente, el mercado premió al BBVA por el hecho de que la opa no saliese adelante, porque el mercado llegó a considerar que no era una operación deseable.-¿El Sabadell está en deuda con el Gobierno por las trabas que puso a la opa?-El Sabadell no está en deuda con nadie, ni con el Gobierno, ni el Gobierno con nosotros. Nos apoyó todo el mundo (asociaciones empresariales, sindicatos, ciudadanos) y con todos seguiremos colaborando igual que antes. Lo verdaderamente espectacular fue el comportamiento del 30% de accionistas que son también clientes, que al final solo representaron un 1% del canje. Eso refleja el reconocimiento que tiene el Sabadell entre sus clientes.-¿Temió que la posición del consejero y accionista David Martínez a favor de la operación rompiera el consejo?-Más que el consejo, porque el propio David Martínez reconoció que el precio no era adecuado, lo que temía es que ese 3,5% fuese suficiente para alcanzar el 30% de aceptación. Fue una preocupación puntual, y después una sorpresa positiva al comprobar que solo se llegó al 25%.-Durante la opa se habló de fusiones alternativas con Unicaja, Abanca... ¿Cómo fue aquello?-Hablaba todo el mundo con todo el mundo y se consideraron muchas alternativas . Real, ninguna, porque ninguna de las partes la consideró una opción razonable. Ahora bien, en momentos de convulsión es cuando se exploran situaciones que puedan ser favorables. Nunca se hubiese hecho nada que hubiese sido solo por impedir la opa. No lo permite la ley, pero es que ni se nos pasó por la cabeza. Todo lo que hicimos fue en defensa de los accionistas y la prueba es que todos los compromisos que asumimos se están cumpliendo: retribución al accionista, resultados… Todo eso fue lo que al final convenció a los accionistas.Defensa frente a BBVA «¿Fusión con Abanca y Unicaja durante la opa? Hablaba todo el mundo con todo el mundo y se consideraron muchas alternativas. Real, ninguna» César González-Bueno Ex consejero delegado de Banco Sabadell-Algunos analistas dicen que el Sabadell se queda en tierra de nadie, ni grande ni mediano. ¿Está abocado el banco a una operación corporativa?-Somos el más grande de los que no somos los tres grandes, así que si el tamaño fuera el elemento crítico seríamos quienes, en términos relativos, tendríamos menos necesidad de hacerlo. Hay ejemplos de rentabilidad fantástica en España de bancos más pequeños que nosotros a los que nadie cuestiona su tamaño. Al revés, el Sabadell tiene lo que yo considero el tamaño óptimo con cuotas que oscilan entre el 7% y el 12%. Es un sitio muy cómodo: te permite crecer sin canibalizarte a ti mismo y tienes tamaño suficiente para abordar inversiones en tecnología y desarrollo. Es un sitio muy dulce que, en un mercado maduro donde no puede haber ganancias de cuota espectaculares, te permite crecer marginalmente más que los demás si lo haces adecuadamente. El banco no tiene en absoluto esa necesidad. Dicho esto, sí puede tener sentido que haya fusiones entre los bancos que no son los tres grandes, por complementariedad territorial y de modelo de negocio; habría sinergias tanto de costes como de ingresos. No van a ocurrir en el corto ni en el medio plazo porque vivimos un periodo de bonanza. Desde el fin de la pandemia la situación ha sido muy positiva, y cuando las cosas van extraordinariamente bien todo el mundo quiere perseverar en su proyecto. A más largo plazo, una operación que pudiera incorporar al Sabadell o a cualquier otro con cualquier otro, ¿tendría sentido? Llevo diciendo desde hace mucho tiempo que podría tener sentido. -Significa que el Sabadell se fusionará cuando empeore la situación.-Eso no lo puedo decir. Lo que digo es que si en algún momento hay más turbulencias y afectan más a unos que a otros, sí habrá posibilidades de buscar soluciones que mejoren la competitividad. Y en ese momento el Sabadell puede jugar un papel o no. -Usted ahora se marcha del banco pero no se va a jubilar. ¿En qué sectores le gustaría trabajar?-Me gusta todo porque al final lo que me gusta son las personas, los equipos, las tareas comunes y la ejecución con foco. Creo que mi momento de primera línea ha pasado, pero no mi momento de tener actividad. Puedo seguir haciendo cosas y me divertirá participar en cosas que todavía no tengo ni idea de cuáles serán. Primero hay que tomar la decisión de irse, luego terminar el trabajo, y después plantearse qué vas a hacer, no al revés. No puedo saber qué tipo de actividad voy a tener. Sin duda me gustaría seguir haciendo cosas, probablemente no en primera línea. Y también quiero dedicar más tiempo a mi familia, a la lectura, al ocio, al deporte y al conocimiento. Me gustaría seguir activo profesionalmente a un ritmo más relajado.-¿Qué le diría a su sucesor, Marc Armengol?-Que sea él mismo, es buenísimo. Es un líder de primera. Le he visto liderar el equipo de TSB (la filial británica vendida al Santander) en un entorno complejo, mantener la cohesión del equipo durante todo el proceso de venta, pensar estratégica, comercial y tecnológicamente… He visto a un Marc potentísimo, hará grandes cosas y llevará el banco al siguiente nivel.