Una de las primeras graduadas en el 'boom' de la IA: "Es una carrera en la que ganas sí o sí"
ResumenSi quiere una predicción del tiempo, consulte al meteorólogo. Si quiere invertir sus ahorros, consulte a su banquero. Ese fue -más o menos- el salto al vacío que dio Carlota Salazar (23 años) hace unos cuatro años. Con apenas 19, estaba metida en el "meollo de la informática", estudiando su primer año de Ingeniería de Software en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en una clase unas 100 personas.
Si quiere una predicción del tiempo, consulte al meteorólogo. Si quiere invertir sus ahorros, consulte a su banquero. Si quiere cambiar su vida... consulte a la IA. Ese fue -más o menos- el salto al vacío que dio Carlota Salazar (23 años) hace unos cuatro años. Con apenas 19, estaba metida en el "meollo de la informática", estudiando su primer año de Ingeniería de Software en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en una clase unas 100 personas. "Era programar mucho y la base de la informática. No me llenaba llegar a ese nivel", recuerda. Y ahí es donde entra la IA como una salida de emergencia, que desde su boom ya se ha metido en todo. "Una profesora me comentó sobre una nueva carrera que iba a salir. Era como la informática de siempre, pero desde un punto más novedoso", recuerda. La UCM fue pionera en crear una carrera específica sobre esta nueva tecnología, con el Grado de ingeniería de datos e inteligencia artificial. "Consiste en sacarle valor y utilidad a la información", detalla, en una clase de alrededor de 23 personas. Y es que la IA está en todos lados y se alimenta de cantidades masivas de datos para poder funcionar, por lo que el manejo de estos queda en manos de los grandes expertos en la materia... y de los jóvenes que se están formando ahora específicamente para esto, como Salazar. "No se necesita máster porque no se puede especificar más". De hecho, los datos contratastan que los jóvenes son la Generación IA por excelencia, además de quienes ya eligen de primeras tener una relación directa con la IA en su carrera universitaria. Si antes se hablaba de nativos digitales, ahora la brecha real está en la adopción de esta tecnología, creciente cuanto menos edad se tiene. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 57% de las personas entre 25 y 34 años usan la IA, una cifra que se dispara al 75% si se da un paso atrás, a la cohorte de personas entre los 16 y los 24 años. Aunque la mayoría de los jóvenes utiliza estas nuevas herramientas digitales para buscar información (54%) o para trabajar ( 41%), los usos que le dan los jóvenes a esta tecnología son muy diversos y una parte importante acude a la IA para conseguir apoyo emocional (20%) o compañía (7%), por ejemplo. Por esto, resulta cada vez más importante desarrollar el manejo de datos y las carreras como la de Salazar... y las empresas también lo saben porque la IA también está cambiando el mercado laboral. Por un lado, están quienes creen que serán reemplazados por estas herramientas. Un estudio realizado por Francisco Rodríguez, director de Estudios Financieros de Funcas, estima una destrucción bruta de empleo de entre 1,7 y 2,3 millones de puestos de trabajo en el horizonte de 10 años (2025-2035), sobre todo en los grupos de empleados administrativos y técnicos de nivel medio y superior. En un escenario más optimista, la destrucción estimada corresponde a unos 700.000 puestos y en el peor podría superar los 3,5 millones. "Esta amplitud refleja la incertidumbre genuina sobre el ritmo de adopción tecnológica y la velocidad a la que las empresas rediseñarán sus procesos", apunta el documento. España, que se encuentra en una exposición media-alta en IA respecto a la OCDE (27,4% frente al 26% de media), cuenta con un riesgo real de automatización significativamente inferior a la media (5,9% frente al 12%). Eso sí, no implica que los puestos desaparezcan "en bloque", sino que "ese volumen de tareas -actualmente realizadas por trabajadores- podría ser ejecutado por sistemas de inteligencia artificial". Del otro lado están aquellos a los que se les abre una nueva oportunidad en el mercado laboral a los jóvenes que se están preparando con estas tecnologías. De la mano viene también la complementariedad y la creación de nuevas ocupaciones. En el primer caso, el aumento de productividad sin destruir el empleo afecta a un colectivo estimado de entre 2,8 y 3,5 millones de trabajadores, además de que las empresas que utilizan al menos una IA presentan una productividad media un 27% superior a las que no la utilizan, sobre todo con todo lo que tenga que ver con herramientas de machine learning. En el segundo caso, alrededor de 1,61 millones empleos en el mismo horizonte de 10 años (2023-2033), aunque su distribución es desigual y su acceso depende de niveles educativos más elevados. «Al menos a mí, cada dos semanas más o menos recibo una oferta en LinkedIn», reconoce Salazar. "Es una carrera en la que ganas sí o sí. Al ser algo tan novedoso, las empresas la buscan un montón y tiene una salida laboral segura". Además, al ser pocos estudiantes los que terminan graduándose "como pasa en cualquier ingeniería", "se rifan por estudiantes con este tipo de grados" y tienen que asegurarse de que los salarios sean lo suficientemente competitivos para atraer a estos profesionales con la intención de quedarse en los equipos a largo plazo. Por esto, Salazar apunta que las empresas ofrecen prácticas con la intención de que se formen con las tecnologías específicas que usan en la organización antes de pasar a la plantilla fija. "En general, todos hemos conseguido un lugar para hacer prácticas", asegura. Los datos deFuncas apuntan a que precisamente el sector TIC lidera la adopción de las nuevas herramientas digitales con el 58,7%, seguido de los servicios (25,7%), la industria (17,5%)y la construcción (11,4%). En su caso, ha realizado en el sector de la consultoría, donde ha tratado el tema de gobernanza de datos. Es decir, "asegurarme de aplicar o de enseñar la ley de protección de datos (en el caso de España) y la RGPD (Reglamento General de Protección de Datos, a nivel europeo)", detalla. Por ejemplo, "si una empresa realiza un sistema de IA, depende para qué lo utilice y se clasifica con mayor o menor peligro. Un sistema de reconocimiento facial se considera prohibido, asó que con el conocimiento que tenemos intentamos guiar al cliente para que conozca su sistema", explica la joven. Este es uno de los grandes debates que más se tiene alrededor de su aplicación. En teoría, las tecnológicas utilizan filtros para evitar que la IA acceda a información privada (como contraseñas o datos bancarios), pero hay quienes dudan de temas como la privacidad o la transparencia, lo que está directamente relacionado con la gobernanza de datos. Aunque el uso extendido de la IA no implica una visión positiva de esta tecnología. En los últimos meses se han hecho virales los abucheos por parte de jóvenes estudiantes a grandes magnates tecnológicos durante las graduaciones de las mejores universidades de Estados Unidos. Un 48% considera que la adopción de esta tecnología será negativa para la sociedad y un 37% que lo será para ellos mismos, frente al 20% que considera que tendrá un impacto positivo en su vida. El escepticismo se extiende hasta la vida laboral, donde en un estudio del World Economic Forum, el 44% aseguraba que el uso generalizado de inteligencia artificial se acabaría traduciendo en jornadas laborales más largas, frente al 25% que esperaba poder trabajar menos. El 'hype' de la ia Como todo esto ha impactado de lleno en la vida de todo el mundo, el entusiasmo del público y de la cobertura mediática se mantiene por lo alto. Sin embargo, varios expertos coinciden en que la IA actual no es una entidad consciente ni una solución mágica, sin ouna herramienta estadística avanzada de reconocimiento de patrones. Salazar, desde dentro de la actividad, mantiene una postura crítica al respecto. "Muchas veces se tiene muchas expectativas, pero yo creo que ya solo es por la moda. Mucha gente habla de la IA en la lavadora porque tiene una opción inteligente de lavar en 30 minutos y no en 35. Eso no es así. Es demasiado hype", reconoce. "En este momento está siendo como tan nuevo y todo el mundo está ilusionado por ver qué nos depara", por lo que es una tecnología que seguirá evolucionando. "Pero llegará un momento en el que sí que explote la burbuja y que ya no esté al alcance de todo el mundo", dice. En cualquier caso,mientras esto pasa las universidades ya no dejan pasar la oportunidad de formar a los nuevos profesionales en estas tecnologías. Y tampoco las empresas se quedan atrás. En el caso de Salazar, ya está valorando algunas ofertas de trabajo para cuando termine el grado. "Hay tantas aplicaciones que quería que llegue el verano para valorar todas las opciones y ver qué sector me gusta más", cuenta. Sin embargo, quienes no están dentro de este mundo, se enfrentan a un mercado laboral más complicado, sobre todo con ofertas temporales, salarios poco competitivos y, muchas veces, condiciones precarias. Vea el primer capítulo de No es país para jóvenes con la historia de Nika, la experta con siete años de experiencia en marketing que vivió un año en paro.