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De la NBA a LaLiga, todas las veces que China silenció al mundo

Resumen

En ningún ámbito resulta más evidente la pretensión de China de transformar la comunidad internacional y los valores que la rigen como en su ofensiva global contra la libertad de expresión. Aspira el gigante asiático a moldear el discurso global a imagen y semejanza de ... su represivo régimen, un empeño hecho ya realidad gracias al poder de coacción que le confiere su mercado. El último en padecerlo ha sido Kylian Mbappé , y con él todo el fútbol español, amenazados tras unas declaraciones del francés quien, en referencia a un meme, calificó a Mao Zedong de «dictador»; no como juicio de valor, sino por no recordar —o no conocer— su nombre.No deja de resultar paradójico que el protagonismo de la polémica recaiga en el fundador de la República Popular, con quien no ya la sociedad china, sino el propio Partido Comunista mantiene una relación ambivalente.

En ningún ámbito resulta más evidente la pretensión de China de transformar la comunidad internacional y los valores que la rigen como en su ofensiva global contra la libertad de expresión. Aspira el gigante asiático a moldear el discurso global a imagen y semejanza de ... su represivo régimen, un empeño hecho ya realidad gracias al poder de coacción que le confiere su mercado. El último en padecerlo ha sido Kylian Mbappé , y con él todo el fútbol español, amenazados tras unas declaraciones del francés quien, en referencia a un meme, calificó a Mao Zedong de «dictador»; no como juicio de valor, sino por no recordar —o no conocer— su nombre.No deja de resultar paradójico que el protagonismo de la polémica recaiga en el fundador de la República Popular, con quien no ya la sociedad china, sino el propio Partido Comunista mantiene una relación ambivalente. Basta remitirse a las dos frases iniciales de la biografía escrita por Jung Chang y Jon Halliday: «Mao Zedong, que durante décadas ejerció un poder absoluto sobre la cuarta parte de los habitantes de la Tierra, fue responsable de la muerte de más de 70 millones de personas en tiempo de paz. De ningún otro líder político del siglo XX puede decirse tanto».La ciudadanía padeció en sus propias carnes las consecuencias de calamidades autoinfligidas como las hambrunas (1959-1961) del Gran Salto Adelante y la fanática barbarie de la Revolución Cultural (1966-1976). Tanto es así que el aparato llegó al extremo de reconocer explícitamente los «graves errores» de Mao, quien al mismo tiempo es percibido como un elemento necesario del auge chino y resulta, por tanto, esencial para la legitimidad del PCCh.«Cualquier declaración o acción que hiera los sentimientos del pueblo chino será, naturalmente, rechazada por todos los sectores de la sociedad china», ha afirmado esta tarde Guo Jiakun, portavoz del ministerio de Exteriores, durante la rueda de prensa diaria del organismo.Incontables precedentesTanto Mbappé como LaLiga se han apresurado a emitir sentidos comunicados para pedir perdón por referirse al difunto dictador como eso, un «dictador». «Mi comentario fue desacertado y ahora comprendo que hirió a muchas personas en China y en las comunidades chinas de todo el mundo», se mortificaba uno. «LaLiga lamenta profundamente la ofensa que los recientes comentarios de Kylian Mbappé han causado entre los aficionados chinos», abundaba el otro.Pero sigue sin ser suficiente. La Federación China de Fútbol ha exigido asimismo una disculpa oficial del Real Madrid. «El equipo no ha respondido a la consulta del 'Global Times'», clamaba este martes el tabloide oficial. Claro que sus genuflexiones distan mucho de ser las primeras. El caso más similar es el de la NBA. En octubre de 2019, el entonces director general de los Houston Rockets, Daryl Morey, publicó en redes sociales un mensaje en apoyo a las protestas prodemocracia de Hong Kong. China reaccionó iracunda, suspendiendo las retransmisiones en la televisión estatal y cancelando todo tipo de patrocinios comerciales. La NBA se disculpó, pero siete años después el daño todavía no ha terminado de repararse: en 2025 volvieron a celebrarse partidos amistosos en Macao, pero todavía no han regresado a China continental. La retahíla de 'mea culpa' entonados por multinacionales y celebridades es inacabable: Intel —por evitar productos de Xinjiang—, John Cena —por referirse a Taiwán como un «país»—, Swarovski —por hacer lo propio con Hong Kong—, Dior —por publicar un mapa de China sin Taiwán—, Mercedes —por emplear una cita del Dalái Lama—... La lista sigue. Destaca, sin embargo, un excepcional caso de resistencia. Cuando la tenista Peng Shuai desapareció tras acusar al ex viceprimer ministro Zhang Gaoli de abusos sexuales, la WTA decidió unilateralmente suspender sus torneos en China. Al cabo de un año y medio, retomaron su actividad, reconociendo que sus exigencias no se habían cumplido, pero con la honra de haber levantado la voz.