Leo, la mujer que montó un ‘imperio de frutos secos’ en Madrid en 1975 y sigue al pie del cañón: “Vengo a las 6 de la mañana”
ResumenEn una pequeña tienda de barrio en Madrid , lejos de grandes superficies y franquicias, Leo sigue levantando la persiana cada mañana como lo ha hecho durante décadas. Fundadora de Sol de Castilla en 1975, su historia es la de un negocio construido a base de constancia, rutina y una obsesión casi artesanal por la limpieza y la calidad. El 11 de mayo de 1975 en Getafe, Julián Garrido y su esposa Leonarda Martínez abrieron su primera tienda gracias a su empeño personal. Mientras él se encargaba de seleccionar cuidadosamente el producto —desde el cultivo hasta su elaboración—, Leo atendía al público , creando una clientela fiel.
En una pequeña tienda de barrio en Madrid, lejos de grandes superficies y franquicias, Leo sigue levantando la persiana cada mañana como lo ha hecho durante décadas. Fundadora de Sol de Castilla en 1975, su historia es la de un negocio construido a base de constancia, rutina y una obsesión casi artesanal por la limpieza y la calidad.
El 11 de mayo de 1975 en Getafe, Julián Garrido y su esposa Leonarda Martínez abrieron su primera tienda gracias a su empeño personal. Mientras él se encargaba de seleccionar cuidadosamente el producto —desde el cultivo hasta su elaboración—, Leo atendía al público, creando una clientela fiel.
Con el tiempo, su espíritu emprendedor les llevó a expandirse por toda la Comunidad de Madrid, abriendo numerosos establecimientos y consolidando el negocio con la ayuda de la segunda generación familiar.
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♬ Refreshing and light indie pop(1552207) - Cheng Lee
El día a día de Leo
“Vengo a las 6 de la mañana, friego mi tienda, limpio todo como yo creo que se tiene que quedar una tienda que vende productos para comer”, explica Leo. Su jornada empieza incluso antes: se levanta a las cinco y media, llega al local, limpia a fondo y, mientras se seca el suelo, hace una pausa breve para el café. Después, vuelve y continúa trabajando hasta bien entrada la mañana.
“Siempre hemos sido números unos en las patatas y en las pipas de Cuenca”, cuenta la fundadora. Lejos de convertirse en una gran cadena o expandirse con múltiples locales, el “imperio” de Leo se ha mantenido fiel a su esencia: comercio de proximidad, trato directo y producto cuidado. Un modelo que hoy resiste frente a la competencia de supermercados y grandes distribuidores.
A sus 80 años, no ha dejado el mostrador
Para quienes entran por primera vez, hay algo que llama más la atención que el producto: ella. “¿Qué es lo que más le sorprende a la gente cuando entra a la tienda? Pues que esté trabajando yo, con 80 años”.
Durante el vídeo que sigue el día a día de Leo, publicado en TikTok, la fundadora pone el foco en lo que considera realmente importante: limpieza, constancia y calidad. Tres pilares que han sostenido el negocio durante casi medio siglo.
Por las tardes, su vida cambia de ritmo. Tras cerrar la tienda, se dedica a su casa, a cocinar y a su familia. Pero al día siguiente, la rutina vuelve a empezar.
Sin grandes discursos ni planes de retirada, Leo sigue donde siempre: detrás del mostrador. Ahora, Sol de Castilla inaugura su tienda online, con productos elaborados desde su fábrica en Getafe, asegurando el producto local y artesanal.
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