Moreno se juega la mayoría absoluta por el centro y arranca la 'campaña' al lado de Felipe Gónzalez
ResumenIgnorar a Vox y trabajarse la confianza, de nuevo, de los electores del centro, incluso del centro izquierda, los mismos que contribuyeron en 2022 a la mayoría absoluta del PP. Esa es la estrategia que desplegará Juanma Moreno para las elecciones del 17 de mayo, a las que acude con más espacio para el crecimiento a su izquierda que a su derecha si se atiende a los últimos sondeos. Su mensaje será transversal y apelará a conceptos genéricos (estabilidad, credibilidad, confianza) más que a propuestas de calado ideológico. En ese marco táctico, no parece del todo casual que el presidente de la Junta intervenga mañana jueves, tan sólo tres días después de disolver el Parlamento, en un acto de homenaje a Cayetana de Alba junto a Felipe González, el socialista a quien Moreno señala como uno de los referentes políticos de su juventud y que se ha convertido en los últimos tiempos en azote del sanchismo.
Ignorar a Vox y trabajarse la confianza, de nuevo, de los electores del centro, incluso del centro izquierda, los mismos que contribuyeron en 2022 a la mayoría absoluta del PP. Esa es la estrategia que desplegará Juanma Moreno para las elecciones del 17 de mayo, a las que acude con más espacio para el crecimiento a su izquierda que a su derecha si se atiende a los últimos sondeos. Su mensaje será transversal y apelará a conceptos genéricos (estabilidad, credibilidad, confianza) más que a propuestas de calado ideológico. En ese marco táctico, no parece del todo casual que el presidente de la Junta intervenga mañana jueves, tan sólo tres días después de disolver el Parlamento, en un acto de homenaje a Cayetana de Alba junto a Felipe González, el socialista a quien Moreno señala como uno de los referentes políticos de su juventud y que se ha convertido en los últimos tiempos en azote del sanchismo. La mayoría de las encuestas publicadas hasta la fecha apuntan a unos resultados desastrosos para los socialistas y para su candidata, María Jesús Montero, plenamente identificada con la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, del que sigue siendo su lugarteniente más apasionada. Sin embargo, esos mismos estudios sugieren que Vox seguirá arañándole al PP apoyos por su derecha, pese a que el margen de crecimiento podría ser ya estrecho. O sea, las posibilidades de que el PP recupere parte del voto en manos de Vox resultan improbables. Por tanto, una radicalización de su discurso que le acerque a las posiciones de Santiago Abascal (por ejemplo, en materia de inmigración) podría incluso resultar contraproducente, ya que pondría en peligro los apoyos por el centro político, huérfano de referentes tras la desaparición de Ciudadanos y la incomparecencia del PSOE en ese espectro del arco ideológico, dado que el sanchismo (y María Jesús Montero es una de sus máximos exponentes) apuesta preferentemente a absorber el voto por la izquierda. Así las cosas, Moreno jugará por el centro e intentará seducir a miles de votantes (jóvenes y mujeres preferentemente) que hoy no tienen aún claro su voto y que podrían acabar alimentando la abstención. «La mayor amenaza para la mayoría absoluta es la abstención y el exceso de confianza», repitió ayer el presidente en las diferentes entrevistas radiofónicas a las que se sometió después de la disolución del Parlamento. Moreno respondía de esta forma a una pregunta sobre la candidata socialista, de la que dijo no que «no representa ningún cambio» para Andalucía porque formó parte de los gobiernos de Chaves, de Griñán y de Susana Díaz, y es hoy por hoy «una extensión de Sánchez en Andalucía». El PP apuntará a esa doble mochila de Montero (la de haber formado parte de los gobiernos socialistas de la Junta y la de ser arquitecta de las concesiones al separatismo catalán por parte del Gobierno de Sánchez) para intentar minar la credibilidad de la candidata socialista. En cambio, sobre Vox, Moreno reconoció que «cuanto menos se hable de él, mejor». En esta línea, el presidente anima a sus cuadros a «no obsesionarse con Vox» y descarta que su programa vaya a caer en la tentación de políticas «populistas» o «de minorías». «Somos el partido favorito de los andaluces y no debemos fijarnos en nadie. Representamos el gobierno de la estabilidad, de la sensatez y de la serenidad. Y la alternativa a todo eso es meternos en un lío», afirmó el presidente con respecto a un escenario hipotético en el que la gobernabilidad depanda de Vox, como ocurre en Extremadura, «que lleva seis meses con el gobierno paralizado». El PSOE, por su lado, intentará transformar la campaña en un plebiscito sobre la sanidad pública, aprovechando el golpe a la credibilidad que supuso para el Gobierno de Juanma Moreno la crisis de los cribados del cáncer de mama, la más importante afrontada desde la pandemia. Por su parte, el PP ha convertido su intervención en las últimas catástrofes (tanto la del accidente de Adamuz como las inundaciones de febrero) en el sello que avala su gestión, que contrapone al deficiente mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias por parte del Ejecutivo de Sánchez y de su ministro Óscar Puente. La mayoría absoluta arrasa con los rivales Las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo serán las cuartas como candidato del PP para Juanma Moreno, las segundas como presidente de la Junta. Sus adversarios, sin embargo, se estrenan todos en esta campaña, O, lo que es lo mismo, un Moreno crecido en su mayoría absoluta ha ido asistiendo a la renuncia, uno tras otro, de los que fueron sus oponentes en 2022. La primera en tirar la toalla fue Macarena Olona, que, pese a conseguir dos escaños más de los que ya tenía Vox, no fue capaz de satisfacer las expectativas de su partido. El actual portavoz parlamentario, Manuel Gavira, no ha sido aún confirmado como candidato aunque se espera que lo sea en breve, tras autodescartarse la diputada Pepa Millán. Luego renunció a su escaño Teresa Rodríguez (Adelante Andalucía) y dejó la portavocía del grupo parlamentario a José Ignacio García, que se ha revelado como un parlamentario incisivo y efectista y será el candidato de la lista del partido de la izquierda andalucista. Posteriormente, Pedro Sánchez forzó el relevo de Juan Espadas por María Jesús Montero, confiando en que la ministra supiera reactivar al electorado progresista. En el partido se la recibió con alivio aunque, de momento, las encuestas no la acompañan. Y, por último, Inma Nieto (Por Andalucía) anunció que no repetiría en las elecciones de 2026, dejando vía libre a la candidatura de Antonio Maíllo. El diputado de Podemos, el guardia civil Juan Antonio Delgado, también concurrirá por primera vez como candidato a la presidencia si finalmente su lista no acaba integrada en la coalición Por Andalucía. El presidente de la Junta cuenta para su campaña con el partido más cohesionado que nunca, por mor de una mayoría absoluta que actúa como un bálsamo en cualquier organización política, y después de haber intervenido de forma quirúrgica en el PP de Sevilla, la única agrupación que seguía fuera de su control y que se enfrascó en una guerra interna sin precedentes. El nombramiento como secretario general de Agustín Aguilera (mano derecha de la consejera de Carolina España) puso fin a este foco de conflicto y rebeldía interna.