Guillaume Faury: “¿Queremos dependencia cero de Estados Unidos en defensa? No creo que sea lo óptimo”
ResumenLa fábrica de Airbus en Getafe es la mayor instalación industrial de España, con unos 10.000 empleados. El centro, que a su vez funciona como sede de la compañía en el país, se encarga del diseño, fabricación y montaje de elementos tanto para la aviación comercial como para la militar, esta última, una rama con unas excelentes perspectivas por el rearme europeo. “La escala de lo que hacemos en España [también cuenta con importantes fábricas en otras localidades como Illescas, Albacete o Sevilla] va mucho más allá del propio mercado español”, señala el consejero delegado mundial de Airbus, Guillaume Faury, en un encuentro con un reducido grupo de periodistas españoles, entre ellos EL PAÍS, en la sede getafense de la compañía. “Básicamente todas las actividades que tenemos en España están creciendo.
La fábrica de Airbus en Getafe es la mayor instalación industrial de España, con unos 10.000 empleados. El centro, que a su vez funciona como sede de la compañía en el país, se encarga del diseño, fabricación y montaje de elementos tanto para la aviación comercial como para la militar, esta última, una rama con unas excelentes perspectivas por el rearme europeo. “La escala de lo que hacemos en España [también cuenta con importantes fábricas en otras localidades como Illescas, Albacete o Sevilla] va mucho más allá del propio mercado español”, señala el consejero delegado mundial de Airbus, Guillaume Faury, en un encuentro con un reducido grupo de periodistas españoles, entre ellos EL PAÍS, en la sede getafense de la compañía. “Básicamente todas las actividades que tenemos en España están creciendo. No tenemos intención de construir nuevas plantas, al menos a corto plazo. Ya tenemos presencia y estamos ampliando las instalaciones, pero no el número. El siguiente gran paso será en la próxima década, cuando tengamos que sustituir el A320 [el avión civil de transporte de pasillo único de Airbus, del que España solo se encarga del recubrimiento de los motores y el estabilizador horizontal]. Pero ese será el tema de la siguiente década. Ahí tendremos que decidir dónde ubicar las instalaciones de producción y España tiene muchas cartas en la mano para atraer su inversión”, asegura Faury, quien antes de este encuentro se reunió con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La relación entre el país y Airbus atraviesa un momento especialmente dulce tras los grandes contratos militares que la compañía se llevó el año pasado, en el marco de los Programas Especiales de Modernización (PEM) lanzados por el Ejecutivo para aumentar el gasto en defensa hasta el equivalente al 2% del PIB. Entre ellos destacan la compra de 32 helicópteros NH-90-3, el nuevo sistema de adiestramiento para pilotos de combate basado en la plataforma turca Hürjet o el PEM relacionado con el futuro sistema aéreo de combate europeo, FCAS, por sus siglas en inglés, en el que va de la mano de Indra. Este último programa, la mayor iniciativa militar de la industria europea, con una inversión estimada de más de 100.000 millones de euros para conseguir un avión de combate de sexta generación de cara a 2040, atraviesa turbulencias por la disputa entre Francia —por su parte, lidera el proyecto Dassault, el fabricante de los cazas Rafale— y Alemania, sobre si finalmente habrá un solo avión o dos, pero que compartan la misma nube de combate. España, el tercer socio del proyecto, pero con un peso industrial mucho menor que los otros dos, trata de mediar entre las partes. “Airbus tiene la capacidad de liderar el desarrollo de aviones, ya sean comerciales o de combate, con éxito. Podemos gestionar programas de ese tipo de la mano de socios, ya que, por ejemplo, nosotros no fabricamos motores. Si nos contratan para desarrollar un avión de sexta generación con socios, creemos que somos capaces de hacerlo”, afirma el directivo, que advierte: “Hay que ser rápidos, porque hay una carrera mundial para tener un caza de combate de sexta generación”. Precisamente el contexto geopolítico está empujando a los países europeos a incrementar a marchas forzadas sus capacidades militares, después de años de abandono de un sector industrial considerado impopular. El objetivo de Europa es aumentar su independencia para que su defensa no dependa de Estados Unidos, un socio que se ha alejado de los grandes países europeos con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Sin embargo, esa ansiada independencia militar “no parece algo que esté encima de la mesa en el corto plazo”, según Faury. “Antes de la guerra de Ucrania, EE UU invertía cinco veces más en equipos de defensa que Europa. Además, teníamos una situación en la que Europa compraba a proveedores europeos menos del 10% de lo que EE UU compraba a sus propias empresas. Y fue así durante mucho tiempo. Muchos equipos sofisticados provienen hoy de EE UU. Debemos tener una visión a corto plazo de comprar más europeo, pero no se puede comprar todo aquí porque no todo está disponible en Europa”, explica el empresario. “¿Queremos llegar a una dependencia cero de EE UU? No estoy seguro de que eso sea lo óptimo. Quizás un cierto grado de cooperación con EE UU y de dependencia mutua sea lo mejor. Pero luego hay que garantizar la seguridad del suministro y la fiabilidad de nuestro socio. Hoy, la sensación de un menor nivel de previsibilidad y fiabilidad impulsa la necesidad de una mayor soberanía en los sistemas y capacidades críticos. Es una estrategia a largo plazo, pero para lograr un cambio significativo se requiere entre 10, 15 o 20 años, añade Faury. La mayor operación del sector aeroespacial europeo de los últimos años fue la confirmación el año pasado del acuerdo entre Airbus, la francesa Thales y la italiana Leonardo para fusionar sus negocios aeroespaciales. Este proyecto, que aún no tiene nombre oficial pero se conoce como Bromo, fructificará en la creación de una empresa de 25.000 empleados y una facturación anual de 6.500 millones. “Hemos acordado la gobernanza que queremos para el futuro. Tenemos un plan para la integración de nuestros negocios (...) estamos uniendo los activos existentes de tres empresas diferentes de una manera similar a como se hizo con MBDA [el mayor fabricante de misiles europeo que pertenece a Airbus, BAE Systems y Leonardo]. Estamos preparando la segregación de actividades para crear esa entidad y estamos en la fase de obtener las aprobaciones, en particular las antimonopolio. Todo esto se completará en 2026, quizá a principios de 2027. Nos gustaría cerrar la operación lo antes posible, pero mientras, seguimos operando como empresas separadas”, explica Faury. Este es un buen ejemplo de las operaciones de concentración que se esperan en el sector de defensa, como se indica en el último informe de EY sobre la situación de la industria militar en España, que afirma que el conjunto del ramo, tanto pymes como grandes compañías, apoya la creación de mayores empresas que tiren del resto. “En sectores como la defensa, la aviación y el espacio, nuestra función es desarrollar y entregar productos muy sofisticados que requieren de una gran inversión, pero que se entregan en pequeñas cantidades. Por lo tanto, si uno quiere ser competitivo, hay que tener la escala adecuada (...) En estos tiempos donde la seguridad se ha vuelto crucial, es importante unirnos para crear una escala que nos permita ser competitivos por nuestra cuenta”, afirma el máximo directivo de Airbus.