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Una revolución del VIH que aún no ha calado en la sociedad: indetectable es intransmisible

Resumen

C uando Raúl salió de la consulta en la que su médico le confirmó que su carga viral era indetectable, recuerda que cogió el metro de vuelta a casa con una sensación difícil de explicar. Después de años con miedo a transmitir el VIH a otra persona, aquella posibilidad había desaparecido. Llevan juntos más de cinco años y aseguran que el VIH nunca ha ocupado un lugar central en su relación. “Es una circunstancia más, como el asma que tengo yo”, explica Jorge.

Cuando Raúl salió de la consulta en la que su médico le confirmó que su carga viral era indetectable, recuerda que cogió el metro de vuelta a casa con una sensación difícil de explicar. “Iba como flotando”. Después de años con miedo a transmitir el VIH a otra persona, aquella posibilidad había desaparecido.

Raúl tiene VIH desde 2011. Jorge, su pareja, tiene asma. Llevan juntos más de cinco años y aseguran que el VIH nunca ha ocupado un lugar central en su relación. “Es una circunstancia más, como el asma que tengo yo”, explica Jorge.

Desde el principio han hablado del VIH con naturalidad y lo han compartido abiertamente con su entorno. Aunque ambos proceden de ciudades pequeñas, aseguran haberse sentido siempre arropados por familiares y amigos. Sin embargo, coinciden en que todavía existe un gran desconocimiento por parte de la población sobre el VIH. “Hoy este tema apenas aparece en los medios de comunicación. No es como en los años 90, cuando aparecían numerosas campañas que hablaban de ello”, señala Raúl.

Lo que para ellos forma parte de su vida cotidiana sigue siendo, sin embargo, desconocido para una parte importante de la sociedad: una persona con VIH que está en tratamiento y mantiene una carga viral indetectable no transmite el virus por vía sexual. Es el principio conocido como I=I: indetectable es igual a intransmisible.

Cuando me dijeron que era indetectable=Intransmisible tenía mucha más tranquilidad, sobre todo, a la hora de relacionarme con otras personas

La evidencia científica que sustenta este mensaje comenzó a consolidarse hace 15 años. En 2011, el estudio HPTN 052 supuso un primer punto de inflexión, al demostrar este ensayo clínico que administrar tratamiento antirretroviral de forma temprana reducía de forma drástica el riesgo de transmisión sexual del VIH cuando se conseguía mantener el virus controlado. Además, demostró que el tratamiento temprano era en realidad una manera más de prevención de transmisión. Años después, el estudio PARTNER 1 (publicado en 2016) fue contundente: durante el seguimiento de decenas de miles de relaciones sexuales entre parejas serodiscordantes, ninguna persona con VIH en tratamiento y que mantenía su virus controlado (indetectable) se lo transmitió a su pareja sin VIH (intransmisible).

El doctor Vicente Estrada, jefe de Sección de Medicina Interna y especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Clínico Universitario San Carlos, recuerda el origen del estudio PARTNER 1. “Nuestros pacientes querían saber si tomando la medicación y manteniendo el virus controlado, podían transmitirlo a otra persona teniendo relaciones sexuales sin protección”. Esta cuestión llevó a investigadores de diferentes países a diseñar este estudio observacional. “Nosotros no íbamos a inducir a nadie a tener relaciones sexuales sin preservativo (no era ético), pero sabíamos que muchas parejas lo hacían, así que les preguntamos si querían participar en una encuesta sobre sus hábitos sexuales y comprobar si posteriormente, a lo largo del seguimiento, se producía alguna transmisión”.

Hoy por hoy si eres indetectable puedes tener una vida como cualquier otra persona. Es muy parecido a si tienes diabetes, hipertensión o cualquier enfermedad crónica

Este estudio, desarrollado en 14 países incluyó a 1166 parejas serodiscordantes tanto heterosexuales como homosexuales. Hubo cero transmisiones (en unas 58.000 relaciones sexuales sin preservativo) en las parejas en las que la persona con VIH en tratamiento mantuvo la carga viral controlada (inferior a 200 copias/ml).

“España fue uno de los países que más pacientes incluyó en el estudio PARTNER-1 ", explica el doctor Estrada. “Participaron centros de Galicia, con Antonio Antela; Elche, con Félix Gutiérrez; Madrid, con Jorge del Romero de Sandoval: Sevilla, y Barcelona, con Bonaventura Clotet, entre otros… Y antes de eso había cohortes, como la de Jorge del Romero, con datos publicados que concluían lo mismo: indetectable es igual a intransmisible”.

Posteriormente, el estudio PARTNER 2, realizado en más de 700 parejas serodiscordantes de hombres que tienen sexo con hombres se documentaron 76991 relaciones sexuales sin uso de condón. Y no hubo ninguna transmisión relacionada. En esta segunda edición participaron 14 países europeos, con un total de 10 centros españoles de Cataluña, Comunidad de Madrid, Andalucía, Galicia y Comunidad Valenciana.

Estos estudios tuvieron una importancia que iba mucho más allá de las cifras. La investigación ayudó a consolidar una idea que cambiaría la forma de entender el VIH: el tratamiento no solo protege la salud de la persona con VIH que lo recibe, sino que además, cuando la carga viral queda suprimida, también se evita la transmisión y se protege a otros, teniendo un efecto en la salud pública.

Raúl describe el momento en el que su médico le comunicó que el tratamiento había conseguido controlar el virus hasta hacerlo indetectable y, por tanto, que no transmitía el VIH. A partir de entonces, y después del ‘subidón’, cambió su forma relacionarse con el VIH. “Tenía mucha más tranquilidad, sobre todo, a la hora de relacionarme con otras personas”, explica Raúl.

Jorge llegó a esa realidad desde el otro lado. Cuando conoció a Raúl, reconoce que tenía dudas y prejuicios sobre el VIH. Decidió informarse y entender qué significaba realmente ser indetectable. Hoy, pese a que han pasado años desde que los estudios PARTNER 1 y 2 demostraron que indetectable es igual a intransmisible (I=I), Jorge considera que la mayoría de la sociedad todavía desconoce el significado de ese concepto. “Salvo el 1 de diciembre, que es el Día Mundial del SIDA, el resto del año apenas se habla del tema.” El mensaje de I=I ha pasado desapercibido y siguen presentes los mensajes de desconocimiento siempre. Sin embargo, “hoy por hoy si eres indetectable puedes tener una vida como cualquier otra persona. Es muy parecido a si tienes diabetes, hipertensión o asma. Es algo crónico”, asegura.

Hay que identificar a las personas con VIH que no saben que lo tienen e incluirlas en el sistema, vincularlas al tratamiento y a los cuidados, y hacer que su virus sea indetectable, e intransmisible

El doctor Estrada relaciona ese desconocimiento, en parte, con la propia evolución de la infección. “El VIH ya no es una infección grave, sino crónica, lo que ha hecho que haya perdido la atención social que recibió durante décadas. También los tratamientos han experimentado una evolución. “Si hace años la única opción era una medicación diaria, hoy existen tratamientos inyectables de acción prolongada””. La evolución de los tratamientos ha cambiado también la manera de cuidar el VIH y de mantener el virus bajo control.

El doctor Estrada concluye insistiendo en la importancia de trasladar a la sociedad la realidad actual del VIH. “Las personas con VIH en tratamiento no transmiten el virus. Son personas con una infección crónica como cualquier otra y, por tanto, no hay que estigmatizarlas. Lo que hay que hacer es identificar a las personas con VIH que no saben que lo tienen, y que por tanto pueden transmitirlo… e incluirlas en el sistema, vincularlas al tratamiento y a los cuidados, y hacer que su virus sea indetectable, e intransmisible”.

Cuando hace unas décadas apareció el VIH, era difícil imaginar que aquel virus -entonces asociado a una enfermedad mortal- acabaría convirtiéndose en una infección crónica y controlable gracias al avance de los tratamientos. Años después, la ciencia demostró que el VIH, si se trata adecuadamente, puede llegar a ser indetectable y no se transmite. Hoy, los retos se dirigen a la prevención de nuevas infecciones, conseguir que todas las personas que tienen VIH y aún no lo saben accedan a un diagnóstico, que las personas con VIH en tratamiento lo mantengan y avanzar hacia poder algún día curar el VIH.