Barrabés, Sánchez y una sospecha
ResumenEL RENOVADO cierre de filas del Comité Federal del PSOE para respaldar a Pedro Sánchez ha coincidido con nuevas revelaciones de la UCO que refuerzan las sospechas sobre la influencia que habría ejercido la recomendación de la esposa del presidente en la adjudicación de tres contratos de la sociedad pública Red.es por 11 millones a Carlos Barrabés, el amigo que había dotado de contenido su máster. La información que hoy publica EL MUNDO revela una secuencia que habla por sí sola. El 22 de enero de 2021, el propio Sánchez elogió en un acto público, de manera gratuita, a Barrabés, al que presentó como «un ejemplo». Cinco días después, el empresario envió un mail al alto cargo que valoraba las ofertas para invocar ese respaldo presidencial; en el mismo correo, subrayaba que tenía «varios pliegos pendientes de resolución», en lo que no puede interpretarse sino como el ejercicio de una presión.
EL RENOVADO cierre de filas del Comité Federal del PSOE para respaldar a Pedro Sánchez ha coincidido con nuevas revelaciones de la UCO que refuerzan las sospechas sobre la influencia que habría ejercido la recomendación de la esposa del presidente en la adjudicación de tres contratos de la sociedad pública Red.es por 11 millones a Carlos Barrabés, el amigo que había dotado de contenido su máster. La información que hoy publica EL MUNDO revela una secuencia que habla por sí sola. El 22 de enero de 2021, el propio Sánchez elogió en un acto público, de manera gratuita, a Barrabés, al que presentó como «un ejemplo». Cinco días después, el empresario envió un mail al alto cargo que valoraba las ofertas para invocar ese respaldo presidencial; en el mismo correo, subrayaba que tenía «varios pliegos pendientes de resolución», en lo que no puede interpretarse sino como el ejercicio de una presión. Pues bien: en las semanas siguientes, los técnicos de Red.es se quejaron de todo tipo de manipulaciones para que las adjudicaciones acabaran precisamente en manos de Barrabés. Si ya era extraño y llamativo que el presidente del Gobierno diera ese apoyo a un empresario que concurre a adjudicaciones del Estado, los amaños que le siguieron para beneficiarle proyectan la sombra de una sospecha inaceptable en una democracia sana. Hay preguntas inevitables: ¿por qué Sánchez dio ese aval público al amigo recomendado por su esposa? ¿Cuánto tuvo que ver en las indicaciones que recibieron los funcionarios para dar un trato de favor a Barrabés? La información sitúa ahora en Sánchez la cúspide de la cadena de influencia que capitalizó el empresario. El Comité Federal del PSOE ratificó el sábado que el socialismo español ha dejado de ser un espacio de debate para convertirse en un instrumento al servicio de la supervivencia política de Sánchez. Lejos de aprovechar la reunión del máximo órgano del partido entre congresos para ofrecer una explicación convincente sobre los escándalos que cercan a su Gobierno, el presidente volvió a refugiarse en un relato que niega cualquier responsabilidad política, reduce la corrupción a comportamientos individuales y presenta toda discrepancia interna como una anomalía que conviene neutralizar. En ese sentido resulta revelador el tratamiento dispensado a quienes expresan una posición propia dentro del PSOE. Tanto el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, como la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, advirtieron del daño que la corrupción causa a las siglas. La respuesta de Sánchez fue descalificar la disidencia enmarcándola en una «corriente minoritaria». El PSOE ofrece la imagen de una organización subordinada a la voluntad de un líder que desprecia la crítica como deslealtad. Una deriva que debilita a la formación y empobrece la calidad democrática de nuestro país.