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Las exmonjas de Belorado comienzan a abandonar el monasterio antes del desahucio judicial

Resumen

Las exclarisas protagonistas del cisma de Belorado han comenzado a abandonar el monasterio burgalés que ha dado nombre a este conflicto a pocos días de que expire el plazo judicial que les obliga a desalojarlo. Varias de las exmonjas ya han salido del convento ... mientras otras permanecen en el interior recogiendo sus pertenencias y cargándolas en un furgoneta de mudanzas, según ha podido saber ABC. El movimiento se produce cuando faltan apenas tres días para que venza el plazo fijado por el Juzgado de Primera Instancia de Briviesca, que ordenó el desalojo del monasterio.

Las exclarisas protagonistas del cisma de Belorado han comenzado a abandonar el monasterio burgalés que ha dado nombre a este conflicto a pocos días de que expire el plazo judicial que les obliga a desalojarlo. Varias de las exmonjas ya han salido del convento ... mientras otras permanecen en el interior recogiendo sus pertenencias y cargándolas en un furgoneta de mudanzas, según ha podido saber ABC. El movimiento se produce cuando faltan apenas tres días para que venza el plazo fijado por el Juzgado de Primera Instancia de Briviesca, que ordenó el desalojo del monasterio. Si las exreligiosas no abandonaban voluntariamente el inmueble antes de esa fecha, estaba previsto que una comisión judicial ejecutara el desahucio a las 9:30 de la mañana del próximo jueves.Según ha explicado su portavoz, Francisco Canals, «dos o tres» de las siete exmonjas que perseveran en su ruptura con Roma permanecen en estos momentos dentro del cenobio organizando el traslado de muebles y enseres, mientras que las otras cuatro o cinco ya han abandonado el edificio, aunque algunas de ellas regresan puntualmente para ayudar en las tareas de mudanza. El objetivo del grupo es dejar el convento antes de la llegada de la comitiva judicial . De cumplirse ese plan, serán sus abogados quienes entreguen las llaves del monasterio cuando se ejecute formalmente la orden de desalojo.La salida se está realizando de forma provisional y sin un destino definitivo. Parte de las pertenencias se están trasladando a viviendas de familiares y personas cercanas a las exreligiosas. Las exmonjas todavía disponen del uso de los monasterios de Orduña y Derio –aunque sobre ellos también pesan sendas demandas de desahucio– la decisión inicial es dispersar al grupo y realojarse en casas de familiares, porque «no están dispuestas a volver a pasar por ese calvario judicial que han vivido en Belorado », según han explicado a este diario fuentes cercanas a las exclarisas.Noticia relacionada No Las clarisas de Belorado manejan un patrimonio por encima de los 10 millones de euros José Ramón Navarro-ParejaSegún las mismas fuentes, el objetivo en estos momentos es dejar el monasterio «limpio, impoluto y en orden» para que el jueves sea entregado al comisario pontificio y «que no pueda reclamar que no se encuentra en perfectas condiciones». Para ello han estado trabajando estos últimos días, aunque las exreligiosas quieren abandonar el lugar antes del lanzamiento para «evitar» las imágenes de las exmonjas desalojadas por la Guardia Civil. Serán los abogados de las exclarias, Florentino Aláez y Enrique García de Viedma (hermano de la exabadesa), quienes finalmente hagan entrega del inmueble.Según ha podido conocer ABC, las exreligiosas pretende que el último acto en el monasterio de Belorado sea la celebración de una misa, de acuerdo al misal de san Pío V, puesto que tras su ruptura con Roma no reconocen la liturgia posterior al Concilio Vaticano II. Para ello necesitan la presencia de un sacerdote sedevacantista ya que el el brasileño Gilberto Lima Ferreira, que ha oficiado las misas en los últimos meses, ya no se encuentra en Belorado. Es posible que, para la ocasión, se desplace hasta el lugar el obispo excomulgado valenciano Rafael Cloquell . De esta forma, su presencia en Belorado finalizaría con el simbólico apagado del cirio pascual en pleno tiempo de Cuaresma. Este traslado fuera de Belorado, sin embargo, tiene un carácter transitorio. De momento, el destino inicial son casas particulares de familiares y amigos, lo que implica romper la comunidad, pero su idea es recalar en alguno de los lugares que les han ofrecido a través de su campaña queremosunconvento.com o, en todo caso, acabar recalando en el monasterio de Orduña (Vizcaya) en el que, dada la compleja situación judicial, la amenaza de un desahucio parece más lejana. Ha sido en Orduña donde han vivido la mayoría de ellas desde el verano hasta el pasado diciembre, cuando la Guardia Civil rescató a las más mayores dada la precaria situación en la que se encontraban.En las imágenes superiores, la furgoneta que han alquilado las exmonjas para el traslado de los bienes entra en el monasterio de Belorado este lunes. En la última imagen, el portavoz de las exclarisas, Francisco Canals, atiende a los medios a las puertas del convento. EFESin alternativa claraEl entorno de las exreligiosas reconoce que todavía no han cerrado ninguna alternativa estable. En las últimas semanas, el grupo había asegurado estar estudiando varias propuestas de alojamiento recibidas a través de una campaña pública con la que pedían apoyo para encontrar una nueva sede. Según su portavoz, habrían recibido en torno a una treintena de ofertas entre casas, fincas rústicas e inmuebles de distintos puntos de España. Pero lo cierto es que casi ninguna era viable.Algunas de las ofertas eran de venta de inmuebles que estaban en un «deplorable estado de conservación». Otras venían de grupos sedevacantistas de fuera de España, pero «no eran muy firmes» ni ofrecían una alternativa real para que la «comunidad permaneciera unida». También estaban las que simplemente ofrecían la venta de una casa con bastantes habitaciones en la España vacía. Aún así, habrían selecciona « tres o cuatro finalistas en el norte de España », que no quieren revelar. Las exreligiosas solicitaron la semana pasada un nuevo aplazamiento de un mes del desahucio con el argumento de que necesitaban ese tiempo para analizar las ofertas, pero fue desestimado por el juzgado de Briviesca.Así, en un vídeo difundido con motivo del desahucio, al que ha tenido acceso ABC, Susana Varo –conocida en su etapa religiosa como sor Paloma– reconoce que ahora su «próximo reto es poder mantenernos juntas» , aunque atribuye el distanciamiento «no porque no haya fraternidad, sino porque no hay medios». Y aprovecha la ocasión para demandar, de nuevo , «ayuda económica», la que ha sido su principal preocupación desde que en mayo de 2024 comenzaron esta operación para el control de los bienes inmobiliarios de la comunidad, que trataron de enmascarar como cisma a través de unas supuestas diferencias doctrinales.«Hay que pagar juicios, hay que pagar muchas personas, hay que pagar muchos gastos de viaje, la gasolina sube, los alquileres de coche, hay que empezar una nueva vida, hay que buscar un lugar con lo mínimo indispensable para poder vivir y todo eso nos supera, en este momento nos supera», reconoce la exreligiosa. Y –en lo que supone un giro en su argumentación , pues siempre han sostenido que los intereses del comisario pontificio, Mario Iceta, eran quedarse con la propiedad de los monasterios– explica que lo que han sufrido es «una persecución por la fe y no por la economía ni por los inmuebles, y es por la fe porque lo que se ha hecho con nosotras es exagerado».La exreligiosa anteriormente conocida como sor Paloma añade que solo esta «persecución por la fe» explica «la saña con la que se nos está queriendo eliminar». «Lo primero fue decir que estábamos locas, que éramos una secta, de ahí hacia arriba, intentar quitarnos la fama», ha añadido. Y vuelve a reclamar ayuda para «volver a construir un hogar donde podamos vivir dignamente, a poder trasladar los animales que nos quedan y sobre todo a poder permanecer unidas porque nuestros medios nos lo permitan». En ese sentido, hace una semana iniciaron una campaña de mecenazgo a través de las redes, en la que pedían 900 euros para «pagar deudas y comenzar desde cero: encontrar un nuevo lugar donde vivir, reorganizar su comunidad y poder continuar con su actividad». A día de hoy, sólo han conseguido recaudar 393 euros, un tercio de la cantidad que solicitaban.