Marruecos rechaza la repatriación de los seis cadáveres marroquíes identificados tras el asalto a Ceuta
ResumenEn la macro morgue improvisada del antiguo Hospital Militar de Ceuta , casi tres semanas después de la invasión en la ciudad, 82 personas con familias, historias y proyectos de vida que quedaron truncados en busca de un futuro mejor siguen esperando recibir sepultura pese ... a que toda la burocracia legal ya está finiquitada. La mayoría son jóvenes que buscaban una vida más segura y con mayores oportunidades en un país distinto al suyo. Del total de cadáveres, solo seis han podido ser identificados una vez realizada la autopsia.
En la macro morgue improvisada del antiguo Hospital Militar de Ceuta , casi tres semanas después de la invasión en la ciudad, 82 personas con familias, historias y proyectos de vida que quedaron truncados en busca de un futuro mejor siguen esperando recibir sepultura pese ... a que toda la burocracia legal ya está finiquitada. La mayoría son jóvenes que buscaban una vida más segura y con mayores oportunidades en un país distinto al suyo. Del total de cadáveres, solo seis han podido ser identificados una vez realizada la autopsia. Marruecos, según relatan fuentes oficiales a ABC, rechaza su repatriación para que sus familiares puedan darle sepultura en su localidad natal.La tragedia ocurrida durante el asalto a Ceuta, a finales de julio de 2026, dejó un elevado número de personas fallecidas mientras intentaban alcanzar territorio español desde la localidad marroquí de Castillejos. Las víctimas perdieron la vida en unas circunstancias extremadamente peligrosas, durante el intento masivo de cruzar hacia la ciudad española, y muchas murieron ahogadas, por hipotermia o como consecuencia de la aglomeración y las difíciles condiciones del trayecto. Aunque son habituales los fallecimientos vinculados al fenómeno migratorio, la situación del 30 y 31 de julio fue «totalmente inédita», según fuentes del Instituto de Medicina Legal de Ceuta.Si bien las cifras conocidas han ido cambiando a medida que se recuperaban cuerpos, por lo que el número definitivo todavía debe tratarse con cautela, fuentes oficiales consultadas por ABC relatan que se han realizado 82 autopsias. Es el total de los cadáveres localizados en el lado español de la frontera durante las horas más críticas de la invasión. En total, teniendo en cuenta las cifras en el lado marroquí, varias organizaciones especializadas elevan el balance hasta 141 personas. Marruecos minimiza el número de personas que perdieron la vida al otro lado de la verja.En el caso de los que murieron en aguas o suelo de España, los decenas de cadáveres obligaron a las autoridades judiciales a improvisar una gran morgue en el antiguo Hospital Militar, propiedad del Ministerio de Defensa, para poder realizar los exámenes forenses. Allí siguen estos cadáveres, esperando para ser enterrados y, en algunos casos, incluso identificados. La policía española ya ha transmitido a Marruecos la información genética de las 76 víctimas que siguen sin filiar, para ponerles nombre y apellido e informar a sus familias de lo ocurrido. En el caso de los familiares que ya conocen el fallecimiento de sus allegados, todos han expresado su voluntad de repatriar los cuerpos a Marruecos para enterrarles.Rabat, sin embargo, a diferencia de lo que ocurre habitualmente con otros fallecidos que intentan cruzar la frontera a lo largo del año, no solo no está facilitando las cosas, si no que las está impidiendo. El Gobierno marroquí, según explican fuentes oficiales ceutíes, rechaza la repatriación de sus nacionales que han muerto. Lo normal, explican sobre el terreno, es que un coche fúnebre español traslade el féretro hasta un lugar discreto de la instalación fronteriza y allí se traspase el cuerpo a un vehículo de una empresa de Marruecos. Sin plazas en el cementerio musulmánLa ciudad de Ceuta cuenta con dos cementerios, el cristiano de Santa Catalina y el musulmán de Sidi Embarek, ambos de titularidad pública municipal. En este último caso, según explican a este periódico en el gobierno regional, es donde habitualmente se entierran a las personas que llegan a España de forma ilegal y mueren en el intento. Se hace así, dicen, optando por el camposanto islámico en lugar de por el de Santa Catalina, «ante la duda» de la religión que profese el finado.Esta instalación, situada a las afueras de la ciudad, cuenta con un total de 90.000 metros cuadrados. Sin embargo, a día de hoy, apenas hay un centenar de plazas disponibles para enterrar a finados. Teniendo en cuenta las 82 personas que esperan en la macro morgue para recibir sepultura y que la religión musulmana indica que hay que enterrarlos en horizontal, con la entrada de estos inmigrantes muertos durante la invasión el cementerio se quedará prácticamente sin disponibilidad. La imposibilidad de crecer en vertical, como sí ocurre con cementerios cristianos, dificulta también la creación de nuevos espacios extraordinariosLa imposibilidad de crecer en vertical, como sí ocurre con cementerios cristianos, dificulta también la creación de nuevos espacios extraordinarios. En el caso de que los fallecidos no hayan sido identificados o, como en el caso de los que no Marruecos no deja repatriar, es la propia ciudad de Ceuta la que costea su sepelio en unas tumbas blancas con un número que identifica al cadáver.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Elma Saiz se instala en Ceuta 18 días después y evita responder sobre el colapso del CETI noticia Si Vivas acusa al Gobierno de Sánchez de «falta de respuesta» y «querer maquillar la realidad» en Ceuta noticia No El presidente de los médicos: «Hay un riesgo real de epidemia, esto es una bomba de relojería» noticia Si Mónica García acusa ahora a Marruecos de utilizar «de manera cruel» a los inmigrantes noticia Si El cierre de filas del delegado del Gobierno con Sánchez abre en canal al PSOE local noticia Si Matteo Salvini: «Marruecos miró a otro lado en Ceuta, pero el Gobierno español ha fracasado»Durante las primeras tras la invasión, varios inmigrantes se situaron en las instalaciones del cementerio. Algunos incluso hicieron sus propias necesidades sobre las tumbas de los allí enterrados. Unas escenas que llevaron a una situación límite al enterrador que trabaja en ese espacio. Las autoridades locales se vieron obligadas a reforzar la vigilancia y contratar seguridad privada tras desalojar a decenas de estos migrantes que lo habían utilizado temporalmente como refugio improvisado, una situación que generó quejas vecinales y operativos de control en el camposanto.