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Proyecto Solaris: la emoción del eclipse solar medida en el latido y la respiración de miles de voluntarios

Resumen

El valor científico de los eclipses solares totales es indiscutible: fue este fenómeno el que permitió validar en 1919 la Teoría de la Relatividad de Einstein. Ya en el siglo XIX uno de estos eventos llevó a descubrir el helio en el Sol antes que en nuestro planeta. Los eclipses solares permiten, en las regiones donde tienen lugar, que el entorno se convierta en un gran laboratorio, como sugería ayer mismo en un reportaje en este periódico Rafael Bachiller. Pero además fomentan que la ciudadanía también participe de esos experimentos.

El valor científico de los eclipses solares totales es indiscutible: fue este fenómeno el que permitió validar en 1919 la Teoría de la Relatividad de Einstein. Ya en el siglo XIX uno de estos eventos llevó a descubrir el helio en el Sol antes que en nuestro planeta. Los eclipses solares permiten, en las regiones donde tienen lugar, que el entorno se convierta en un gran laboratorio, como sugería ayer mismo en un reportaje en este periódico Rafael Bachiller. Pero además fomentan que la ciudadanía también participe de esos experimentos. Y ese es el objetivo principal del Proyecto Solaris, que "no es tanto científico, que también, sino un estudio en el que todos los ciudadanos que quisieran pudieran participar", subraya María Jesús Cruz, jefa del grupo de Investigación en Neumología del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR). Solaris -para los más cinéfilos, no es la película de Soderbergh ni la muy anterior de Tarkovski- en realidad es Seguimiento de Observaciones de la Actividad Cardíaca y Respiratoria durante un Eclipse Solar, y no es otra cosa que un estudio para ver el impacto fisiológico del eclipse solar de este miércoles. "Es pionero porque es la primera vez que se impulsa una investigación de estas características tanto desde la vertiente científica como de participación ciudadana y ciencia colaborativa", explica Cruz, que en ese sentido anima a todo el mundo a participar. "Nuestra idea es poder llegar al máximo de gente para que sea lo más representativo posible". La investigadora cuenta que la iniciativa partió del Departamento de Investigación y Universidades de la Generalitat, que quería hacer un estudio durante el eclipse en el que participara la ciudadanía y para ello contactaron con el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña y con el VHIR para ver cómo lo podían llevar a cabo. La idea es sencilla: basta con tener un reloj inteligente y descargarse unos códigos QR a través de la web Catalunya mira al cel [Cataluña mira al cielo] en el teléfono móvil. La conexión de los móviles a la web es totalmente anónima, asegura Cruz. "Hemos tenido mucho cuidado para que los datos nunca se puedan relacionar con las personas, son totalmente anónimos". Aunque estos relojes son muy heterogéneos, en principio se van a recoger datos de frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria. "Hay relojes que recogen otras cosas, así que quizá haya otros parámetros que también podremos utilizar, en función de los datos que tengamos analizaremos más cosas seguramente", indica. Así se vivieron los eclpses totales de años anteriores en el mundo Cruz insiste en "el poder de los datos", donde están haciendo mucho hincapié. "Cuantas más personas participen mucho mejor porque tendremos muchos datos". La especialista cree que esta iniciativa no se habría podido hacer hace años porque estas tecnologías no existían, "pero gracias a que ahora existen es posible hacer este tipo de estudios y que además todos los ciudadanos puedan participar. O sea, queremos que la ciencia se vea como algo próximo y como algo que cualquier persona que tenga un mínimo interés pueda participar de manera activa en un estudio". Latidos y respiración El estudio mide la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria porque los expertos creen que seguramente se incrementarán durante el eclipse. "Seguramente el hecho de que nos emocionemos, de que veamos algo que no hemos visto nunca, hará que esas frecuencias aumenten y es lo que queremos medir", apunta Cruz. "Es un estudio que va a valorar las emociones, el hecho de vivir un eclipse solar total. Yo personalmente nunca he visto ninguno y estoy muy emocionada por que llegue este momento", reconoce. La especialista recuerda que hay estudios hechos en animales (incluso en plantas) durante eclipses y reaccionan de diferentes formas: algunos se van a dormir, otros se ponen nerviosos... "Queremos hacer lo mismo con las personas, es algo que no se ha hecho nunca. Evidentemente nosotros no tenemos el elemento sorpresa que tienen los animales o las plantas, pero se trata de una situación muy especial: de repente se hace de noche, baja la temperatura y se vive de manera colectiva, como un acontecimiento único. No creo que haya nadie solo, los que estén viendo el eclipse estarán con amigos, con familia... y nos generará unas emociones que son las que pensamos que podremos mirar a través de los relojes inteligentes", detalla Cruz. Se usan relojes inteligentes porque se necesitan "dispositivos que la persona lleve encima", dice Cruz, que confiesa que no es experta en ese tema y cree que hay wearables más sofisticados como pulseras o anillos, "pero la mayoría de las personas que se están conectando lo están haciendo a través de los relojes inteligentes", señala. Ayer a primera hora de la tarde ya llevaban unas 2.200 personas conectadas. Usted que nos lee, aún está a tiempo de participar. Puede inscribirse todavía hoy porque para el estudio se recogen datos de los dos días previos, del momento del eclipse y también de dos días después del fenómeno para compararlos. ¿Desde dónde ve usted el estudio? No importa si donde usted vive solo se ve el eclipse de forma parcial. "Es algo que nos planteamos porque no será lo mismo a nivel emocional y precisamente porque los datos son absolutamente anónimos hay algo que no podemos recoger y que hubiera sido muy útil: la geolocalización", indica la especialista. Pero sí han incluido una pregunta voluntaria: "Cuando se descargan la aplicación, además del consentimiento, se pregunta desde dónde se va a ver el eclipse. Esperamos tener ese dato, que la mayoría de la gente lo responda porque vendría bien tener alguna referencia. Pero es cierto que si alguien no quiere contestar a esa pregunta, eso no le impide participar en el estudio. Cualquier persona que lo desee y voluntariamente esté dispuesta a participar será bienvenida", añade Cruz. Recogerán los datos a finales de esta semana, irán a un servidor del IEEC, donde se pulirán y después de enviarán al VHIR, donde esperan tenerlos a finales de mes, dice la jefa del grupo de Investigación en Neumología del VHIR. "Durante el mes de septiembre vamos a trabajar activamente en el análisis y esperamos que para principios de octubre como muy tarde podamos tener algo porque tenemos interés en que no pase mucho tiempo y que las personas que han participado puedan tener un feedback de los resultados. También dependerá del número de participantes y los datos que haya", indica. ¿Tendrá continuidad con los eclipses de 2027 y 2028? "Se ha puesto en marcha porque este año Cataluña es una zona parcial de eclipse, el año que viene no. Pondremos a disposición de quien quiera tomar nuestra experiencia por si alguien lo quiere reproducir y obviamente si necesitan nuestra participación estamos encantados, pero no podemos meternos en lo que otras comunidades quieran hacer. También hay que ver si salen resultados interesantes porque a lo mejor resulta que no sale nada", concluye Cruz.