Las serias implicaciones para el mercado de un peaje permanente en Ormuz
ResumenEl mercado celebró ayer la tregua de 15 días en la guerra de Irán, pero una de las consecuencias duraderas de este conflicto puede ser la imposición definitiva de un peaje a los barcos que pasen por el estrecho de Ormuz. De momento, Teherán quiere cobrar el equivalente en criptomonedas de 1 dólar por cada barril de crudo que transite por esa zona, durante el citado alto el fuego. Cada petrolero pagaría unos 2 millones de dólares. Muchos analistas del sector energético creen que esa tasa puede convertirse en permanente, aunque los de Société Générale consideran que ese coste podría ser algo más reducido.
El mercado celebró ayer la tregua de 15 días en la guerra de Irán, pero una de las consecuencias duraderas de este conflicto puede ser la imposición definitiva de un peaje a los barcos que pasen por el estrecho de Ormuz. De momento, Teherán quiere cobrar el equivalente en criptomonedas de 1 dólar por cada barril de crudo que transite por esa zona, durante el citado alto el fuego. Cada petrolero pagaría unos 2 millones de dólares. Muchos analistas del sector energético creen que esa tasa puede convertirse en permanente, aunque los de Société Générale consideran que ese coste podría ser algo más reducido. Esta entidad estima que si Irán quiere recaudar 19.000 millones de dólares anuales con el peaje (4% del PIB del país), bastaría con poner una tasa de 0,43 dólares por barril, o 870.000 dólares de media por cada petrolero que pasa por Ormuz. Si el Gobierno iraní decide cobrar a todos los buques de carga, podría obtener el mismo dinero con 0,26 dólares por barril. A simple vista, por tanto, se trata de importes asumibles, teniendo en cuenta que el barril estaba a 60 dólares antes de la guerra. Pero existen otras implicaciones con este cobro por el tránsito. En primer lugar, iría contra la legislación marítima internacional, que no permite peajes en vías naturales (los canales de Suez y Panamá tienen peajes, pero son pasos artificiales). Christopher Granville, de TS Lombard, apunta que ese problema regulatorio podría solventarse con un modelo similar al de Turquía o Dinamarca, que cobran un "servicio de apoyo" a los barcos que pasan por sus estrechos. En su opinión, "el objetivo iraní de institucionalizar su peaje en términos formales durante la paz puede ser poco realista. Pero no es difícil imaginar vías de disfrazar esas tasas para solventar las objeciones de muchos países". Esa recaudación serviria como alternativa a las "reparaciones de guerra" que Teherán pide a Estados Unidos. Más allá de la incertidumbre legal, la tasa puede incentivar a Irán a usar el acceso como arma de negociación geopolítica, algo que ayer mismo ejemplificó en protesta por los ataques de Israel en Líbano. Según concluye Société Génerale, "los países navieros y los consumidores energéticos pueden afrontar una elección entre aceptar pagos recurrentes y crecientes o desafiar esos mecanismos militarmente o diplomáticamente". En definitiva, "más que revolver la inseguridad, el sistema de peajes puede institucionalizarla, transformando crisis episódicas en una fuente crónica de fricción y haciendo futuras confrontaciones más probables". En definitiva, además de asumir el peaje, el precio del petróleo puede tener que incorporar un mayor coste de los seguros y una permanente prima de riesgo geopolítica por si a Irán se le ocurre volver a bloquear el paso. El crudo bajó ayer con fuerza pero sigue a 95 dólares por barril, pendiente de más claridad del futuro en Ormuz.