Dimite la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, tras el escándalo de los pisos de su pareja
ResumenEn plena estrategia para situar la vivienda como ariete electoral, al PSOE le había surgido un boquete en su discurso de campaña. El agujero en la credibilidad del partido se ha taponado este viernes con la salida de Montse Mínguez de todos los puestos de ... responsabilidad que ocupaba en la formación. La hasta ahora portavoz socialista dejará también su cargo en la Ejecutiva —donde ejercía como secretaria de Estudios y Programas— y será expurgada de las listas a las generales del 29 de noviembre, donde encabezaba la candidatura por Lérida.
En plena estrategia para situar la vivienda como ariete electoral, al PSOE le había surgido un boquete en su discurso de campaña. El agujero en la credibilidad del partido se ha taponado este viernes con la salida de Montse Mínguez de todos los puestos de ... responsabilidad que ocupaba en la formación. La hasta ahora portavoz socialista dejará también su cargo en la Ejecutiva —donde ejercía como secretaria de Estudios y Programas— y será expurgada de las listas a las generales del 29 de noviembre, donde encabezaba la candidatura por Lérida. Todo se ha acelerado tras el escándalo desatado en los últimos días a raíz de la información publicada por 'Artículo 14', que destapaba la explotación por parte de su pareja de 30 pisos para hacer negocio inmobiliario y la posterior publicación en 'El Español' de que también cuenta con dos sociedades en Panamá.« Con la conciencia tranquila , la cabeza alta y la fidelidad intacta a mis principios», escribió Mínguez en su cuenta de X junto a una carta, en la que explicó que tomaba la decisión de «dar un paso atrás» convencida de que es «lo mejor para el proyecto colectivo al que he dedicado mi esfuerzo, mi compromiso y mis mejores energías». Internamente existía ya un creciente malestar con la gestión del caso por parte de la portavoz y su inhabilitación para ejercer como tal —con encendidos ataques contra los fondos buitre en la hemeroteca— en un tema en el que su credibilidad estaba seriamente comprometida. Además, sus últimas intervenciones públicas —especialmente relevante la que realizó en 'Espejo Público'— no habían cumplido las exigencias de que compareciera para atajar la cuestión.Desde Bruselas, el presidente del Gobierno se pronunció sobre su salida, tratando de lanzar un mensaje de empatía. Sánchez reconoció que no había «tenido ocasión» de hablar con ella y que su contacto se había limitado a un intercambio de mensajes. «Me constaba, porque me han hecho saber personas, que Montse estaba rota, que estaba pasándolo muy mal desde el punto de vista personal», señaló, para sentenciar que «la política algunas veces maltrata a algunas personas. El caso de Montse es uno de ellos». El presidente buscó inmediatamente esquivar el escándalo detrás de la renuncia para centrar el foco en la persecución a la que se ven sometidos los socialistas. «El nivel de dureza, de agresividad y de odio que sufren no solo las personas que están en política, sino también sus seres queridos, es algunas veces irreparable», aseguró, apuntando que «desgraciadamente, en muchas ocasiones en nuestro país se han cruzado líneas rojas que no deberían haberse cruzado y esta es la consecuencia». A continuación, Sánchez lamentó su salida, alabando que «es una gran política y muy buena persona», pero apoyando la decisión. «Perdemos una gran compañera y un gran activo de partido», dijo en la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo.Pese a que en esta comparecencia el presidente asegurara que había pedido a Mínguez que no se marchara, en privado, fuentes socialistas reconocen presiones a la portavoz. La polémica de su pareja había acabado opacando la gran apuesta que el Gobierno había hecho por la vivienda como activo electoral. De hecho, Sánchez apretó el botón del adelanto electoral a rebufo de la derrota en el Congreso de los decretos de vivienda y activó, justo a continuación, de nuevo su aprobación para que puedan ser aprobados en la Diputación Permanente del Congreso, con una mayoría favorable —sin necesidad de los votos de Junts— que no tenía en el Parlamento antes de su disolución. «La presión ha sido insoportable» , señalan fuentes consultadas por este diario.En el Ejecutivo ven que el motor de la vivienda ya no carbura a las revoluciones esperadas para mantener la tensión en la calle hasta el 29-N. En la calendarización que se había hecho de esta materia, se había dejado para el arranque de la campaña los hitos más relevantes, mientras en el corto plazo la movilización comienza a languidecer. Tanto la convocatoria de la huelga general —11 de noviembre— como la aprobación final de los decretos en el Congreso —que se prevé para el 12 de noviembre— se habían espaciado para hacerlos coincidir con el pistoletazo oficial de la contienda electoral. Sin embargo, en el Gobierno ya perciben que la causa va perdiendo adhesiones y comienzan a arreciar los ataques. En las últimas horas, desde el Sindicato de Inquilinas se había puesto en la diana a los socialistas por la polémica de Mínguez. «No es ninguna sorpresa», reconocía Valeria Racu, su portavoz, apuntando que «el PSOE siempre ha sido un partido rentista». «Si hemos logrado que cambie su discurso o que proponga algunas medidas que hace unos meses ni siquiera estaba tomando en consideración es por la fuerza de las calles y por el poder popular, eso lo tenemos que tener muy claro», añadió. En Moncloa vieron una oportunidad en las movilizaciones de la vivienda para espolear a la izquierda y azuzaron la tensión en la calle como reactivo en la llamada a las urnas. Sin embargo, el frente que se les había abierto por el flanco de Mínguez estaba haciendo naufragar esta estrategia y le servía al principal partido de la oposición para cuestionar el compromiso del Gobierno con la política de vivienda.«Vivimos un momento decisivo. Un momento crucial para nuestro país y para los valores que defendemos. Cuando la ultraderecha llama a las puertas y pretende cuestionar avances sociales, derechos y consensos que han costado años construir, nuestra responsabilidad debe estar por encima de cualquier consideración personal», reza el escrito que distribuyó Mínguez en redes sociales, en el que concluye con un agradecimiento a «la confianza, el apoyo y el afecto recibidos durante todo este tiempo».