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El Mundo ·

Las sospechas sobre Janina White que hundieron al capitán español de la OTAN: "Yayo, dispara como un policía de operaciones especiales o un militar. Esa no ha aprendido en un club de tiro..."

Resumen

Esas fueron las tres primeras palabras que aprendí en español. Ahora que entiendo el idioma han vuelto a mi vida: ha saltado la noticia de que un oficial de la Armada española conoció una "puta espía rusa" en Tinder. Pero yo planteo una pregunta más interesante. Janina White, abogada y escritora nacida en San Petersburgo hace 49 años, con nacionalidad inglesa y polaca, capaz disparar a un objetivo a 300 yardas (270 metros) y acertar a la primera, lleva un año intentando recomponer cómo su vida y la de quien fuera su pareja en dos intervalos de cuatro meses cada uno, el exitoso capitán de fragata L.

«"Puta espía rusa". Esas fueron las tres primeras palabras que aprendí en español. Ahora que entiendo el idioma han vuelto a mi vida: ha saltado la noticia de que un oficial de la Armada española conoció una "puta espía rusa" en Tinder. Y esa se supone que soy yo. Esa historia ya ha sido contada. Pero yo planteo una pregunta más interesante. ¿Qué ocurrió realmente?». Janina White, abogada y escritora nacida en San Petersburgo hace 49 años, con nacionalidad inglesa y polaca, capaz disparar a un objetivo a 300 yardas (270 metros) y acertar a la primera, lleva un año intentando recomponer cómo su vida y la de quien fuera su pareja en dos intervalos de cuatro meses cada uno, el exitoso capitán de fragata L. P. V., de 55 años, dio un vuelco en un suspiro. Se conocieron en octubre de 2024 por la aplicación de citas Tinder. Él era un orgulloso padre de dos hijos universitarios en proceso de divorcio, que se codeaba con la Ministra de Defensa, Margarita Robles, y estaba destinado a la sede en Northwood (Inglaterra) del mando central de todas las fuerzas marítimas de la OTAN (MARCOM), entre cuyas labores se encuentra vigilar la flota y los submarinos rusos clandestinos. Ella también se acababa de separar. Surgió entonces la pasión. Y las sospechas. El 17 de septiembre de 2025, L. P. V. intentó suicidarse. Y Janina estaba a su lado. La tragedia arranca el 12 de diciembre de 2024, cuando la pareja asiste a un evento de MARCOM. Ella accede con pasaporte británico, tarjeta roja de invitada y patrocinio confirmado por el sistema. Dos días después, repiten en el evento navideño de la delegación española. Va con un vestido negro con estampado floral rojo. Se saca un selfie en el que salen con una sonrisa de oreja a oreja. Era una cena de Navidad. Por entonces, los rumores del origen ruso de ella ya circulan dentro de la comunidad española. No ayuda tampoco que, pese a estar separados desde 2024, la aún esposa de L.P.V. se aloje en la vivienda de la SFA -asignadas al personal militar con familia destinado a bases internacionales- para ahorrar dinero para el estudio de los hijos. Reciben miradas negativas, son degradados a la mesa de los suboficiales y se escucha por primera vez el «puta espía rusa». También hay un comentario admirativo -«muñeca española»- de un alto mando de su pareja, el mismo que tendría un papel clave en el terremoto que llegaría después. En marzo, la pareja ya no está junta. Intentan rehacer sus antiguas vidas conyugales. Pero en mayo vuelven. El 16 de junio de 2025, el capitán de fragata L.P.V. notifica formalmente a su cadena de mando que su relación se había reanudado. También pregunta qué trámites administrativos son necesarios para reconocer a Janina como su pareja. Y se desata la tormenta. Apenas 48 horas después, dos agentes del CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas) lo entrevistan en el cuartel General de MARCOM. Le informan que el 18 de febrero de 2025 la ONS (Oficina Nacional de Seguridad) ha sido informada de que «podría haber ocasionado una brecha de seguridad por sus relaciones personales». Le señalan que no existe ningún registro que demuestre que Janina había entrado legalmente en Northwood, pero L.V. P. les muestras una foto del pase de visitante de ella, les explica que había entrado siguiendo el procedimiento habitual para visitantes y facilita información sobre su trayectoria. L.P.V. se queda aliviado. Cree haber aclarado ante el CIFAS que Janina entró legalmente. Pero dos días después es convocado por un contralmirante, un oficial de seguridad y un asistente militar. Se le comunica que representa un «riesgo para la seguridad» y queda vetado su acceso a Northwood. Debe abandonar la base de inmediato. Recoge sus pertenencias bajo escolta y es expulsado sin resolución escrita. Por entonces, Janina y él ya viven juntos, comparten casa en Ruislip (Londres) y tienen una cuenta bancaria conjunta. «Creo que esto comenzó de una manera mucho más mundana de lo que sugiere la posterior narrativa de "seguridad nacional". Había un ambiente social extremadamente desagradable alrededor de nuestra relación. Fui descrita como una prostituta y apenas tenía contacto con las esposas de la delegación española, no participaba en ese entorno social. Sospecho que alguien afirmó o hizo constar inicialmente que mi pareja me había introducido indebidamente en Northwood. Y esta información entró en la cadena de seguridad antes de que nadie comprobara el registro de visitantes subyacente», sostiene Janina, que actualmente maneja más de 1.500 correos electrónicos y documentos sobre lo sucedido. El 21 de junio, el oficial de la cúpula de MARCOM que admiró el vestido de Janina invita a L.P.V. a tomar una «cerveza amistosa». La reunión tiene lugar en un pub de Bushey al día siguiente. Del encuentro nace una frase que aún resuena en la mente de los implicados: «¿Me estás vacilando, L?». Hace más calor del habitual. El capitán de fragata se pide una cerveza 0,0. Su superior, una Neck Oil, una IPA original de Beavertown que se ha puesto de moda en los pubs británicos por su ligereza y su toque cítrico. Toma su nombre de la expresión «voy a aceitarme el cuello», una forma coloquial de decir que vas a tomarte unas pintas con los amigos. Y amistosa comienza la conversación entre los militares: con trato de usted y preguntas sobre los dos hijos universitarios del L.P. V. y su proceso de divorcio. «Tengo dos hijos aquí y uno que viene en camino», responde. El alto mando se interesa por eso último y la respuesta le sorprende. «Está por venir porque quiero tener un hijo con Janina. Ella está en tratamiento». La afirmación descoloca al alto mando, que reincide en que «lamenta la situación que está pasando» su subordinado, le presta su apoyo personal y le recuerda que llegó a denominar a Janina como «un error enorme» en el tiempo que cortaron. "Proyectamos una vida juntos" «Ese supuesto error se ha subsanado. Ahora proyectamos una vida juntos», manifiesta el enamorado. También pregunta reiteradamente cuál es el motivo por el que se le ha retirado el acceso a las instalaciones. «Es su base y es un país soberano y ellos tendrán sus motivos de seguridad» es la respuesta. L. P. V. avisa que, al poder seguir con sus funciones fuera de la base, el martes 24 de junio tiene una comisión en el cuartel general del STRIKFORNATO (Fuerzas Navales de Ataque y Apoyo de la OTAN) en Oeiras, Portugal. «No tiene mucho sentido que vayas teniendo el acceso denegado. Lo mejor es que vaya otra persona», le advierte el alto mando. Y entonces aparece Janina. El superior parece no reconocerla, pero L.P.V. la presenta. «Janina se une a la conversación porque le afecta a ella». «¿Me estás vacilando? No me vaciles», le repite una decena de veces su superior, que se niega a hablar con ella y se marcha. «Mi recomendación es que no vayas por ahí. No tengo más que hablar contigo». L.P.V. y Janina acuden a Oeiras. «Recuerdo el viaje porque estábamos nerviosos; no sabíamos qué pasaba. El miércoles, él fue a la base. Trabajó ese día, también al siguiente, y luego me pidió que fuera a la base con él», detalla la abogada de doble nacionalidad. Mientras el militar trabajaba con ordenadores y datos de máxima seguridad, ella lo esperaba en la piscina tomando café, «algo aburrida». En las fotos de esos días, a los dos se les ve más felices que nunca. Puntería militar Los más cercanos a L.P.V. lo llaman Yayo. El origen del mote tiene dos vertientes, su pelo canoso y el muyayo en vez de "muchacho" que se les atribuye a los habitantes de Lanzarote, donde pasó su juventud, en la que fue un destacado deportista. A los 16 años lo dejó y a los 17 se alistó en la Armada. Con él como jefe de grupo, la selección militar de vela deslumbró en varias ocasiones en el Puerto Calero. Quienes lo llaman así saben que, pese a sus habituales cambios de humor, su estilo no es discutir. Pero a la hora de defender a Janina, la cosa cambió. En julio, el capitán de fragata sube a su estado de WhatsApp un vídeo en el que la abogada muestra sus dotes de tiro en los campos de entrenamiento de la Defensa británica en Thetford. Al verlo, un compañero de promoción le llama preocupado. -Yayo, escúchame, ¿tú has visto como dispara esa tía? Esa manera de disparar es militar. Se nota cuando a alguien le han enseñado. Ese tiro no es civil. Ni de un policía. O es de operaciones especiales o de un militar. Esa no ha aprendido en un club de tiro. Te lo digo porque te quiero. - Ella es muy buena. Pero no solamente en tiro. El otro día la llevé a hacer un bautismo de vuelo y estuvo pilotando el avión ella sola. Y aterrizó ella sola. Es muy habilidosa. - No tengo nada contra nadie. Pero me preocupas. «Me gusta el tiro a larga distancia y se me da bastante bien. En los vídeos acertaba a los blancos a 300 yardas, a veces con el primer disparo. No soy una tiradora civil; recibí entrenamiento militar. Cuando le conté esto a mi instructor, no podía parar de reírse. Gané algunos premios en el Reino Unido. Incluso pensaba competir a nivel internacional, pero al conocer a L.P.V. mi carrera se detuvo. Extraño el tiro; me encantaba disparar y diría que este es uno de los precios más dolorosos que he pagado por esta historia. Ahora no se me permitiría ni acercarme a un club de tiro», declara Janina. Ella no oculta ni reuniones ni parentescos. El mes pasado, Andrei, un oficial de inteligencia ruso, le invitó a tomar un café . Estuvo dos horas interrogándola cerca de una estación de metro de San Petersburgo, a donde había ido a visitar a su padre enfermo, para conocer de primera mano su caso. También presume en LinkedIn, donde refleja su visión al mundo, de su abuelo materno, Ivan Koshedov, capitán de la marina soviética condecorado tras la II Guerra Mundial. «Me interesa la geopolítica. Hace dos semanas asesoré al Ministerio de Defensa de Kazajistán sobre desarrollo de políticas de seguridad nacional. Conozco el tema; por eso solicité dos puestos de trabajo para los que daba el perfil en el MARCOM, ya que mi primera carrera no fue solo el periodismo, sino también ciencias políticas», revela a Crónica. Clases con Andrei Masalovich Su afán de conocimientos le llevaron, en 2020 y en 2024, a hacer dos cursos de formación de Inteligencia con Security 360. Uno de los instructores era Andrei Masalovich. Ni más ni menos que un sancionado exagente de la KGB. «Es un gran experto en ciberseguridad, elaboración de perfiles sociales... Y sí, trabaja con el gobierno ruso; se dedica a temas de guerra propagandística, etcétera. Es el creador del equivalente ruso de Palantir, y fue uno de los instructores de esos cursos. Es una figura clave de la inteligencia rusa. Pero fue online. Escuchaba presentaciones y tomaba notas. Obviamente, si sacas todo de contexto, puedes afirmar que recibí formación de un alto cargo de la inteligencia rusa, un ex coronel de la KGB», detalla Janina desde su residencia en Romford, al este de Londres. El 9 de septiembre, a L.P.V. se le entrega en mano su destitución. Con fecha manuscrita de 25 de junio, se le suspende la Habilitación Personal de Seguridad (HPS). Una semana después, el comandante de la OTAN intenta suicidarse. «Lo encontré y llamé a una ambulancia. Vivíamos en una residencia de Defensa. Todo era un caos. Saqué fotos mientras lo reanimaban porque si él fallecía me vería en un grave aprieto: me habrían acusado de ser una espía rusa infiltrada en una propiedad militar en la que no tenía estatus legal para estar pese a que intentamos regularizar mi situación», afirma. Poco después, el capitán de fragata es llevado con escolta a España por «motivos de salud». Recibe tratamiento y ahí acaba su contacto con Janina, a la que sí le llega el mensaje de que él aún sostiene que todo lo que ha padecido responde a su afán de limpiar sus nombres ante «una conspiración». «Se utilizan contra mi hechos que han aparecido después para justificar lo de la seguridad. Se invierte la relación de causa y efecto», afirma Janina, que dice no haber sido interrogada por el caso. Ha iniciado cuatro procedimientos legales ante el Ministerio de Defensa de España, el de Reino Unido, el Comisionado de Quejas de la Policía Militar y la Policía de Hertfordshire. La abogada asegura que la documentación revela que todos se pasan la pelota entre sí. «Estamos en esa fase intermedia de la partida. Pero sé que ganaré», resume. Estudia hacer un documental y en YouTube desarrolla el proyecto Isabel Arden, un «laboratorio cinematográfico de canciones» elaboradas con IA. Sospecha que, desde la distancia silenciosa, impuesta o autoimpuesta, L.P.V. sigue esta parte de su carrera. Y no es difícil encontrar mensajes ocultos en temas como Cuando estás («Cuando estás, no tengo que ser ni fingir»); Soberana («No vine a pedir corona, ni permiso para entrar») o ¿Me estás vacilando o qué? («Cuando más fuerte lo grita más pequeño va a quedar»).