Los bisontes que salvaron la reserva natural del ganadero Raúl en Robledo de Chavela: "Son los mejores bomberos de España"
ResumenHacía 10.000 años que no había bisontes europeos pastando por los campos de Madrid. Hasta que hace un año, en junio de 2025, Raúl Rodríguez y su socio, Víctor Manuel Alonso, decidieron traerlos de vuelta destinando gran parte de su extensa finca para levantar Bisonte Park. Esta reserva natural está enclavada en un valle entre los municipios de Colmenar del Arroyo y Robledo de Chavela, un paraje idílico donde encinas, enebros y sabinas teñían de verde hasta donde la vista alcanzaba a ver. El macroincendio que asoló el suroeste de la Comunidad de Madrid fundió a un negro ceniciento 160 de las 240 hectáreas que poseen este par de ganaderos.
Hacía 10.000 años que no había bisontes europeos pastando por los campos de Madrid. Hasta que hace un año, en junio de 2025, Raúl Rodríguez y su socio, Víctor Manuel Alonso, decidieron traerlos de vuelta destinando gran parte de su extensa finca para levantar Bisonte Park. Esta reserva natural está enclavada en un valle entre los municipios de Colmenar del Arroyo y Robledo de Chavela, un paraje idílico donde encinas, enebros y sabinas teñían de verde hasta donde la vista alcanzaba a ver. Al menos hasta este fin de semana. El macroincendio que asoló el suroeste de la Comunidad de Madrid fundió a un negro ceniciento 160 de las 240 hectáreas que poseen este par de ganaderos. "Casi no lo cuento", comienza explicando Raúl, quien sobre las 18.00 horas del viernes se vio en el centro de una trampa casi mortal. Tras escuchar que Robledo iba a ser desalojado y ante el incesante avance del humo y las llamas, pidió ayuda a una empresa de transportes para evacuar a sus caballos y sus yeguas. Sin embargo, cuando el camión se dirigía hacia allí, un control le impidió el paso y la ayuda nunca llegó. Fue entonces cuando Raúl comenzó a correr de un lado a otro, dejando agua a los animales en distintos puntos e intentando abrir las verjas para que estuvieran de la manera más libre posible. Los bisontes, este fin de semana, en su reserva.E. M. "Sabía que los bisontes iban a estar bien. Son bovinos que pastan y mantienen su territorio limpio casi por instinto. Pero los caballos... Tenemos una yegua que llegó a costar medio millón de euros. Son de pura raza y origen inglés. Algunos, incluso, campeones en el hipódromo de la Zarzuela", expone Raúl, que llegó a desobedecer las órdenes de la Guardia Civil que le instaban a salir de allí. Solo unos minutos después, y entre un viento y un ruido atronadores, el ganadero escuchó los gritos su padre y de Javier, un vecino de finca que se había parado a ayudarles. "Por favor, ven rápido. Ya no podemos salir ni por Colmenar ni por Robledo. Que nos quedamos aquí", le vociferaban. Al alzar la vista, vio la gravedad de la situación: tenía unas "llamaradas tremendas" a escasos 250 metros, y comenzaban a bordear su propiedad. Javier iba en una pick-up, y Raúl y su padre le seguían con su Mercedes de ciudad. "Nos dijo que le siguiéramos, que él conocía unos caminos secundarios. Pero eran veredas casi intransitables, llenas de rocas, de socavones... Teníamos el fuego a nuestra izquierda, a unos 40 metros, si nos adelantaba estábamos perdidos porque nos iba cerrando el paso. Yo conducía lo más rápido posible, pero con mucho miedo de reventar una rueda o quedarnos atrapados...", evoca el ganadero. Su cabeza, en aquellos momentos, no dejaba de revivir las recientes imágenes del incendio de Almería, donde varias personas murieron calcinadas dentro de sus vehículos en una emboscada ígnea. El miedo ya tenía rostro. "Finalmente, tras los 10 minutos más largos de nuestras vidas, vimos a policías y sabíamos que estábamos fuera de peligro. Nos abrazamos con Javier y le dimos las gracias porque nos había salvado la vida, nosotros jamás hubiésemos sabido coger ese camino". Raúl y Laura, el sábado, en su reserva natural.E. M. Tras esta peripecia, tardaron cuatro horas en llegar a la capital entre embotellamientos y carreteras cortadas. Durante esa noche, Raúl no pegó ojo. De hecho, con los primeros rayos de luz, se vistió y regresó con su padre, su socio Víctor y su veterinaria, Laura, a la finca con el temor de encontrarse a sus caballos quemados. Una patrulla de Guardia Civil les cortó el paso a la altura de Villamantilla. Les dio igual, utilizaron carreteras alternativas y caminos para llegar hasta su propiedad. "Nada más aparcar les vimos moverse. Rompimos a llorar. Tenían algunos rasguños, daños menores, pero estaban todos bien. Nuestro ganado bovino, 25 vacas y un semental, les había salvado gracias a que se había comido la hierba de esa parcela haciendo un cortafuego". Mismo escenario se encontró dentro de Bisonte Park: todo el suelo donde trotan estos bovinos estaba intacto, incluso mantenía sus colores verdosos. El alivio que sintió Raúl al comprobar que había salvado a todos sus ejemplares fue completo. Y, junto a él, empezó a crecer otra sensación: la impotencia. De ahí que grabara un vídeo mostrando el contraste entre ambas zonas, la calcinada y la que permanecía conservada, donde plasmó su resignación: "Aquí, donde no dejan tocar nada, se ha quemado todo. Y justo donde están los mejores bomberos de España, los bisontes, se ha creado un cortafuegos natural". La ciencia lleva años estudiando el papel de los grandes herbívoros en la prevención de incendios. Tanto es así que una revisión publicada en la prestigiosa revista Journal of Applied Ecologyconcluyó que el pastoreo puede reducir la cantidad de combustible vegetal y, en determinadas condiciones, disminuir la intensidad y propagación del fuego. Asimismo, un estudio publicado en 2024 en Forest Ecology and Management sobre el bisonte europeo constató que su pastoreo puede aumentar la riqueza de especies vegetales y la abundancia de briófitos. O lo que es lo mismo, que al comer, pisar y desplazarse, estos animales abren claros, rompen la continuidad de la vegetación y modifican las condiciones del suelo, creando un mosaico de espacios que puede ser aprovechado por otras especies. Preguntando al respecto, un técnico forestal de la Comunidad de Madrid asegura a este diario, tras observar las imágenes de la finca, que "el contraste es evidente": "Las fotografías y los vídeos hablan por sí solos. A su alrededor todo está negro... Han sido grandes aliados contra el fuego".