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Expansión ·

El BCE sube tipos al 2,5% y anticipa inflación muy alta durante "un periodo prolongado"

Resumen

El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado hoy una nueva subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos, un movimiento que deja el precio del dinero en el 2,5% y que supone marcar la cota más alta en la que ha estado desde marzo del pasado año. Con este ajuste, son ya dos las alzas de tasas que ha llevado a cabo la autoridad monetaria en este nuevo ciclo de endurecimiento de sus políticas que dio comienzo con el estallido de la guerra en Irán y el encarecimiento de los precios de la energía. La situación desde entonces no solo no ha ido a mejor, sino que los escenarios más sombríos vuelven a asomar en el horizonte. El conflicto en Oriente Próximo ha enquistado el cierre del estrecho de Ormuz, lo que ha derivado en precios del petróleo que se sitúan ya por encima de los 100 dólares por barril de Brent, la modalidad de referencia en Europa.

Suma y sigue. El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado hoy una nueva subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos, un movimiento que deja el precio del dinero en el 2,5% y que supone marcar la cota más alta en la que ha estado desde marzo del pasado año. Con este ajuste, son ya dos las alzas de tasas que ha llevado a cabo la autoridad monetaria en este nuevo ciclo de endurecimiento de sus políticas que dio comienzo con el estallido de la guerra en Irán y el encarecimiento de los precios de la energía. La situación desde entonces no solo no ha ido a mejor, sino que los escenarios más sombríos vuelven a asomar en el horizonte. El conflicto en Oriente Próximo ha enquistado el cierre del estrecho de Ormuz, lo que ha derivado en precios del petróleo que se sitúan ya por encima de los 100 dólares por barril de Brent, la modalidad de referencia en Europa. Con estos mimbres, a la institución que preside Christine Lagarde no le ha temblado el pulso para apretar más las tuercas a la economía. Era una decisión esperada y prácticamente telegrafiada desde hace meses, cuando la tregua entre Irán y Estados Unidos se rompió recrudeciendo el conflicto y devolviendo la presión a la inflación. De hecho, Lagarde, ha defendido el movimiento asegurando que "era una decisión obvia y que el Consejo de Gobierno tomó de forma unánime". "El conflicto en Oriente Próximo continúa generando presiones inflacionistas y se prevé que la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un período prolongado", advierte el Consejo de Gobierno del BCE en un comunicado especialmente duro con la inflación. El tono del Banco Central Europeo se ensombrece en esta nueva reunión de política monetaria que anticipa un crecimiento de los precios más alto de lo esperado hasta la fecha. De hecho, la tasa de inflación escaló al 3,3% en agosto y, tras varios meses rondando esas cifras, algunos banqueros centrales defienden que mostrarse pasivos podría trasladar el mensaje a la población de que están cómodos con ese nivel de precios pese a que se encuentra lejos de su meta. El BCE también ha aprovechado la cumbre para publicar una actualización de sus proyecciones macroeconómicas con una revisión al alza de sus proyecciones de inflación para los próximos tres años. Aunque el crecimiento de los precios esperado se mantiene en el 3% para este año, la previsión para 2027 se eleva dos décimas, hasta el 2,5%, y la de 2028 sube una décima, hasta el 2,1%. "La inflación será más duradera de lo que habíamos anticipado", ha indicado Lagarde, que ha detallado que los precios seguirán subiendo por encima del objetivo a lo largo de este año y hasta prácticamente el final del próximo ejercicio. Por el momento, eso sí, las expectativas de inflación a largo plazo permanecen relativamente ancladas en el 2% a medio plazo, lo que refleja que se mantiene la confianza en la labor del banco central a la hora de controlar la situación. Además, la situación está muy lejos de la vivida en 2022-2023, cuando el crecimiento de los precios se catapultó a niveles superiores al 10%. "No vemos efectos indirectos ni de segunda ronda", aseguró la presidenta del BCE, que también ha añadido que los salarios no están reaccionando por el momento a esta potencial pérdida de poder adquisitivo que supone la subida de la energía. Pero eso no durará siempre. Según ha expresado la presidenta del BCE, la subida de los precios de los combustibles "acabará encontrando la forma de calar en el resto de la economía". A su juicio, cuanto más tiempo permanezca presente en las vidas de los ciudadanos el shock energético, más probabilidades hay de que se generen efectos de segunda ronda que requieran más intervención monetaria. Además, por el momento, la economía resiste frente a las adversidades. El BCE ha revisado al alza en una décima el avance del PIB previsto para este año, al 0,9%, y en dos décimas para 2027, hasta el 1,4%. "La resiliencia de la economía nos ha sorprendido y esperábamos que el crecimiento fuera más bajo de lo que está siendo. Probablemente tengamos que revisarlo al alza de nuevo a la luz de los últimos datos que han salido después de nuestra fecha de corte", ha anticipado Lagarde. Este escenario combinado de una mayor fortaleza económica y un riesgo de inflación más elevado alimenta las expectativas de que el BCE seguirá endureciendo los tipos de interés en el futuro. De hecho, los inversores han comenzado a descontar con fuerza que la institución con sede en Fráncfort cambiará su hoja de ruta de acometer una subida de tipos cada dos reuniones de política monetaria para empezar a afrontar alzas en todas y cada una de sus cumbres, empezando por la del próximo 29 de octubre. Los mercados descuentan ahora prácticamente tres subidas de los tipos de interés adicionales a las dos que el BCE ya ha realizado en lo que va de año. Si finalmente se materializa alguno de estos movimientos, el precio del dinero en Europa entrará decididamente en terreno restrictivo, lastrando la actividad económica para tratar de frenar la inflación abandonando la zona neutral en la que la plantilla del BCE estima que se encuentra ahora. Pese a ello, la autoridad monetaria no se quiere atar las manos y sigue asegurando que "no contamos con una ruta predeterminada para los tipos de interés". Lagarde ha expresado que "las circunstancias, sobre todo cuando las condiciones geopolíticas influyen tanto, pueden cambiar de un día para otro".