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León XIV escucha el relato «doloroso» de dos inmigrantes: «La caridad no admite demoras»

Resumen

El Papa León XIV hizo este sábado una primera parada en Carabanchel, donde puso rostro a las historias de los más vulnerables. A quienes han atravesado experiencias «dolorosas» y a quienes, gracias a la ayuda de voluntarios como Alicia y de entidades sociales como Cedia, ... han podido cambiar el rumbo de sus vidas. Lo ha hecho no solo para poner en valor su entereza y situar las historias personales en primer plano, sino también para recordar a la sociedad que «la caridad no admite demoras».El Pontífice llegaba a uno de los barrios más humildes de la capital, pasadas las 18.00 horas, para ofrecer su primer gran mensaje en el terreno sagrado de los sintecho.

El Papa León XIV hizo este sábado una primera parada en Carabanchel, donde puso rostro a las historias de los más vulnerables. A quienes han atravesado experiencias «dolorosas» y a quienes, gracias a la ayuda de voluntarios como Alicia y de entidades sociales como Cedia, ... han podido cambiar el rumbo de sus vidas. Lo ha hecho no solo para poner en valor su entereza y situar las historias personales en primer plano, sino también para recordar a la sociedad que «la caridad no admite demoras».El Pontífice llegaba a uno de los barrios más humildes de la capital, pasadas las 18.00 horas, para ofrecer su primer gran mensaje en el terreno sagrado de los sintecho. El Santo Padre tenía claro que su viaje a España debía comenzar en un centro de acogida y con un acto íntimo junto a los más necesitados. Y así ha sido. Tras visitar las instalaciones y mantener un encuentro privado con las personas atendidas en este centro social, el Pontífice se dirigió a los presentes en un escenario tan sencillo como simbólico.Khadri, un joven que llegó a España en patera desde Senegal EFEApenas 200 sillas de plástico desplegadas en una pequeña parcela de la parte trasera del Centro de Información y Acogida de Cáritas; un escenario de apenas 20 metros cuadrados y una pantalla discreta para seguir su recorrido. Tras darse un baño de masas entre los representantes de las entidades sociales invitadas, el Papa ha colocado a quienes «sufren» en el centro de su discurso y ha dirigido su principal crítica a quienes «no les miran a los ojos».Noticia relacionada general No No Cantos, alabanza y mucha oración: así se vivió el encuentro desde dentro Clara Molla PagánPara ello, recurrió a unas palabras en las que el Papa Francisco insistió con fuerza cuando preguntaba: «Cuando tú das limosna, ¿miras a los ojos del mendigo? ¿Le tocas la mano para sentir su carne? » (Ángelus, 27 octubre 2024). Y concluía: «La limosna no es beneficencia. El que recibe más gracia de la limosna es el que la da, porque se hace mirar por los ojos del Señor» (ibíd.). Los que aman de verdad «no se limitan a dar algo; escuchan, dialogan, intentan comprender la situación y sus causas […]. Están atentos a las necesidades materiales y también espirituales, a la promoción integral de la persona» (Mensaje para la VII Jornada Mundial de los Pobres, 13 junio 2023, 5).Con este mensaje, León XIV quiso descender a las historias concretas de las personas atendidas en el centro. Personalizó su discurso y glosó los nombres y las trayectorias de quienes representan el sentido último de la acogida. Una advertencia a los cristianos que se dejan contagiar «por ideologías mundanas»Así, recordó cómo, gracias a «un sueño y a una pequeña puerta abierta, Niurka les ha dado a Ares y Atenea la vida, su amor de madre, la gracia del Bautismo y la promesa de un futuro feliz ». Y cómo, gracias a esa misma puerta, «Khadri ha atravesado el oscuro túnel de la pandemia y un viaje lleno de incógnitas». «Con la ayuda de quienes le tendieron la mano, demostrándole que lo apreciaban y creían en él, ha encontrado un trabajo y, sobre todo, ha recuperado las ganas no sólo de seguir adelante, sino también de servir a su vez de apoyo a otros, tal y como otros lo han apoyado a él», añadió.Pero el mensaje del Papa fue más allá de los testimonios particulares. Llega en un tiempo en el que la caridad tiene, en ocasiones, mala prensa y en el que el compromiso con los más pobres es ridiculizado o reducido a una cuestión ideológica. Frente a ello, León XIV apeló a volver al Evangelio para redescubrir la caridad tal y como la vivía Jesús.Un momento de la actuación musical de Niña Pastori EP«Si lo pensamos bien, en realidad, también los cristianos, en muchas ocasiones, se dejan contagiar por actitudes marcadas por ideologías mundanas o por posicionamientos políticos y económicos que llevan a injustas generalizaciones y a conclusiones engañosas . El hecho de que el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado, como si se tratase de la fijación de algunos y no del núcleo incandescente de la misión eclesial, me hace pensar que siempre es necesario volver a leer el Evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo con la mentalidad mundana. No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo momento histórico» (Dilexi te, 15)».«Madrid, ciudad de muchas puertas»En esta línea se movió también el cardenal de Madrid, José Cobo, quien dio la bienvenida al Santo Padre a Madrid, apelando de nuevo a las pequeñas puertas. « Siempre ha sido ciudad de muchas puertas : algunas monumentales, otras cargadas de memoria, algunas solo medio abiertas, por donde diferentes generaciones hemos entrado y edificado la ciudad y, en ella, la Iglesia».Con ello subrayó que quiso entrar a Madrid «por una puerta singular: pequeña en apariencia, pero inmensa en misericordia. Un lugar donde desde hace casi cincuenta años la Iglesia ha plantado su tienda. Este rincón, discreto y fecundo, tiene algo de Belén: ese lugar modesto por donde Dios eligió entrar en el mundo».El acto transcurrió entre los testimonios de inmigrantes que llegaron a España sin una red familiar sobre la que apoyarse, el compromiso de voluntarios que han hecho de la caridad una forma de vida y la actuación adaptada de Niña Pastori . También hubo espacio para la entrega de distintos obsequios al Santo Padre: desde unas sandalias y un libro que recoge testimonios de los más necesitados hasta un permiso de residencia, uno de los símbolos a los que el propio Papa aludió en su discurso para reivindicar la acogida y la dignidad de las personas migrantes. Una jornada que sirvió como punto de partida de un viaje que continuó, ese mismo sábado, con un encuentro con jóvenes.