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Bajonazo... y compra congelada

Resumen

Las opciones de que Marcus Rashford continúe en el Barcelona la próxima temporada se reducen con el paso de los días. En estos momentos, la Dirección Deportiva azulgrana ya no tiene tan claro que sea conveniente asumir los 30 millones de euros fijados en la opción de compra pactada con el Manchester United el pasado verano. El club catalán considera excesivo ese desembolso en el actual contexto económico, mientras que desde Inglaterra la postura es firme: o se abona esa cantidad o el delantero regresará a Old Trafford. La decisión final, en cualquier caso, aún no está tomada.

Las opciones de que Marcus Rashford continúe en el Barcelona la próxima temporada se reducen con el paso de los días. En estos momentos, la Dirección Deportiva azulgrana ya no tiene tan claro que sea conveniente asumir los 30 millones de euros fijados en la opción de compra pactada con el Manchester United el pasado verano. El club catalán considera excesivo ese desembolso en el actual contexto económico, mientras que desde Inglaterra la postura es firme: o se abona esa cantidad o el delantero regresará a Old Trafford. La decisión final, en cualquier caso, aún no está tomada. Está pendiente de una reunión clave entre Deco y Hansi Flick, en la que se empezarán a tomar las decisiones para el próximo proyecto. Ambos mantienen una relación fluida y llevan tiempo analizando la conveniencia de ejecutar dicha opción. Sin embargo, lo que antes de Navidad parecía una operación prácticamente asegurada se ha ido enfriando hasta quedar, a día de hoy, cerca de descartarse. El principal motivo es el notable bajón en el rendimiento del internacional inglés en este 2026. Sus cifras están lejos de las que firmó en sus primeros meses como azulgrana: apenas dos goles en los últimos 16 encuentros. Además, no ha sabido aprovechar la ausencia de Raphinha por lesión para consolidarse como una pieza determinante en el ataque. Este descenso de prestaciones ha sembrado dudas en la cúpula deportiva, que ya no percibe al jugador como un elemento diferencial. A ello se suma el impacto económico de la operación. Aunque los 30 millones podrían considerarse un precio de mercado razonable, su tasación, según Transfermarkt, es incluso superior en 10 millones, la operación tendría un peso significativo en las cuentas del club. En términos de Fair Play financiero, Rashford supondría un coste cercano a los 25 millones de euros entre salario y amortización anual del traspaso, una cifra elevada para un futbolista cuyo rendimiento genera incertidumbre. En el Barcelona entienden que una inversión de esta magnitud solo se justifica con garantías deportivas claras, algo que el delantero no ha ofrecido en los últimos meses. Solo un cambio radical en su rendimiento en el tramo final de la temporada podría reabrir el debate, aunque el margen es ya muy limitado y con pocos partidos decisivos por disputarse. Ante este escenario, la Dirección Deportiva lleva tiempo explorando alternativas en el mercado. El objetivo es reforzar una posición clave en la que Raphinha es indiscutible, pero que necesita competencia y recambios fiables, especialmente teniendo en cuenta los problemas físicos que ha arrastrado el brasileño.