La angustia de las familias de los desaparecidos tras los terremotos: "Siguen bajo los escombros"
ResumenHoras después de los dos terremotos, de 7,2 y 7,5 en escala de Richter, que han sacudido Venezuela, el país afronta el dolor por las víctimas mortales, la devastación causada en las infraestructuras y la angustia de miles de familias que aún desconocen el paradero de sus seres queridos. Mientras los ciudadanos y los equipos de rescate -con medios insuficientes-buscan supervivientes entre los escombros, la diáspora vive con impotencia la distancia. Lo único que pueden hacer es intentar contactar insistentemente con los desaparecidos y difundir datos y fotografías en busca de cualquier pista sobre su paradero. María Jamroz, de 33 años y residente en España desde hace dos años y medio, está buscando a su padre Tadeo Jamroz, de 65 años; a su esposa, Nataly Morantes, "de 40 y tantos años"; y a Anastasia Jamroz, la hija de 11 años de ambos y hermana de María.
Horas después de los dos terremotos, de 7,2 y 7,5 en escala de Richter, que han sacudido Venezuela, el país afronta el dolor por las víctimas mortales, la devastación causada en las infraestructuras y la angustia de miles de familias que aún desconocen el paradero de sus seres queridos. Mientras los ciudadanos y los equipos de rescate -con medios insuficientes-buscan supervivientes entre los escombros, la diáspora vive con impotencia la distancia. Lo único que pueden hacer es intentar contactar insistentemente con los desaparecidos y difundir datos y fotografías en busca de cualquier pista sobre su paradero. María Jamroz, de 33 años y residente en España desde hace dos años y medio, está buscando a su padre Tadeo Jamroz, de 65 años; a su esposa, Nataly Morantes, "de 40 y tantos años"; y a Anastasia Jamroz, la hija de 11 años de ambos y hermana de María. Ellos viven en Caraballeda, una de las tantas zonas afectadas de La Guaira, el estado costero situado al norte de Caracas y el más devastado por los terremotos y sus réplicas. "No he podido comunicarme con ninguno de los tres. Tengo el contacto de un vecino y tampoco contesta", comparte la joven venezolana. Lo único que sabe es lo que ve por las noticias y las redes sociales: "Es una zona muy devastada". La cifra de personas reportadas como desaparecidas aumenta con cada minuto que pasa. Desde la sociedad civil venezolana se habilitaron dos páginas web para registrar a los desaparecidos: www.desaparecidosterremotovenezuela.com y www.venezuelatebusca.com. El jueves por la noche, ambas plataformas de búsqueda contabilizaban ya más de 40.000 desaparecidos, aunque aparecen nombres repetidos o algún registro hecho con más de una persona en la misma ficha. José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, confirmó la muerte de dos españoles y la desaparición de 80. Esos datos esconden los rostros de bebés, jóvenes, mayores, madres, padres, abuelos, hermanos, primos... Asimismo, se creó la web www.terremotovenezuela.com con un "mapa de daños" en el que se informa del estado de los edificios en colapso total, con daño parcial o grave. En dicho mapa se evidencia que la zona costera, especialmente donde se sitúa La Guaira, es la más perjudicada. Tadeo Jamroz, su esposa Nataly Morantes y su hija Anastasia Jamroz, desaparecidos en Caraballeda (La Guaira).E. M. Justo Navarro, de 31 años, sufre la incertidumbre de no saber cómo están sus parientes. "Toda mi familia, la materna y la paterna, vive en La Guaira. Solamente mis papás, mis hermanos y mis sobrinos no viven allí". Se encuentran en la zona de Catia La Mar. Su familia ya está de luto porque han encontrado sin vida a dos primos: José Luis Navarro, de 48 años, y Andrea Betancourt, de 46. De entre los escombros han rescatado con vida a dos hijos de José Luis, José Alejandro y Valentina Andrea, de 18 y 20 años. En esa misma casa, que se vino abajo, vivían otras cuatro personas que continúan desaparecidas. "Estoy impactado. No me lo creo", expresa Justo. El joven venezolano, residente en Madrid, ahora tiene la mente en encontrar a todos sus familiares, más de 30, que aún están en paradero desconocido. Habla, sobre todo, de los allegados por el lado materno. "Es la que más me preocupa, porque en zonas más vulnerables... Hemos intentado comunicarnos con ellos. La mayoría son de tercera edad y no nos han dado ninguna respuesta". Justo tiene especial preocupación por su abuela, Corina Urbina, de 80 años. "Está amputada de las dos piernas por diabetes". Ella vive en Los Próceres, vereda siete -también en la zona de Catia La Mar-. Dayana, la madre que busca a su hijo de 8 años entre los escombros: "Estoy desesperada" "Estoy con mucha desesperación" Karla Rodríguez Álvarez, de 36 años y residente en España desde hace 10 años, también desconoce el paradero de sus seres queridos. "Estoy con mucha desesperación, aún no sabemos nada de varios familiares y hay una angustia porque desde aquí no sabemos ni siquiera cómo podemos ayudar. Es desesperante", expresa. En concreto, busca a su primo Juan Carlos Ugueto, de 53 años; a su esposa y a sus dos hijos veinteañeros. Ellos tienen su vivienda en Macuto (La Guaira). "Sabemos de conocidos que han llegado a los edificios de familiares que se han derrumbado y que siguen debajo de los escombros porque no hay bomberos que las puedan ayudar a salir de ahí", relata la venezolana. El esposo de Karla tampoco sabe nada de sus primas y de una tía. En paradero desconocido también está una amiga y toda su familia, que viven en la zona de La Soublette, en Catia La Mar -también en La Guaira-. Ella fue localizando a otros familiares a medida que pasaban las horas. "Sabemos que unos tíos están bien. Lo han perdido todo, no pueden entrar a sus casas, pero por lo menos están bien", agradece en medio de la tragedia, deseando localizar a los familiares que faltan. "Tenemos la esperanza de que sea por falta de señal o de batería en el móvil que no se puedan comunicar". "Estamos inquietos y preocupados", confiesa Andrea Lucía Martínez, venezolana en España. Busca a su tío Enrique Hernández Martínez, de unos 73 años. Comenta que vive solo en Caraballeda (La Guaria). "Es una persona mayor, no tiene móvil ni redes sociales". Ella ha recibido imágenes del edificio en el que residía su tío, completamente colapsado. "Hay muchísimos desaparecidos en la misma zona", cuenta. Andrea Lucía no puede evitar emocionarse al recordar que su familia ya vivió un terrible desastre natural en La Guaira a finales de 1999. Se trata del acontecimiento conocido como la Tragedia de Vargas (por la denominación que tuvo el estado La Guaira hasta 2019), en el que intensas lluvias provocaron inundaciones y enormes deslaves que descendieron desde la Cordillera de la Costa hacia el litoral central. En ese entonces, los abuelos de Andrea perdieron su casa, que fue arrastrada por el agua. En aquella desgracia hubo 700 muertos, pero otras estimaciones aseguran que esa cifra se quedó corta y sitúan el dato entre 10.000 y 30.000 víctimas mortales, puesto que muchas personas fueron arrastradas al mar o quedaron sepultadas sin poder ser identificadas. En aquella desgracia más de 8.000 viviendas quedaron destruidas y unas 75.000 personas fueron desplazadas. 26 años más tarde, todavía hay personas que no habían podido recuperarse de aquella tragedia. Y ahora han tenido que sumar un nuevo infortunio. El foco ahora está en rescatar al máximo número de personas posibles y, para ello, el tiempo apremia. Los venezolanos, dentro y fuera del país, están reviviendo otro desastre natural: el terremoto de Caracas de 1967, de 6,5 en la escala de Richter, en el que fallecieron, oficialmente, 283 personas. Aunque otras publicaciones históricas y recuentos posteriores elevan la cifra a más de 300. A su vez, cerca de 80.000 personas quedaron sin vivienda. Yoleddy, de 31 años, encontró a sus tíos Gardelia y Carlos Moreno, que se habían perdido en Tanaguarena (La Guaira), el jueves por la tarde. Compartió su alivio con este periódico. Es la segunda vez que salvan de una catástrofe natural. Su familia vivió en el 99 el deslave en la misma zona. "Fue muy fuerte. Perdimos vecinos y amigos, pero a nosotros no nos pasó nada más allá de las pérdidas materiales", recuerda. Por las imágenes que ha visto en redes sociales, considera que ahora las viviendas están peor que entonces porque en 1999 "quedaron afectadas, pero no se derrumbaron". Yoleddy emigró hace nueve años a España y desde entonces no ve a sus tíos. Se emociona al repasar el tiempo que tiene sin abrazarlos. Algunos habitantes ya han informado de que los territorios más afectados se encontraban sin luz y sin cobertura, por lo que estos venezolanos en España tienen puestas sus esperanzas en que, cuando se restaure la conectividad, puedan contactar con sus conocidos. Justo aprovecha para compartir su frustración respecto a los dispositivos de búsqueda y rescate desplegados en la nación. "Los bomberos no tienen los instrumentos necesarios. Pero la gente está haciéndolo todo con sus manos, con su martillo, pero no hay más... No hay herramientas, sólo la solidaridad de los venezolanos".