Daniel Abreu: "El éxito viene con una corona muy pesada y requiere mucho trabajo"
ResumenEl primer acercamiento a la danza de Daniel Abreu (Tenerife, 1976) fue acompañando a una amiga de la adolescencia por las fiestas de los pueblos de su isla para bailar canciones de Madonna en la época de Papa don't preach. Su familia veía con incredulidad esta afición por la danza al principio, pero Abreu, parafraseando la letra de la canción de la reina del pop, no estaba para sermones. Con 18 años empezó a cursar Psicología y a tomar clases de baile. "No soy un bailarín que haya nacido con talento ni aptitudes, pero una vez que empecé, el trabajo y las ganas hicieron el resto", asegura Abreu.
El primer acercamiento a la danza de Daniel Abreu (Tenerife, 1976) fue acompañando a una amiga de la adolescencia por las fiestas de los pueblos de su isla para bailar canciones de Madonna en la época de Papa don't preach. Su familia veía con incredulidad esta afición por la danza al principio, pero Abreu, parafraseando la letra de la canción de la reina del pop, no estaba para sermones. Con 18 años empezó a cursar Psicología y a tomar clases de baile. "No soy un bailarín que haya nacido con talento ni aptitudes, pero una vez que empecé, el trabajo y las ganas hicieron el resto", asegura Abreu. Ese "resto" es haberse convertido en un imprescindible de la historia de la danza contemporánea española y haber sido galardonado con el Premio Nacional de Danza 2014 o el Premio Max a Mejor Coreografía 2024 por La Materia. En su pueblo, La Matanza de Acentejo, no habría muchos chicos de su edad que bailaran.Los prejuicios eran duros y te llamaban amanerado, pero nunca me amedrentó. Yo no tenía predilección por la danza, pero de adolescente es importante que alguien te diga que haces algo bien y sentirte parte de un grupo.¿Cómo le ha ayudado estudiar Psicología en el diván de su propia compañía de danza?Me ha servido para generar equipos de trabajo profesionales y, a la vez, con mucho intercambio humano. En esta profesión hay momentos de exaltación, pero también de roces o de falta de entendimiento; es importante entenderlo para acompañar a los intérpretes en su recorrido. En este trabajo hay una parte importante que tiene que ver con la empatía: hay que tener confianza, saber que se resuelve haciendo y transmitir a tu equipo seguridad aunque tú te sientas perdido o desesperado.¿Prefiere estirar o ser laxo?No todo puede ser desde el amor, a veces hay que picar y empujar, sin gritos, para que sepan que se puede hacer mejor. Como decía mi profesora de yoga: si tienes energía para quejarte también la tienes para hacerlo.¿Para liderar personas hay que respirar y hacer muchas veces el 'om' de yoga?Si quieres un buen espectáculo, hay que dedicarle tiempo, así que un contexto de trabajo exige cansancio, pero eso no significa que te estén matando.¿Hemos pasado de los jefes del látigo de antaño a otros a los que les da miedo exigir?Estamos dando poder a la victimización y tenemos que entender que no todo nos va a gustar y que existe el diálogo. Pero es más fácil sentirnos víctimas que responsables y echarle la culpa al otro. En un trabajo no puedes ir con tus debilidades por delante, pero eso no significa que nos descuidemos.¿Cómo debe cuidar su mente un artista?Cualquiera baila pero no cualquiera se puede dedicar a esto. No es fortaleza, es entender dónde estás.¿Y dónde está usted ahora?Ahora me siento más cómodo con la gestión y cuando estoy en el escenario no lo disfruto igual. Bailar exige estar en forma, sostener una obra, invalidad tus estados de ánimos... es mucho esfuerzo. El éxito viene con una corona muy pesada y requiere mucho trabajo.Pero luce. ¿Se deja deslumbrar por ella?Muchos entran en la danza buscando validación, pero que la consigas no significa que sea lo mejor.¿No es necesario el favor de la crítica y del público?Es muy frustrante cuando inviertes tiempo, dinero y energía e ilusión y luego llega un líder de opinión e invalida tu proyecto, porque lo que está haciendo es invalidar a un equipo con pocos recursos. Yo llevo tantos años de trayectoria que ya he entendido que no depende de lo que haga, sino de lo que los demás creen que haces. Hay que ser frío porque si no, te destruyes. Y estar siempre con los pies en la tierra antes los éxitos y los fracasos.¿Qué pasa antes a la posteridad: lo bueno o lo malo?No me preocupa dejar un legado ni tener una validación histórica, sino tener trabajo y poder pagar las facturas y a los equipos; esa es una responsabilidad muy grande.¿Aconsejaría a un joven que se dedicara a la danza?Este es un arte maravilloso, el problema es quién la sostiene y cómo. En un contexto como España es complicado porque no hay casi compañías de danza contemporáneo y sí muchos impuestos. Además, de pronto un nuevo estilo le agrada a alguien y eso es lo único que se compra; hay coreógrafos que se copian entre ellos porque es lo que buscan los programadores. Tú compara cuántas Medeas se hacen en un año en el teatro, pero luego un espectáculo de danza solo se programa un día. Dicho esto y volviendo a tu pregunta, si ese chico que me pide consejo no puede vivir sin bailar, no podría decirle que no se dedicara a ello.¿Ve posible un cambio?Mientras que el poder no lo tenga el público va a ser muy difícil cambiar las cosas.Se le percibe un desencanto con la profesión. ¿Se imagina ejerciendo de psicólogo en una consulta?Uno nunca sabe, cuanta más experiencia vital tienes mejor psicólogo eres.