← Volver
Expansión ·

La línea roja del mercado ante la que Estados Unidos va a acudir al rescate

Resumen

Los inversores que hayan desconectado totalmente en sus vacaciones y hoy enciendan sus pantallas pensarán que agosto ha sido un mes plácido. En este mes, el Ibex 35 español ha subido un 0,5%, rebasando los 20.000 puntos por primera vez en su historia, aunque ayer los perdió; y el SandP 500 avanzó alrededor de un 2,5%. Pero la realidad es que no faltaron sobresaltos. Las guerras de Irán y Ucrania siguen su curso, con su impacto negativo en el precio del petróleo y la inflación; los bancos centrales preparan subidas de tipos; los resultados de Nvidia dieron otro espaldarazo al rally de la inteligencia artificial (IA); la deuda pública de Estados Unidos rebasó los 40 billones de dólares; y la Administración de Donald Trump intervino para proteger el yen japonés y para anunciar la compra de más bonos americanos.

Los inversores que hayan desconectado totalmente en sus vacaciones y hoy enciendan sus pantallas pensarán que agosto ha sido un mes plácido. En este mes, el Ibex 35 español ha subido un 0,5%, rebasando los 20.000 puntos por primera vez en su historia, aunque ayer los perdió; y el SandP 500 avanzó alrededor de un 2,5%. Pero la realidad es que no faltaron sobresaltos. Las guerras de Irán y Ucrania siguen su curso, con su impacto negativo en el precio del petróleo y la inflación; los bancos centrales preparan subidas de tipos; los resultados de Nvidia dieron otro espaldarazo al rally de la inteligencia artificial (IA); la deuda pública de Estados Unidos rebasó los 40 billones de dólares; y la Administración de Donald Trump intervino para proteger el yen japonés y para anunciar la compra de más bonos americanos. De hecho, las señales de estrés pueden percibirse en otros activos fuera de la Bolsa. El coste de la deuda ha repuntado en muchos países occidentales, el dólar está más débil y, a cambio, se dispararon el oro y el bitcoin en un típico movimiento cuando se deprecia la divisa americana. Puestos a elegir, la principal novedad de agosto para el mercado fue la citada decisión del Tesoro estadounidense de duplicar las recompras de bonos a largo plazo hasta los 4.000 millones de dólares por emisión, para contener así el alza del coste de la deuda como resultado de la inflación persistente, el aumento del déficit público y las enormes inversiones de la IA. Chris Wood, estratega de Jefferies, apunta que esa maniobra "es evidencia del deseo de contener los tipos, con 4,75% en el bono a 10 años como la línea en la arena elegida por Scott Bessent [secretario del Tesoro] para luchar". Goldman Sachs estima que las recompras, que empezarán el 9 de septiembre, podrían llegar a los 128.000 millones de dólares en un año, en deuda de entre 10 y 30 años de vencimiento. Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense; con Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. Se trata de un mensaje positivo para bonos y la Bolsa (se estima que 5% en el coste de la deuda es el nivel a partir del que sufrirían las cotizadas), pero negativo para el dólar, según Wood, al inyectar más dinero en el mercado. La intervención recuerda la alarma generada en la Casa Blanca tras la reacción del mercado a los aranceles del Día de la Liberación de abril de 2025, que llevó a una marcha atrás en esta política. Pero los inversores no lo tienen claro ahora. Si el crudo, la inflación y los tipos siguen al alza, la nueva inyección de liquidez del Tesoro podría ser insuficiente. Ayer, el bono americano a 10 años estaba en el 4,76% ante el nuevo repunte del crudo, lo que arrastró a las Bolsas. Bessent dice estar dispuesto a una intervención de mayor calibre, algo probable para evitar que el mercado se cruce en las elecciones legislativas de noviembre.