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Expansión ·

El BCE deja los tipos en el 2,5% ante la presión del mercado de deuda

Resumen

El Banco Central Europeo (BCE) se toma un respiro. La autoridad monetaria ha anunciado que deja los tipos de interés sin cambios en el 2,5%, el nivel en el que quedaron fijados en la cumbre de septiembre. Aunque la inflación sigue estando muy por encima del objetivo del 2% que marca la estabilidad de precios del BCE, la institución que preside Christine Lagarde –ahora ya de salida– considera que no hay que precipitarse en un momento de incertidumbre. Con el crecimiento de los precios marcando un 3,8% en septiembre, el banco central prefiere dejar el potencial nuevo movimiento para diciembre.

El Banco Central Europeo (BCE) se toma un respiro. La autoridad monetaria ha anunciado que deja los tipos de interés sin cambios en el 2,5%, el nivel en el que quedaron fijados en la cumbre de septiembre. Aunque la inflación sigue estando muy por encima del objetivo del 2% que marca la estabilidad de precios del BCE, la institución que preside Christine Lagarde –ahora ya de salida– considera que no hay que precipitarse en un momento de incertidumbre. Con el crecimiento de los precios marcando un 3,8% en septiembre, el banco central prefiere dejar el potencial nuevo movimiento para diciembre. “El Consejo de Gobierno debatió si era apropiada una subida, pero, sobre la base de la incertidumbre que se acumula, hubo una decisión unánime al final de la discusión de que estábamos en una posición lo suficientemente buena como para esperar a tener información adicional”, aseguró Lagarde. El BCE puede permitirse entrar en compás de espera por los acontecimientos del mercado de deuda. Los intereses de los bonos soberanos han subido con fuerza en las últimas semanas provocando un intenso endurecimiento de las condiciones de financiación en el mercado. Ha ocurrido sobre todo en Francia, donde las dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas aprietan en el mercado. Este endurecimiento ha hecho parte del trabajo que la institución con sede en Fráncfort tenía pendiente, pues genera un efecto similar al que se consigue subiendo los tipos de interés: que gobiernos, empresas y familias se financien más caro, se enfríe con ello el consumo y la actividad y baje la inflación. “Las condiciones de financiación se han endurecido desde la última reunión del Consejo de Gobierno, lo que probablemente afectará a la inflación y al crecimiento”, aseguran los banqueros centrales. Pero la pausa no será muy larga. La presidenta del BCE adelantó que un nuevo alza de los tipos de interés es más que probable para la reunión de diciembre a pesar de que esperarán a obtener la confirmación de los datos. Según aseguró Lagarde, “a menos que se produzcan acontecimientos importantes, la dirección del viaje es bastante clara para todos nosotros”, confirmando más adelante que el ritmo de una subida de tipos de interés al trimestre –que calificó como endurecimiento moderado– sigue siendo válido. En diciembre, la autoridad monetaria contará con nuevos datos de inflación que le permitirán saber si los temidos efectos de segunda ronda del shock energético se están materializando, algo que hasta la fecha ni los mayores halcones de la institución han sido capaces de demostrar. “Los efectos de la perturbación energética aún no se han materializado plenamente, pero la inflación subyacente se ha mantenido, en general, estable hasta ahora y los salarios no muestran una respuesta sustantiva en esta fase”, reconocen los miembros del Consejo de Gobierno en el comunicado de la reunión de hoy. Además, los expertos del BCE prepararán una nueva hornada de proyecciones macroeconómicas en las que por primera vez se darán datos de 2029. Se trata del ejercicio más importante para la institución a la hora de valorar la trayectoria tanto de la inflación como del crecimiento de la zona euro, que, por el momento, ha aguantado el envite de los efectos de la guerra de Oriente Próximo con más entereza de lo que se esperaba hace unos meses. El alza de los tipos de interés que se llevará a cabo en los próximos meses es tan claro que Lagarde incluso llegó a calificar la decisión de la reunión de hoy como “una no subida” dando a entender que los argumentos para llevar a cabo ya el incremento eran potentes. Sin embargo, el BCE se mantiene fiel a su estrategia de tomar la decisión reunión a reunión y su presidenta reitera que “no se han embarcado en un ritmo predeterminado de subidas de los tipos de interés”. La puerta sigue abierta a que el conflicto bélico en Oriente Medio se resuelva o que los intereses de la deuda sigan aumentando hasta el punto de que las condiciones de financiación vuelvan a situarse en el nivel de dureza que los banqueros centrales querrían obtener con las subidas de tipos, haciéndolas innecesarias. Pese a la pausa de hoy, el BCE sigue siendo uno de los bancos centrales que ha respondido con mayor agresividad ante el shock energético experimentado desde comienzos de año. Frente a la inacción de otras grandes autoridades monetarias como la Reserva Federal de Estados Unidos, la europea ha acometido dos ajustes para una subida acumulada del precio del dinero de 50 puntos básicos. Sin embargo, es cierto que el BCE también partía de niveles más bajos, pues, pese a los recientes incrementos, las tasas en Europa siguen estando dos puntos porcentuales del nivel en el que se mueven las de Estados Unidos. Por el momento, el BCE mantiene el precio del dinero en un territorio considerado neutral y solo a partir de una nueva subida de tipos de 25 puntos básicos, hasta el 2,75%, comenzaría a hablarse de restricción monetaria.