Entierro en un cementerio improvisado de los tres periodistas asesinados: "Le dijeron que le iban a matar"
ResumenLa guerra en el Líbano ha recuperado la lúgubre tradición de los cementerios "provisionales". Lotes de tierra habilitados para sepultar las víctimas del conflicto que no pueden ser enterrados en sus aldeas de origen, ya que resulta imposible acceder a ellas al haberse convertido en campo de batalla. Los cadáveres de los periodistas Ali Choeib, Fatima Fatouni y el camarógrafo y hermano de esta última, Mohammed Fatouni, fueron enterrados este domingo en uno de esos espacios improvisados, donde las tumbas apenas se marcan con un entorno de ladrillos y una lápida eventual. El funeral se desarrolló en el cementerio habilitado por el grupo Hizbulá en Choueifat, una localidad al sur de Beirut.
La guerra en el Líbano ha recuperado la lúgubre tradición de los cementerios "provisionales". Lotes de tierra habilitados para sepultar las víctimas del conflicto que no pueden ser enterrados en sus aldeas de origen, ya que resulta imposible acceder a ellas al haberse convertido en campo de batalla. Los cadáveres de los periodistas Ali Choeib, Fatima Fatouni y el camarógrafo y hermano de esta última, Mohammed Fatouni, fueron enterrados este domingo en uno de esos espacios improvisados, donde las tumbas apenas se marcan con un entorno de ladrillos y una lápida eventual. El funeral se desarrolló en el cementerio habilitado por el grupo Hizbulá en Choueifat, una localidad al sur de Beirut. Un enclave donde se entremezclan las víctimas civiles y los combatientes de esta formación. Los segundos están claramente identificados por sus fotografías y las banderas amarillas del también llamado Partido de Dios, que ondean sobre la tierra que cubre sus restos. El terceto murió el sábado en un ataque israelí en las cercanías de Jezine, al sur del país, en un bombardeo dirigido expresamente a su vehículo, que fue alcanzado por al menos dos misiles. Según los medios locales, dos paramédicos que intentaron acercarse al coche también murieron tras ser objetivo de los drones israeíes. Los cuerpos fueron recibidos entre los sollozos de los deudos y gritos como "¡Muerte a Israel!" o "¡Muerte a América!". Según compañeros de Ali Choeib, que trabajaba para la cadena de televisión Al Manar, parte del entramado de medios de comunicació del grupo Hizbulá, el reportero había sido "amenazado" en repetidas ocasiones por Israel. "Le enviaban mensajes por teléfono, por email. Le dijeron expresamente que le iban a matar. Es algo que suelen hacer con todos nosotros", precisó Hosein Mortada, otro de los informadores "marcados" por Israel. Tel Aviv intentó justificar el sábado el homicidio diciendo que Choeib era un "terrorista disfrazado de periodista". Según esa tesis, que publicaron los medios israelíes, el periodista supuestamente era un "miembro de la unidad de inteligencia" de las fuerzas especiales de la referida agrupación armada. Los militares no presentaron prueba alguna que confirmara tal aserción y tampoco hicieron mención al motivo utilizado para poner fin a la vida de los dos Fatouni, que trabajaban para otra emisora, Al Mayadeen TV. El asesinato de periodistas a manos de las fuerzas israelíes ha sido una constante tanto en la guerra del Líbano -en la última acabó con la vida de 13, según la contabilidad de L'Orient Le Jour- como en el genocidio de Gaza, donde las víctimas mortales de esta profesión fueron 261, de acuerdo con las cifras que maneja la Federación Internacional de Periodistas. Los ataques predemitados contra periodistas son consideradoros un crimen de guerra. La aviación israelí ya había asesinado a otro periodista de Al Manar, Mohamed Sherri, el pasado día 18, al bombardear su apartamento en Beirut, en una acción que acabó también con la vida de su esposa. El diario L'Orient Le Jour, uno de los más emblemáticos del país -dirigido a la élite francófona-, cuyos orígenes se remontan al inicio del siglo pasado, publicó hoy un texto en el que incidía en su oposición a los ataques contra los informadores. "Independientemente de la opinión que se tenga sobre la línea editorial o el papel de los medios de comunicación vinculados o cercanos a Hezbolá, ningún periodista debe, bajo ninguna circunstancia, convertirse en blanco de ataques. La supervivencia de la libertad de información depende de ello", se leía en el artículo. El diario, políticamente en las antípodas de Hizbulá, recordaba también las amenazas vertidas por los círculos cercanos a ese movimiento contra informadores locales pero volvía a criticar sin ambages las agresiones israelíes. "Tras Gaza (donde los reporteros palestinos sufrieron una auténtica debacle), debemos hacer todo lo posible, antes de que sea demasiado tarde, para evitar que el Líbano se convierta en otro cementerio de la información", concluía el matutino. El deceso de los tres informadores ha conseguido unir las voces divididas de la élite del país, salvo el sector de la ultraderecha afín a Israel. Tanto el presidente Joseph Aoun como el primer ministro, Nawaf Salam ,enfrentados a Hizbulá, criticaron el suceso, al igual que hizo el presidente del parlamento, Nabih Berry. Para este último se trata de un "crimen de guerra, cometido bajo una vigilancia premeditada, en clara violación de todas las leyes y normas humanitarias". La muerte de los 3 reporteros se inscribe en la escalada de violencia que está sufriendo el sur del país ante el intento del ejército de Tel Aviv por ocupar una amplia franja en esa zona. Aunque los soldados israelíes han conseguido capturar algunas aldeas en la linde fronteriza, sus tropas siguen enfrentándose a los militantes de HIzbulá a pocos kilómetros de la divisoria. Los uniformados del país vecino reconocieron este domingo la muerte de otro soldado, el quinto en las últimas jornadas.