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Expansión ·

Soberanía digital: la nueva prioridad estratégica de las empresas españolas en la era de la IA

Resumen

La transformación digital ha llevado a las compañías a ganar eficiencia, capacidad de innovación y velocidad de negocio. Pero también ha generado una nueva vulnerabilidad: la dependencia de un reducido número de proveedores tecnológicos globales. En un contexto marcado por la creciente tensión geopolítica, la expansión de la inteligencia artificial y la aceleración de los servicios en la nube, las organizaciones españolas han comenzado a situar la soberanía digital en el centro de su estrategia empresarial. Así lo revela el informe del Capgemini Research Institute Soberanía digital: de la ambición política al imperativo ejecutivo, que muestra cómo este concepto ha dejado de ser una aspiración política para convertirse en una prioridad de negocio.

La transformación digital ha llevado a las compañías a ganar eficiencia, capacidad de innovación y velocidad de negocio. Pero también ha generado una nueva vulnerabilidad: la dependencia de un reducido número de proveedores tecnológicos globales. En un contexto marcado por la creciente tensión geopolítica, la expansión de la inteligencia artificial y la aceleración de los servicios en la nube, las organizaciones españolas han comenzado a situar la soberanía digital en el centro de su estrategia empresarial. Así lo revela el informe del Capgemini Research Institute Soberanía digital: de la ambición política al imperativo ejecutivo, que muestra cómo este concepto ha dejado de ser una aspiración política para convertirse en una prioridad de negocio. Los datos reflejan la dimensión del desafío. El 92% de las organizaciones españolas presenta una "exposición significativa" en términos de soberanía digital, un indicador que mide la vulnerabilidad derivada de la dependencia tecnológica y la limitada resiliencia frente a posibles interrupciones externas. Esta cifra supera incluso la media global del 86%. Sin embargo, para Sergio Torres, Managing Director Cloud Infrastructure Services de Capgemini, el debate no debe abordarse desde la idea de la independencia absoluta. "El reto no es eliminar la dependencia, sino gestionarla", explica. "En un ecosistema global hiperconectado, la soberanía digital consiste en construir una interdependencia resiliente, no en aislarse", añade. Una visión que comparten tres de cada cuatro organizaciones españolas y que sitúa el foco en la capacidad de elegir dependencias tecnológicas, reducir riesgos y garantizar la continuidad de las operaciones críticas. Ese enfoque pragmático se refleja también en la percepción que tienen las empresas sobre la propia soberanía digital. Para el 58% de las organizaciones españolas se trata ante todo de una herramienta para mitigar riesgos y reforzar la resiliencia operativa, muy por encima de quienes la consideran únicamente una cuestión regulatoria. La preocupación empresarial se concentra especialmente en dos tecnologías llamadas a definir la próxima década: la inteligencia artificial y la nube. Según el estudio, el 75% de las organizaciones españolas sitúa la IA como la principal prioridad dentro de sus estrategias de soberanía digital, seguida por el cloud computing, señalado por el 65%. Paradójicamente, también son dos de los ámbitos donde la dependencia de proveedores extranjeros resulta más acusada. El 69% de las compañías reconoce depender de proveedores internacionales para sus servicios cloud y el 61% para las capacidades ligadas a la inteligencia artificial. "Son los grandes motores de innovación actuales", afirma Sergio Torres. Pero advierte de que el verdadero reto no está solo en acceder a estas tecnologías, sino en integrarlas adecuadamente. "La soberanía digital en la nube es lo que permite que la IA sea gobernable, transparente y auditable, facilitando el paso de los proyectos piloto a despliegues que generen valor real para el negocio", señala. La creciente dependencia tecnológica adquiere una importancia aún mayor si se analiza la capacidad de reacción de las empresas ante una hipotética interrupción de un proveedor estratégico. En ámbitos críticos como los datos o la inteligencia artificial, al 43% de las organizaciones españolas le llevaría más de doce meses sustituir a su proveedor principal. En hardware el porcentaje alcanza el 38%, mientras que en ciberseguridad se sitúa en el 36%. Para Torres, estas cifras evidencian que la resiliencia tecnológica no puede plantearse únicamente como un plan de contingencia. "Debe diseñarse desde el inicio, incorporando portabilidad y estrategias de salida claras dentro de la arquitectura tecnológica", sostiene. Aunque la nube y la inteligencia artificial concentran buena parte del debate, el informe identifica otra área especialmente sensible: los datos. Más de la mitad de las organizaciones españolas considera que la gestión y ubicación de los datos representa el mayor riesgo para la continuidad operativa, por encima de la ciberseguridad, la conectividad o el hardware. Además, el 55% percibe una elevada concentración de proveedores en este ámbito, lo que incrementa la vulnerabilidad ante posibles interrupciones o cambios de mercado. "Los datos son la materia prima fundamental de la economía digital y el pilar indispensable para escalar la inteligencia artificial", explica Sergio Torres. En su opinión, perder visibilidad o control sobre dónde residen y cómo se procesan los datos corporativos se ha convertido en una vulnerabilidad estratégica que ninguna gran organización puede permitirse. La situación se agrava por la limitada visibilidad que muchas empresas tienen de sus propias dependencias tecnológicas. Solo el 14% de las organizaciones españolas dispone de un mapeo completo y en tiempo real de su cadena de suministro tecnológica. Un 40% cuenta únicamente con visibilidad parcial de sus proveedores directos y una de cada cuatro reconoce no disponer de un entendimiento formal de sus riesgos y dependencias. Según Torres, este es uno de los principales puntos ciegos de las organizaciones. "Cuando se toman decisiones con información incompleta resulta imposible evaluar la verdadera exposición al riesgo", asegura. No obstante, destaca un dato positivo: el 73% de las empresas con mayor nivel de exposición ya realiza evaluaciones periódicas de riesgos relacionados con sus dependencias digitales. La importancia creciente de la soberanía digital ya se está traduciendo en decisiones concretas. En España, el 59% de las compañías la considera una prioridad máxima para el consejo de administración, una cifra muy superior a la media global. Además, prácticamente la totalidad de las grandes organizaciones aborda este asunto en sus órganos de gobierno y casi la mitad ya ha implantado una estrategia específica. Para Sergio Torres, Managing Director Cloud Infrastructure Services de Capgemini, el camino pasa por lo que denomina una "soberanía digital mínima viable": identificar qué activos son críticos para el negocio, mapear las dependencias y proteger aquello que resulta esencial para garantizar la continuidad operativa. "La clave es combinar el acceso a la mejor tecnología global con un control férreo sobre los datos, los procesos y la gobernanza", resume. Lejos de entender la soberanía digital como una renuncia a la globalización tecnológica, las organizaciones españolas parecen apostar por un modelo basado en alianzas, diversificación de proveedores y resiliencia. De hecho, el 76% considera más práctico combinar tecnologías críticas con colaboraciones estratégicas que intentar alcanzar una propiedad total de las capacidades tecnológicas. En un entorno donde la inteligencia artificial promete redefinir industrias enteras y donde las tensiones geopolíticas seguirán marcando la agenda tecnológica, la soberanía digital emerge así como uno de los grandes retos corporativos de los próximos años. No como sinónimo de independencia absoluta, sino como una herramienta para mantener el control, reducir vulnerabilidades y asegurar la capacidad de innovar en un mundo cada vez más interconectado.