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Cuando Garaikoetxea sustituyó unos meses a Miguel Primo de Rivera: así cambió el callejero de Vitoria en 1999

Resumen

Entre junio y noviembre de 1999, en el centro de Vitoria, hubo una plaza dedicada a José Antonio Ardanza. Fue una medida que adoptó al término de su larguísimo mandato José Ángel Cuerda, estando ya en funciones tras dos décadas como primer edil por el PNV primero, por EA después y de nuevo por PNV al final. Aquel alcalde fue uno de los colaboradores más cercanos a Garaikoetxea, hasta el punto de lanzarle elogios en el complejo momento en que dimitió como lehendakari en 1985 tras romper con el PNV y abrir la puerta a la escisión, a EA. La medida de Cuerda no tuvo apenas recorrido.

Entre junio y noviembre de 1999, en el centro de Vitoria, hubo una plaza dedicada a José Antonio Ardanza. Y una calle de Carlos Garaikoetxea. Fue una medida que adoptó al término de su larguísimo mandato José Ángel Cuerda, estando ya en funciones tras dos décadas como primer edil por el PNV primero, por EA después y de nuevo por PNV al final. Aquel alcalde fue uno de los colaboradores más cercanos a Garaikoetxea, hasta el punto de lanzarle elogios en el complejo momento en que dimitió como lehendakari en 1985 tras romper con el PNV y abrir la puerta a la escisión, a EA. La medida de Cuerda no tuvo apenas recorrido. Exactamente cinco meses y un día. Quedó revertida en un cortísimo lapso de tiempo por Alfonso Alonso, el nuevo alcalde del PP. Estas circunstancias han sido recordadas estos días por medios locales como 'Gasteiz Hoy' coincidiendo con los homenajes por el fallecimiento de Garaikoetxea, el primer lehendakari en democracia. Ardanza, el más longevo en el cargo, murió en 2024. En la Vitoria que bordeaba el siglo XXI todavía sobrevivía en el centro, en uno de los laterales de la oficina principal de Correos y Telégrafos, una calle en memoria del dictador Miguel Primo de Rivera, aunque referido no con su nombre y apellidos sino como "Marqués de Estella", su título nobiliario. Se trata de una vía sin portales ni comercios que conduce ahora en unos pocos metros hasta unas escaleras mecánicas que antes eran uno de los monumentos a los "caídos", es decir, a los fallecidos del bando sublevado en la Guerra Civil iniciada en 1936. Ésa fue la elegida para ser renombrada como "Carlos Garaikoetxea". En cuanto a Ardanza, el espacio escogido fue la plaza del General Loma, personaje de las guerras carlistas que frecuentemente es confundido con el general golpista Emilio Mola, que daba nombre al antiguo aeropuerto de Vitoria, el de Salburua. El 13 de junio de 1999 hubo elecciones municipales y en la primera reunión en funciones del anterior Gobierno local (una coalición del PNV con la extinta fuerza foralista UA) tras el paso por las urnas, el 18 de junio, se debatió "fuera del orden del día" una propuesta sobre el callejero. En la página 26 de ese documento se lee que los cambios se acometieron "atendiendo las peticiones formuladas por servicios de este Ayuntamiento, relacionadas con la denominación de nuevas vías públicas abiertas en la ciudad, con vistas a la tramitación de altas en Iberdrola, Telefónica y otros organismos y, por otro lado, siguiendo el criterio de honrar a las personas que han ostentado el título de lehendakari desde la instauración de la autonomía en Euskadi". El paquete era más amplio. Se le dio una calle a Ramón Rubial junto a la Telefónica de Txagorritxu. Rubial, presidente del PSOE y también lehendakari del Consejo General Vasco preautonómico antes que Garaikoetxea, acababa de fallecer en mayo de ese año. En Júndiz, una nueva zona fue bautizada como Arriurdina. Y, finalmente, en Zaramaga, se quiso tener un guiño con la importante colonia extremeña poniendo a zonas próximas a Reyes de Navarra los nombres de Cáceres, Badajoz y Brozas, un pueblo del que se decía que tenía más habitantes en Vitoria (unos 3.000) que allí. Enrique Ruiz de Gordoa, veterano del área de Cultura del Ayuntamiento de Vitoria, recuerda perfectamente aquella operación. Explica que los lehendakaris en el exilio, José Antonio de Aguirre y Jesús María Leizaola, ya tenían sus calles en aquel momento. La primera, por ejemplo, es la paralela a la que se pretendió como "Carlos Garaikoetxea", en el otro lateral de Correos y Telégrafos y hasta el actual Memorial a las víctimas del terrorismo, el antiguo Banco de España. La plaza de Leizaola está ubicada entre el Gobierno militar y el ambulatorio de Olaguíbel. En las elecciones de 1999 en Vitoria, ya sin Cuerda como candidato, el PNV perdió y ganó el PP, que formó una coalición con UA nuevamente. El 19 de noviembre, apenas cuatro meses después de tomar posesión y cinco meses y un día después del cambio, el nuevo Ejecutivo acordó retocar nuevamente el callejero. En el acta, consta una disposición de anulación de casi todos los cambios -solamente se salvaron Arriurdina y Ramón Rubial- "vistas las diversas reclamaciones realizadas por colectivos y particulares en contra de los citados acuerdos y solicitando la anulación". No se dan muchos más detalles. Automáticamente, la calle de Garaikoetxea volvió a ser para Primo de Rivera padre, la de Ardanza para el General Loma y se anularon igualmente los homenajes a Extremadura, aunque la región tiene su propia arteria en el barrio de Arana. Igualmente, se derogó una calle aprobada en 1993 en homenaje a Los Aramburu, aunque más adelante sí se les dio otro espacio en la zona de Judizmendi. Explica Ruiz de Gordoa que incluso en el entorno de los lehendakaris no gustó en exceso la cuestión. Explica que les recordaron que eran personas que seguían en activo. "Contaban con vida pública por delante. Podía pasar algo", apunta. Y, en verdad, 1999 fue muy intenso para ambos. Ardanza dejó de ser lehendakari a comienzos de ese mismo 1999 y justo a los cinco días de perder su plaza en Vitoria pasó a ser presidente de la telefónica vasca Euskaltel, controlada entonces en un 56% por capítal público. En el caso de Garaikoetxea, era todavía el portavoz de EA en el Parlamento Vasco, un cargo que abandonó en 2001. Eso sí, tres días después de perder su calle, el 22 de noviembre de 1999, perdió también la secretaría general del partido que había fundado en 1986. Le relevó Begoña Errazti, primera mujer al frente de una organización política en Euskadi. Explica Ruiz de Gordoa que, en general, "es un auténtico cisco" cambiar el nombre a una calle en una ciudad porque implica modificaciones en los DNI y pasaportes, en los títulos de la propiedad, en los rótulos, en los envíos postales y en otros muchos aspectos burocráticos. De hecho, no es capaz de recordar con precisión si se llegaron a ver las placas con los nombres los lehendakaris, porque son procesos que no son automáticos. Como norma general, apunta Ruiz de Gordoa, su recomendación como técnico que ha asesorado a los cargos públicos siempre ha sido la de "no poner nombres de calles a personas vivas". La ciudad, en todo caso, no le prestó mucha atención. En años posteriores llegaron las calles para los atletas Martín Fiz y Maite Zúñiga, o las avenidas para Juan Carlos I y Sofía de Grecia. De hecho, el otro alcalde del PNV en Vitoria, Gorka Urtaran, decidió retirarle el homenaje al anterior jefe del Estado después de que trascendieran sus irregularidades fiscales y económicas. Ahora el lugar se llama "8 de marzo". Las antiguas calles para los lehendakaris Garaikoetxea y Ardanza han corrido diferente suerte. La primera ya no es "Marqués de Estella". La ley de memoria histórica acabó con el tributo al dictador Primo de Rivera y el espacio se llama "Estatuto de Gernika". Fue una idea del alcalde socialista Patxi Lazcoz en el vigésimo noveno aniversario del texto de 1979. General Loma, un espacio muy concurrido del centro, sigue con ese nombre y nadie ha hecho propuestas en otro sentido. Sí se sigue denunciando que el alcalde franquista José Lejarreta mantenga una calle, al igual que otros personajes vinculados a la dictadura franquista como Vicente Abréu o el obispo Carmelo Ballester. En este reportaje se puede leer también qué pasó con las calles de Pablo Iglesias y Sabino Arana.