Un pueblo de Portugal escondía refugiados españoles y acabó bombardeado: los arqueólogos encuentran las huellas 80 años después
ResumenLas relaciones entre las dictaduras ibéricas favorecieron la cooperación policial frente a adversarios políticos que actuaban cerca de la frontera. Esa colaboración entre autoridades españolas y portuguesas afectó a refugiados republicanos y guerrilleros antifranquistas que buscaban protección en Portugal. Durante la Guerra Civil y la posguerra, el Estado Novo de António de Oliveira Salazar respaldó al franquismo, mientras algunas familias de las localidades fronterizas acogían a personas perseguidas. La persecución terminó con tres guerrilleros muertos o capturados El auxilio a esos perseguidos convirtió a Cambedo, una aldea portuguesa próxima a Galicia, en escenario de un ataque militar en diciembre de 1946.
Las relaciones entre las dictaduras ibéricas favorecieron la cooperación policial frente a adversarios políticos que actuaban cerca de la frontera. Esa colaboración entre autoridades españolas y portuguesas afectó a refugiados republicanos y guerrilleros antifranquistas que buscaban protección en Portugal. Durante la Guerra Civil y la posguerra, el Estado Novo de António de Oliveira Salazar respaldó al franquismo, mientras algunas familias de las localidades fronterizas acogían a personas perseguidas. La persecución terminó con tres guerrilleros muertos o capturados El auxilio a esos perseguidos convirtió a Cambedo, una aldea portuguesa próxima a Galicia, en escenario de un ataque militar en diciembre de 1946. Una investigación dirigida por Rui Gomes Coelho, profesor de arqueología histórica en la Universidad de Durham, ha recuperado pruebas del bombardeo y objetos de las familias afectadas. El estudio, firmado también por Xurxo Ayán Vila y publicado en Historical Archaeology, relaciona los hallazgos con testimonios y archivos históricos. Asimismo, la excavación de una vivienda destruida permite estudiar a la vez el enfrentamiento y la vida de sus habitantes. La investigación sitúa Cambedo entre los estudios sobre guerrillas europeas, desde Finlandia hasta Grecia, y cuestiona la imagen de un Portugal ajeno a la violencia de posguerra. En declaraciones difundidas por la Universidad de Durham, Coelho afirmó que "Cambedo nos recuerda que la gente corriente lleva mucho tiempo eligiendo ayudar a quienes lo necesitan, a menudo pagando un precio muy alto". El arqueólogo también advirtió que "en toda Europa, la hostilidad hacia los refugiados y las personas desplazadas se ha vuelto casi habitual, incluso en la política mayoritaria, bajo la presión de la extrema derecha". El enfrentamiento comenzó la noche del 19 de diciembre de 1946, cuando la Guardia Nacional Republicana portuguesa tomó posiciones sobre Cambedo y la Guardia Civil española cerró los accesos fronterizos. El dispositivo buscaba detener a Demétrio García Álvarez, Juan Salgado Ribera y Bernardino García, tres resistentes procedentes de localidades de Ourense. La persecución se cobró primero la vida de Juan Salgado Ribera, que intentó huir hacia Casas de Montes. Un soldado portugués lo interceptó y lo ejecutó cuando, de acuerdo con la reconstrucción histórica, estaba indicando que quería rendirse. Demétrio y Bernardino se refugiaron en edificios de la calle principal, donde el enfrentamiento dejó además dos militares portugueses muertos. La muerte de los militares llevó a solicitar refuerzos del Batallón de Cazadores número 10, destinado en Chaves, y la operación continuó durante la mañana siguiente. El Ejército portugués desplegó dos morteros contra las viviendas utilizadas como refugio y dejó varias casas destruidas. Demétrio acabó entregándose y fue enviado al campo de Tarrafal, en Cabo Verde, mientras Bernardino se suicidó para evitar su captura. Durante las semanas posteriores, las autoridades detuvieron a numerosos vecinos sospechosos de ayudar a los guerrilleros. Cuatro fragmentos de metralla acreditan el bombardeo de Cambedo La destrucción de aquellas viviendas dejó restos bajo los escombros hasta que los arqueólogos excavaron en 2018 la casa de Albertina Tiago. Esta vecina, nacida en 1895 y detenida temporalmente tras el ataque, había perdido una vivienda que nunca llegó a reconstruirse. Los investigadores encontraron recipientes cerámicos, utensilios de cocina, herramientas agrícolas, objetos de vidrio y una moneda portuguesa de 50 centavos acuñada en 1921. Entre los objetos domésticos aparecieron restos de cerdos, incluidas tres mandíbulas halladas bajo los muros derrumbados. Algunos huesos presentaban marcas de corte y señales de exposición al fuego, indicios que apuntan a matanzas realizadas durante las semanas próximas al ataque. Los arqueólogos documentaron asimismo un nivel de incendio asociado al derrumbe del piso superior de madera de la vivienda. La prueba más estrechamente vinculada al bombardeo apareció detrás de la casa, donde los investigadores recuperaron cuatro fragmentos de metralla. Las piezas correspondían a proyectiles de mortero de 81 milímetros y, junto con los niveles de destrucción, relacionan los restos de la vivienda con el ataque documentado en los archivos. La diferencia entre esos fragmentos militares y los utensilios domésticos muestra qué parte del registro corresponde al ataque y cuál a la vida anterior. Las relaciones fronterizas facilitaron el refugio de republicanos españoles Las relaciones que hicieron posible aquel refugio eran anteriores a la Guerra Civil y atravesaban desde generaciones la frontera entre Portugal y Galicia. Las comunidades de Trás-os-Montes y Ourense mantenían vínculos familiares e intercambios económicos que sobrevivieron a las delimitaciones oficiales. El tratado fronterizo de 1864 abordó situaciones territoriales particulares, entre ellas la del histórico Couto Misto, pero no eliminó los contactos vecinales. Esas redes siguieron funcionando cuando los republicanos españoles necesitaron alojamiento y ayuda para escapar de la represión franquista.