El físico español que tiene la fórmula para fabricar chips más potentes
ResumenEl español Adrià Salvador, doctor en Física e Inteligencia Artificial, está detrás de una de las propuestas más ambiciosas para fabricar chips más avanzados. Su empresa Lace Lithography trabaja en una tecnología que promete producir semiconductores mucho más potentes y de forma más eficiente que con los sistemas actuales. En el último medio siglo, el progreso en informática ha dependido de la miniaturización, es decir, "imprimir" circuitos cada vez más pequeños sobre el silicio utilizando luz, un proceso que domina la neerlandesa ASML con la litografía ultravioleta extrema (EUV). Hoy, este enfoque empieza a rozar sus límites.
El español Adrià Salvador, doctor en Física e Inteligencia Artificial, está detrás de una de las propuestas más ambiciosas para fabricar chips más avanzados. Su empresa Lace Lithography trabaja en una tecnología que promete producir semiconductores mucho más potentes y de forma más eficiente que con los sistemas actuales. En el último medio siglo, el progreso en informática ha dependido de la miniaturización, es decir, "imprimir" circuitos cada vez más pequeños sobre el silicio utilizando luz, un proceso que domina la neerlandesa ASML con la litografía ultravioleta extrema (EUV). Hoy, este enfoque empieza a rozar sus límites. A caballo entre Bergen (Noruega) y Barcelona, Lace propone prescindir de los fotones de luz y utilizar en su lugar haces de átomos de helio para transferir los patrones a la oblea de silicio. Adrià Salvador explica que su gran ventaja es que la longitud de onda es 120 veces más pequeña que la de una máquina de ASML, lo que permitiría fabricar transistores significativamente más pequeños y, en consecuencia, chips más potentes. El proceso reduce de forma notable el consumo energético y abre la puerta a chips de mayor tamaño. El planteamiento conecta con uno de los problemas del sector tecnológico. Salvador lo resume al hablar de la presión sobre la capacidad de cómputo. "Hay un cuello de botella en IA. Tener chips cien o doscientas veces más potentes permitiría construir menos centros de datos o desarrollar modelos más avanzados", ilustra cuando se le pregunta por el impacto potencial de la litografía de átomos. Lace acumula 60 millones de dólares en financiación de inversores como Microsoft, Atomico, el fondo del consejero de SpaceX Steve Jurvetson y la Sepi digital española. Su hoja de ruta pasa por probar un prototipo en un centro de I+D el próximo año y abordar una integración en una fundición en un horizonte de tres a cuatro años, un ritmo inusual en un sector donde el desarrollo de máquinas de litografía suele requerir décadas. Génesis del proyecto La historia de Lace arranca en un proyecto europeo para explorar la litografía atómica. La física Bodil Holst, cofundadora y CEO de la compañía, llevaba tiempo intentando hacer viable esta vía, pero había un obstáculo porque diseñar las máscaras de litografía -los moldes que determinan el patrón que se imprime sobre el silicio- para átomos en lugar de para luz es "un problema matemático extremadamente complejo", explica. Holst pensó que la inteligencia artificial podía ser la clave y llamó a Adrià Salvador, con un doctorado en IA por Cambridge y otro en Física por la Universidad de Bergen, donde investigó en la reconstrucción de superficies 3D a partir de átomos de helio dispersos. El español, que ha trabajado para empresas como Glovo y Microsoft, se incorporó como consultor a tiempo parcial. Aproximadamente un año después vio que era posible resolver el escollo con IA. "Ese era el único problema que faltaba para que la tecnología fuera viable", recuerda. "Nos sentamos y vimos que teníamos que montar una empresa". Lace Lithography, que nació hace casi tres años, no se presenta como un sustituto directo de ASML, sino como una extensión del actual recorrido tecnológico de la industria. Su objetivo, dice su director de Tecnología, es permitir que las fundiciones sigan escalando rendimiento ante la demanda creciente de capacidad de cómputo. Más ambición en Europa "Gran parte del crecimiento económico mundial depende de los chips, por lo que las empresas que mejoren esta infraestructura son cruciales para la economía", remarca el emprendedor, quien pide a Europa, y a España, "más agresividad" a la hora de respaldar proyectos como el de Lace, en un momento en el que tanto Estados Unidos como China se "están moviendo muy rápido" en litografía. La empresa tiene ya más de medio centenar de trabajadores, y sigue creciendo. En Barcelona, un equipo de físicos, matemáticos e ingenieros trabaja en IA, simulación física y diseño de prototipos, mientras que Noruega alberga el desarrollo de las máquinas. La start up no descuida la ciberseguridad ante el riesgo de espionaje industrial dado que, como dice el físico español, "la fabricación de chips es una tecnología estratégica".