Kamada y Wharton confunden a Iñigo
ResumenEl recorrido de la Conference League desembocó en un desenlace lógico. Triunfó el Crystal Palace, capituló el Rayo. Aun así, no cabe reproche alguno al equipo de Iñigo Pérez, pese a estar lejos de su versión más afinada en el día que no tocaba. Se dio de bruces contra la realidad, escenificada en el poderío futbolístico de un rival con jugadores de extraordinario nivel.
El recorrido de la Conference League desembocó en un desenlace lógico. Triunfó el Crystal Palace, capituló el Rayo. Aun así, no cabe reproche alguno al equipo de Iñigo Pérez, pese a estar lejos de su versión más afinada en el día que no tocaba. Se dio de bruces contra la realidad, escenificada en el poderío futbolístico de un rival con jugadores de extraordinario nivel. Yeremy Pino, convocado por De la Fuente, es uno de ellos, pero Kamada y Wharton resultaron más determinantes si cabe.
El Rayo empezó a perder la final por no encontrar una respuesta segura al esquema de tres centrales y carrileros de Glasner. Iñigo quería evitar el duelo entre lateral (Ratiu y Chavarría) y carrilero (Mitchell y Muñoz), colocando a los suyos con Pino y Sarr y trasladando a De Frutos y Álvaro la responsabilidad de fijar a los jugadores del Crystal Palace. El problema es que dentro se formaba el agujero.
El Crystal Palace tuvo siempre superioridad en la salida con los tres centrales, Kamada en disposición de organizar y Wharton bajo el papel de agitador en la distribución. La visión de juego del centrocampista inglés para encontrar a futbolistas adelantados quedó contrastada en una actuación que celebra su actual equipo, pero que al mismo tiempo le aleja del mismo. Wharton parece estar para lo que quiera y este verano apunta a ser uno de los nombres que muevan el mercado. Iñigo lo comprobó de primera mano.
Wharton también movió al ataque del Crystal Palace, que se mostró superior a un Rayo que vivió de inicio a costa de Lejeune y luego apeló a una épica resistencia tras el varapalo del gol de Mateta. Se mantuvo en el partido, pero no le alcanzó nunca para poner bajo cuestión la hegemonía del Crystal Palace.
En ese sentido, no se reconoció la verticalidad y la actividad ofensiva habitual del Rayo. Glasner condicionó la construcción franjirroja al impedir que el bloque de Iñigo jugara por dentro. Yeremy Pino y Sarr se cerraban y obligaban al Rayo a salir por fuera con Ratiu y Chavarría o golpear en largo. Sin capacidad de juntar pases en zonas interiores, con Isi desconectado y De Frutos y Álvaro sin la opción de poder transitar, no hubo manera ante la contundencia y presencia física del Crystal Palace, justo merecedor del título. El consuelo que queda es que después de una primera vez nadie puede decir que no habrá una segunda.
El hueco está en el medio

El Rayo se descontrola en la presión y Unai López acude a un lugar que no le tocaba. El cambio de lado del Crystal Palace, con Wharton liberado para recibir, provoca la grieta franjirroja.
Noticias relacionadas
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos.
Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí