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Laberinto Julián

Resumen

Julián, como desveló MARCA en exclusiva ayer lunes, ya ha comunicado que no quiere renovar, que no acepta la oferta para mejorar su salario porque su hoja de ruta pasa por vestir otra elástica el próximo curso. Y la Araña tiene clara qué camiseta le gustaría lucir: la del Barcelona. Es aquí donde empieza el laberinto sobre el futuro del campeón del mundo. Con una cláusula de 500 millones, inasumible hasta para las economías más poderosas, la salida pasa por sentarse a negociar con Joan Laporta y Deco, presidente y director deportivo de los del Camp Nou.

Las cartas ya están sobre la mesa. Julián, como desveló MARCA en exclusiva ayer lunes, ya ha comunicado que no quiere renovar, que no acepta la oferta para mejorar su salario porque su hoja de ruta pasa por vestir otra elástica el próximo curso. Y la Araña tiene clara qué camiseta le gustaría lucir: la del Barcelona. Es aquí donde empieza el laberinto sobre el futuro del campeón del mundo. Con una cláusula de 500 millones, inasumible hasta para las economías más poderosas, la salida pasa por sentarse a negociar con Joan Laporta y Deco, presidente y director deportivo de los del Camp Nou. Y hacerlo, aquí está el quid de la cuestión, con un equipo muy alejado de la economía de los otros dos pretendientes: PSG y Arsenal. Aunque las cartas están marcadas desde los despachos del Metropolitano y no se piensa escuchar una oferta que parta de al menos 150 millones de euros. Cantidad, claro, que podría rebajarse con la inclusión de algunos jugadores que podrían interesar a los rojiblancos. Dentro de la planta noble del Atlético los hay favorables a este escenario y los hay que prefieren recaudar una gran suma y reforzarse con jugadores que no jueguen en el Camp Nou. Por ahí, son muchos nombres los que pueden salir en la operación aunque se tienen que dar muchos condicionantes para que acaben jugando: que al Atlético le interese y mejore su plantilla... y que el futbolista del Barça esté dispuesto a cruzar el puente aéreo para seguir su carrera en el Metropolitano. Mientras el Atlético no quiere un culebrón (en caso de venta tendría que ir a por un 9 de primer nivel para reemplazarlo) en el Barça manejan otros tiempos. Cuentan con la voluntad del jugador de su interés en acabar en la Ciudad Condal y entienden que es su principal aval para acabar alargando una negociación que acabe en buen puerto. Todo ello, claro, con otros dos colosos por detrás que parten con una desventaja difícil de remontar: que Julián no tiene en sus prioridades ni regresar a la Premier ni marcharse al PSG por mucho que Luis Enrique le quiera. Otra cosa es que el Barça no pueda colmar las aspiraciones del Atlético y entonces se vea obligado a tomar otros rumbos. Y entre estos rumbos que nadie descarte una continuidad de un jugador con cuatro años más de contrato. Parece el camino más difícil una vez que ya ha comunicado su decisión, pero podría ser la única salida real al laberinto en el que está metido Julián.