El Gran Bazar del Brexit: 25 opas extranjeras 'saquean' la Bolsa británica por 400.000 millones
ResumenUna de las consecuencias del Brexit (salida británica de la Unión Europea) ha sido la conversión de la Bolsa de Londres en un supermercado corporativo, al que han acudido decenas de empresas y fondos extranjeros a realizar adquisiciones de múltiples sociedades cotizadas, aprovechando unas valoraciones más atractivas que antes de ese cambio político. En los diez años trascurridos desde el 23 de junio de 2016, fecha del referéndum que aprobó el Brexit, se han ejecutado o anunciado 25 ofertas públicas de adquisición (opas) y propuestas de fusión sobre empresas del FTSE 100, el principal índice de referencia de la Bolsa británica. El valor de estas transacciones asciende a 340.000 millones de libras (cerca de 400.000 millones de euros), según cálculos de EXPANSIÓN. Aunque es un índice más pequeño, en el mismo periodo ha habido dos opas sobre empresas del Ibex 35: la de BBVA sobre Sabadell, que no salió adelante; y la oferta parcial de IFM sobre Naturgy.
Una de las consecuencias del Brexit (salida británica de la Unión Europea) ha sido la conversión de la Bolsa de Londres en un supermercado corporativo, al que han acudido decenas de empresas y fondos extranjeros a realizar adquisiciones de múltiples sociedades cotizadas, aprovechando unas valoraciones más atractivas que antes de ese cambio político. En los diez años trascurridos desde el 23 de junio de 2016, fecha del referéndum que aprobó el Brexit, se han ejecutado o anunciado 25 ofertas públicas de adquisición (opas) y propuestas de fusión sobre empresas del FTSE 100, el principal índice de referencia de la Bolsa británica. El valor de estas transacciones asciende a 340.000 millones de libras (cerca de 400.000 millones de euros), según cálculos de EXPANSIÓN. Aunque es un índice más pequeño, en el mismo periodo ha habido dos opas sobre empresas del Ibex 35: la de BBVA sobre Sabadell, que no salió adelante; y la oferta parcial de IFM sobre Naturgy. Precios más bajos La depreciación de la libra desde el Brexit y la menor apreciación relativa del FTSE 100 respecto a las Bolsas de otros países, por la aversión de los inversores al riesgo político de Reino Unido, ha facilitado esa ola de operaciones en el parqué londinense, que ha afectado a firmas de múltiples sectores, desde la tecnología a las farmacéuticas, pasando por la industria o los servicios financieros. La citada caída de la divisa y la debilidad de la Bolsa ha permitido comprar más baratas empresas británicas que, en general, tienen la mayor parte de su negocio fuera de Reino Unido al operar a nivel multinacional. Es decir, generan los mismos o mayores beneficios que antes del Brexit, pero al cotizar en libras su múltiplo sobre esas ganancias se desploma. De ello se han aprovechado inversores estratégicos como Comcast, Takeda o Zurich Insurance; y fondos de inversión como EQT, Nuveen, Thoma Bravo o Abu Dabi Investment Authority (ADIA). De las 25 operaciones, algunas habían sido anunciadas antes del referéndum y se cerraron con posterioridad, como las compras de SABMiller y Rexam. Pero la gran mayoría han sido anunciadas y ejecutadas con posterioridad, caso de las compras de Sky, Homeserve, Aveva, Darktrace, Worldpay, Morrison, RSA Insurance, Rangold, GKN o Shire (ver cuadro). Hay otras opas acordadas pero en proceso de tramitación, como las lanzadas sobre Schroders, Beazley e Intertek. Y existen dos ofertas, de momento rechazadas por los consejos de las firmas pretendidas, casos de la aproximación de Castlelake a la aerolínea EasyJet (que en marzo dejó el FTSE 100) y la de Prologis a la inmobiliaria Segro. En ambas, el mercado espera que los oferentes suban los precios y acaben sacando adelante las adquisiciones. No se vive un furor de opas así en Reino Unido desde los años previos a la crisis financiera de 2008, cuando empresas como Iberdrola, Ferrovial o Santander compraron Scottish Power, BAA y Abbey National. Sin núcleos duros Un factor adicional que hace más vulnerables a las compañías cotizadas británicas es que no suelen tener núcleos duros de accionistas, y el capital está muy diseminado entre fondos de inversión. Esto deja a los consejos de administración, dominados por vocales independientes, como últimos bastiones de defensa ante una opa. Su objetivo cuando reciben una oferta, al no existir socios estratégicos, es maximizar el precio en beneficio de los citados inversores financieros. Aunque el Gobierno británico tiene potestad para bloquear compras extranjeras en sectores estratégicos, no suele intervenir. Desde el Brexit, la ola de opas ha afectado a grupos de medios como Sky o de defensa como GKN. En 2010, tras la opa de Kraft sobre Cadbury, Londres cambió el régimen de opas, tratando de dificultar las opas hostiles. Pero más allá de forzar una aceleración de estos procesos, la nueva normativa apenas ha disuadido a los compradores. El nuevo brote de incertidumbre política, con la salida de Keir Starmer de Downing Street, no parece suficiente para frenar el interés por las grandes cotizadas británicas, por su citada presencia en muchos países. Sí afecta más a los grupos del FTSE 250, con negocios más domésticos. Goldman Sachs, en su lista de valores de esa Bolsa atractivos para una opa o fusión, incluye nombres como Glencore, Vodafone, ITV, Tate and Lyle, ITV, BT, BP, Burberry, Imperial Brands, JD Sports, Sainsbury y Ocado. Otras siete compañías huyen de Londres La pérdida de empresas en la Bolsa británica no se explica solo por las opas. Además, siete grandes cotizadas británicas han optado por mover su principal plaza de cotización fuera de Londres, en busca de plazas con mejores valoración y más liquidez. Ferguson, CRH, Flutter y Ashtead y Wise han optado por mudarse a los parqués de Nueva York. El grupo minero BHP decidió simplificar su estructura y cotizar en Australia, mientras que TUI eligió Fráncfort como su Bolsa principal. Estas fugas no han sido compensadas con nuevas salidas a Bolsa, ya que apenas se están produciendo ofertas públicas de venta. Firmas británicas como Doncaster se plantean ahora debutar directamente en Nueva York, algo que también hizo Arm Holdings. En sentido contrario, la petrolera Shell decidió centrar su estructura en Londres en 2022, dejando su sede en Países Bajos.