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El Mundo ·

El Papa insta en el Movistar Arena a la sociedad española a tejer vínculos: "¿Qué tipo de comunidad estamos construyendo?"

Resumen

No fue una homilía ni una audiencia al uso. Durante algo más de dos horas, el Movistar Arena se convirtió en un gran foro de diálogo en el que el Papa XIV quiso sentarse a conversar con la cultura, la universidad, la empresa, el deporte y la sociedad civil. Más de 12.000 personas siguieron un acto construido a partir de una idea sencilla y ambiciosa a la vez: la necesidad de volver a tejer vínculos en una sociedad cada vez más fragmentada. Los periodistas Carlos Franganillo y Lara Síscar han sido los encargados de conducir el acto en el Movistar Arena, en el que han participado personalidades como Antonio Banderas, Rozalén, Sara Baras y Carolina Marín, entre otros.

No fue una homilía ni una audiencia al uso. Durante algo más de dos horas, el Movistar Arena se convirtió en un gran foro de diálogo en el que el Papa XIV quiso sentarse a conversar con la cultura, la universidad, la empresa, el deporte y la sociedad civil. Más de 12.000 personas siguieron un acto construido a partir de una idea sencilla y ambiciosa a la vez: la necesidad de volver a tejer vínculos en una sociedad cada vez más fragmentada. Los periodistas Carlos Franganillo y Lara Síscar han sido los encargados de conducir el acto en el Movistar Arena, en el que han participado personalidades como Antonio Banderas, Rozalén, Sara Baras y Carolina Marín, entre otros. Al evento acudieron distintos miembros del Gobierno como el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo; la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen; y la ministra de Educación, Milagros Tolón, además de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. La llegada del Santo Padre desató la mayor ovación de la tarde. A las 18.08 horas, tras recorrer el recinto mientras sonaba el himno oficial, León XIV tomó asiento en un escenario rodeado de representantes de ámbitos muy diversos. En un auditorio ávido por escuchar sus palabras, el mensaje de León XIV fue aplaudido a rabiar cuando recuperó el emblemático grito de Juan Pablo II, retomado por Benedicto XVI y Francisco, predecesores de Robert Prevost: "No temáis. ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo". El Papa León XIV también reivindicó la fe cristiana en la identidad cultural europea: "¿En serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos, sería ella misma sin la huella de la fe? ¿Por qué temer que la eternidad impregne la cotidianidad?". La sociedad del futuro El Santo Padre también lanzó varias preguntas que quedaron flotando en el ambiente como un hilo suelto: "¿Qué herencia estamos dejando al futuro?" Y, sobre todo: "¿Qué tipo de comunidad estamos construyendo?". El Pontífice advirtió que vivimos en una sociedad capaz de producir e innovar sin descanso, pero todavía insegura cuando se trata de custodiar el alma de lo que crea. Ahí apareció la metáfora central de su discurso: la necesidad urgente de tejer redes. No redes como estructuras impersonales o tecnológicas, sino como una labor casi artesanal, hecha de encuentro, escucha, diálogo y respeto. Un tejido que no se improvisa ni se fabrica en serie. Que requiere tiempo, intención y, sobre todo, conciencia del otro. El Papa describió ese tejido como un desafío que atraviesa todos los ámbitos. "Las palabras son uno de sus hilos más delicados. En un tiempo en el que la comunicación lo invade todo, el lenguaje deja de ser neutral: puede herir o sanar, dividir o abrir horizontes. Cada mensaje, cada imagen, cada frase contribuye a estrechar los nudos de la convivencia o a desgarrarlos". Sobre el escenario se fueron sucediendo voces procedentes de mundos que rara vez comparten espacio: el actor Antonio Banderas y la bailaora Sara Baras en el bloque cultural; el rector José María Coello de Portugal en representación de la universidad; los máximos responsables de la patronal y de los sindicatos, Antonio Garamendi, Unai Sordo, Pepe Álvarez y Ángela de Miguel, hablando de economía; y las deportistas Carolina Marín y Teresa Perales reflexionando sobre el esfuerzo y la superación. Cuando tomó la palabra, León XIV recogió precisamente esa imagen para convertirla en el centro de su mensaje. Frente a una sociedad con una enorme capacidad para producir, innovar y comunicar, advirtió del riesgo de olvidar el alma de lo que produce. Por eso defendió la necesidad de un diálogo social basado en el encuentro, la escucha y el respeto mutuo. Tejer redes, dijo, significa construir puentes entre instituciones, evitar que la universidad viva de espaldas al trabajo, que la empresa reduzca a las personas a cifras, que el arte quede reservado a las élites o que la tecnología olvide a los más vulnerables. El Papa presentó esa tarea como una responsabilidad compartida. Recordó que la comunicación nunca es neutral y que las palabras pueden abrir horizontes o sembrar división. Reivindicó también el papel de la cultura, la belleza y la fe como espacios capaces de unir a las personas y de recordar que existe una dimensión espiritual inseparable de la experiencia humana. En ese recorrido evocó muchos autores españoles como Lope de Vega, santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz, Calderón de la Barca, lo que demuestra que es un gran conocedor de la poesía mística española. El cierre tuvo algo de síntesis emocional de toda la tarde. Tras el mensaje del Pontífice, la cantante Rozalén interpretó Y busqué, una canción dedicada a la paz social y a la paz interior. Después llegó la bendición final y el himno oficial.