Israel se clasifica para la final de Eurovisión junto a las favoritas Finlandia y Grecia
ResumenIsrael se ha clasificado este martes para la semifinal de Eurovisión 2026. Lo ha logrado con su tema Michelle, interpretado por Noam Bettan, tras haber recibido la semana pasada una advertencia formal por parte del director ejecutivo del certamen, Martin Green. La razón ha sido los anuncios en varios idiomas que han aparecido en redes sociales y otros medios de comunicación, algo que prohíbe el reglamento del festival. En ellos, el representante israelí pide dedicar los 10 votos posibles por dispositivo a su propuesta.
Israel se ha clasificado este martes para la semifinal de Eurovisión 2026. Lo ha logrado con su tema Michelle, interpretado por Noam Bettan, tras haber recibido la semana pasada una advertencia formal por parte del director ejecutivo del certamen, Martin Green. La razón ha sido los anuncios en varios idiomas que han aparecido en redes sociales y otros medios de comunicación, algo que prohíbe el reglamento del festival. En ellos, el representante israelí pide dedicar los 10 votos posibles por dispositivo a su propuesta. “Expandir el amor y votad por más de una canción”, han pedido los presentadores austriacos de la gala celebrada en Viena a lo largo de la noche, para contrarrestar el intento de Israel de controlar el voto popular. El festival ha censurado los gritos de “stop the genocide” (paren el genocidio) que se han escuchado en la emisión en directo, al principio de la actuación de Israel. Esas protestas han desaparecido del vídeo de la actuación que ha colgado el certamen en YouTube, pero siguen presentes a partir del minuto 59 del vídeo que muestra la gala al completo. Consultadas por este periódico, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) y la cadena pública anfitriona, la austriaca ORF, han explicado que el responsable de ese cántico ha sido expulsado del recinto junto a otras tres personas por “razones de seguridad, al estar molestando al resto de asistentes” y por “comportamiento disruptivo”. Grecia y Finlandia, los dos países favoritos en las apuestas oficiales, se han clasificado junto a Israel, al igual que Bélgica, Suecia, Moldavia, Serbia, Croacia, Lituania y Polonia. De los 15 países que han participado en esta primera ronda clasificatoria solo cinco se han quedado fuera de la final del sábado: Portugal, San Marino, Georgia, Montenegro y Estonia. Los puntos se han dividido entre el televoto y el jurado profesional, que ha vuelto a formar parte de las semifinales tras varios años de ausencia. Pero la organización no ha mostrado los puntos obtenidos por cada candidato y tan solo ha anunciado a los finalistas. Ha sido una semifinal que no ha podido seguirse por RTVE, ya que la cadena decidió desentenderse del festival cuando la UER mantuvo su apoyo a la presencia de Israel en el mismo. Irlanda, Islandia, Países Bajos y Eslovenia también se apearon este año por idéntica razón. Solo 35 países participan en esta edición. Es la cifra más baja desde el año 2004. La alternativa para seguir la competición en España y otros países sin emisión oficial, como por ejemplo Irlanda, Estados Unidos y toda América Latina, ha sido la cuenta oficial de Eurovisión en YouTube, donde puede verse de forma gratuita. Pero esta alternativa no parece haber recuperado la audiencia perdida. Al comienzo de la gala, menos de 200.000 usurarios estaban conectados al directo alcanzando picos de 340.000 conexiones. Aunque el número de usuarios no es equivalente al de espectadores, estos datos globales quedan muy alejados de los logrados en la semifinal de 2025, que solamente en España logró una audiencia media de 1.348.000 espectadores. El griego Akylas ha llegado a la semifinal como una de los candidatos favoritos a la victoria con su tema Ferto. El animal print anaranjado en su vestuario y la estética de videojuego en su puesta en escena ha aportado el componente pueril y absurdo que tanto gusta a los seguidores del concurso. Pero el que lidera las apuestas, hasta el momento, es el particular dúo de Finlandia formado por Linda Lampenius y Pete Parkkonen. Él a la voz y ella al violín, que toca casi todo el tiempo en directo, algo poco común en este certamen con música instrumental pregrabada, han interpretado la canción Liekinheitin (lanzallamas en su idioma original). La enérgica actuación, en la que no podía faltar el fuego en el escenario, parece haber convencido a la audiencia y el jurado profesional. La estrella de los años ochenta Boy George ha representado a San Marino junto a la cantante Senhit con Superstar, aunque no ha logrado pasar de fase. Portugal se ha mantenido firme en su empeño por resultar ajeno a las modas eurovisivas. Un año más, ha vuelto a apostar por la mesura en el festival de la estridencia con Rosa, una balada con leves aires de fado del quinteto Os Bandidos do Cante. Ha quedado fuera de la final. Os Bandidos do Cante fue prácticamente el único finalista del Festival da Canção 2026 (equivalente portugués del Benidorm Fest) que aceptó representar al país en Eurovisión. La cadena pública lusa RTP llegaba a esta edición del festival también con la oposición de buena parte de sus trabajadores. En una carta abierta, los empleados pedían de nuevo hace pocos días el boicot a la participación de Israel en Eurovisión. Las personas muertas en la Franja de Gaza por fuego israelí alcanzaron este sábado las 72.736 desde octubre de 2023, después de que el Ministerio de Sanidad local identificara 103 cuerpos y los sumase al cómputo total, de acuerdo con datos del último informe. Su protesta se une en las últimas horas a las de organismos como Amnistía Internacional. A pesar de todo, Israel ha vuelto a mantener un pulso con la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del certamen, al saltarse de nuevo una de las normas impuestas por la organización. Durante los días previos a esta semifinal, las redes sociales comenzaron a llenarse de vídeos promocionales en los que el representante israelí, Noam Bettan, pide explícitamente el voto masivo (10 por dispositivo) para su país en múltiples idiomas, entre ellos el español. El director ejecutivo del certamen, Martin Green, envió un aviso a Israel, a pocos días de comenzar la competición, pero los anuncios, levemente modificados, siguieron apareciendo en redes sociales. El Código de Conducta de Eurovisión, actualizado a diciembre de 2025, establece que ni las emisoras ni tampoco los artistas participantes están autorizados a participar en campañas promocionales que puedan influir en el resultado de la votación popular.