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¡¡¡Histórico Rayo!!!

Resumen

El Rayo cayó en Europa para hacerla suya. Lo ha logrado tejiendo un milagro que ya se ha paseado por Gotemburgo, Bratislava, Bialystok, Samsun, Atenas y Estrasburgo, y que ahora quiere alcanzar su cénit en Leipzig. Allí se jugará una final histórica y sin precedentes para el rayismo. Todo gracias a un hombre: Alexandre Zurawski, más conocido como Alemao.

El Rayo cayó en Europa para hacerla suya. Lo ha logrado tejiendo un milagro que ya se ha paseado por Gotemburgo, Bratislava, Bialystok, Samsun, Atenas y Estrasburgo, y que ahora quiere alcanzar su cénit en Leipzig. Allí se jugará una final histórica y sin precedentes para el rayismo. Todo gracias a un hombre: Alexandre Zurawski, más conocido como Alemao. Suya fue la cabeza que hizo creer a la Franja en la ida celebrada en Vallecas. Suyo fue el pie que desató el delirio vallecano en tierras galas. No hay equipo capaz de despertar al Rayo de este sueño. La primera vez que el Rayo rozó el gol, Penders lo sacó con una mano. Era el minuto siete, un centro de Ratiu desde la derecha fue rematado de cabeza por Alemao. Fue un inicio solemne para los locales, en el campo y en su grada. Pasado el cuarto de hora La Meinau ya se tornó en caldera, con sus ultras animando tras una protesta por la dirección del grupo BlueCo. Tal panorama no iba a trastocar los planes de Iñigo. La Franja jugó ajena a la presión, con valentía y convicción como señas. Nada quedó del Rayo que salió atemorizado en Atenas. Un trauma que casi le deja apeado de la Conference en cuartos. De Frutos aprovechó las dudas alsacianas con un disparo que se marchó alto tras un pase en profundidad de Óscar Valentín. Por su parte, Isi colocó uno rozando el palo derecho de Penders. Y Unai López probó desde lejos con el meta belga volviendo a frustar al Rayo. El partido se estaba jugando en la mitad de campo gala, así que la lógica no tardó en aparecer. Un envío desde la derecha terminó en remate de Lejeune, obligando a Penders a obrar otro milagro, pero el rechace le cayó a Alemao. El brasileño la mandó adentro —como ya hiciera en la ida— y silenció La Meinau, excepto esa esquina entre el fondo norte y el este que se veía con pie y medio en Leipzig. La primera parte terminó con Doué quedándose solo ante Batalla, pero la moneda cayó de cara para los rayistas y el argentino adivinó sus intenciones. El relevo de Chilwell por Nanasi tras el descanso no hizo variar la efímera intensidad alsaciana. El Rayo volvió a golpear al Estrasburgo ante un Penders que poco más podía hacer. Primero le sacó una ocasión a Isi y acto seguido vio a De Frutos perdonar en un córner. En el 65', Iñigo optó por relevar a un laborioso Alemao para dar entrada a Camello. También iba a sufrir la gigante sombra de Penders después de que le sacase con las yemas de los dedos un remate que pudo ser la sentencia. El Estrasburgo fingió creer con una internada de Barco que salvó Batalla en dos tiempos cuando el jugador argentino se disponía a cazar el rechace casi sobre la línea.  No hay recompensa sin sufrimiento. Y al Rayo le tocó sufrir cuando Kruzliak señaló penalti por una mano de Óscar Valentín. Solo se vivió suspense en el banquillo rayista durante dos minutos. Batalla, que también venía firmando una eliminatoria inmensa, detuvo el lanzamiento de Enciso, taponó el rechace de Doukoure y apagó cualquier reacción alsaciana en un partido para la historia franjirroja.