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El último día

Resumen

La famosa cláusula de los 10 días incluida en el contrato de José Mourinho con el Benfica nació mucho antes de los rumores con el Real Madrid. Su origen real estuvo en las elecciones presidenciales del club y en el temor de Rui Costa a perder el poder pocos meses después de apostar por el entrenador portugués. Ese es el contexto que explica por qué Benfica y Mourinho firmaron un acuerdo tan poco habitual. Cuando el club oficializó la llegada del técnico en septiembre de 2025, el contrato incluía un detalle sorprendente: tanto el Benfica como Mourinho podrían romper el vínculo durante los diez días posteriores al último partido de la temporada 2025/26.

La famosa cláusula de los 10 días incluida en el contrato de José Mourinho con el Benfica nació mucho antes de los rumores con el Real Madrid. Su origen real estuvo en las elecciones presidenciales del club y en el temor de Rui Costa a perder el poder pocos meses después de apostar por el entrenador portugués. Ese es el contexto que explica por qué Benfica y Mourinho firmaron un acuerdo tan poco habitual. Cuando el club oficializó la llegada del técnico en septiembre de 2025, el contrato incluía un detalle sorprendente: tanto el Benfica como Mourinho podrían romper el vínculo durante los diez días posteriores al último partido de la temporada 2025/26. En aquel momento, Rui Costa todavía no había ganado las elecciones presidenciales del Benfica. El dirigente afrontaba una campaña muy tensa contra João Noronha Lopes y sabía que cualquier derrota electoral podía dejar al nuevo presidente condicionado por un entrenador que no había elegido. Algo parecido a lo que ocurre ahora mismo en el club blanco... y por eso Florentino Pérez no ha podido hacer oficial todavía la llegada del portugués, aunque los estatutos sí se lo permitan. La lógica era sencilla. Si Rui Costa perdía las elecciones, el nuevo presidente tendría una vía rápida para romper con Mourinho; y si Mourinho no encajaba en el nuevo proyecto, tampoco quedaría atrapado en un conflicto institucional. Finalmente, Rui Costa fue reelegido presidente del Benfica en noviembre de 2025 con más del 65 % de los votos y una participación récord. Pero la cláusula siguió vigente. La cláusula tiene una fecha límite muy concreta: los diez días posteriores al último partido oficial del Benfica. El último encuentro del conjunto lisboeta fue el 16 de mayo frente al Estoril, por lo que este martes, 26 de mayo, vence definitivamente la cláusula cuando pasen las 00.00. Es el último día para que Mourinho pueda salir pagando una cantidad reducida: 3 millones de euros netos, cerca de 7 brutos entre impuestos y costes derivados de la operación. Sin embargo, cuando expire ese plazo, todo cambia. El contrato vuelve automáticamente a su formato ordinario hasta 2027. Mourinho quedaría vinculado al Benfica y cualquier club interesado tendría que negociar directamente con la entidad portuguesa, por lo que el coste de salida podría aumentar de forma considerable. La paradoja es evidente: una cláusula creada originalmente para proteger al Benfica de una posible derrota electoral de Rui Costa ha terminado convirtiéndose en el gran foco de incertidumbre del verano portugués. Pero la historia no termina ahí. El Benfica, que inicialmente pensaba que el tercer puesto le garantizaría el acceso directo a la fase de grupos de la Europa League, tendrá finalmente que disputar la segunda ronda previa de clasificación el próximo 23 de julio, apenas cuatro días después de la final del Mundial. Eso obliga al club portugués a acelerar toda su planificación deportiva y a definir cuanto antes quién ocupará el banquillo la próxima temporada. Y mientras tanto, el Real Madrid maneja otros tiempos, condicionado todavía por un proceso electoral que está ralentizando cualquier movimiento oficial alrededor de Mourinho. Por eso, dentro del Benfica se vive una auténtica cuenta atrás... que tienen que cerrar cuanto antes.