Primeros testimonios tras el terremoto: "El edificio tenía grietas, la nevera de mi casa se desplazó metro y medio"
ResumenPreocupación y miedo son algunos de los sentimientos que expresan los venezolanos con los que ha contactado EL MUNDO tras los dos fuertes terremotos que en la noche del miércoles al jueves, hora española, y con un margen de apenas un minuto, han sacudido su país. Los seísmos han tenido su epicentro en los alrededores de Morón, en la zona costera, han afectado sobre todo a La Guaira, pero han causado daños en una amplia zona del país, incluida la capital, Caracas. Daños en la vivienda de Samir Jiménez Samir Jiménez vive a las afueras de Caracas, en Guarenas, y había salido de su casa cuando empezó el terremoto. "Había salido a llevar a una persona y me detuve a comprar pan cuando empezó el terremoto.
Preocupación y miedo son algunos de los sentimientos que expresan los venezolanos con los que ha contactado EL MUNDO tras los dos fuertes terremotos que en la noche del miércoles al jueves, hora española, y con un margen de apenas un minuto, han sacudido su país. Los seísmos han tenido su epicentro en los alrededores de Morón, en la zona costera, han afectado sobre todo a La Guaira, pero han causado daños en una amplia zona del país, incluida la capital, Caracas. Daños en la vivienda de Samir Jiménez Samir Jiménez vive a las afueras de Caracas, en Guarenas, y había salido de su casa cuando empezó el terremoto. "Había salido a llevar a una persona y me detuve a comprar pan cuando empezó el terremoto. La gente empezó a gritar y agarré el coche para ir a mi casa rápidamente porque mi mamá estaba sola. Vivo en el último piso de un edificio de cinco plantas y los apartamentos de la planta baja y del ático son los que más daño sufrieron al estar en la base y en la punta del edificio. Todos los vecinos de la zona estamos en los parkings y dentro de los coches. Pasaremos la noche acá a la espera de que vengan las autoridades a revisar el edificio. Hemos sentido ya algunas réplicas estando dentro de los coches y se mueven de un lado a otro con cada réplica". Daños en la vivienda de Samir Jiménez María Magdalena Capote habla desde Caracas: "Estábamos un grupo de amigas en una casa en La Tahona en la piscina cuando comenzó el terremoto. La piscina empezó a tener olas, se salía el agua de la piscina. La zona donde me encontraba queda entre montañas y se escucha un ruido como truenos entre las montañas. Salía humo de una montaña que estaba en frente. Vivo en otra zona de Caracas, en el Paraíso. Y cuando llegué a mi casa el edificio tenía grietas, la nevera de mi casa se desplazó metro y medio de su lugar. Un mueble de libros estaba en el suelo. Traté de llamar a mi madre pero en ese momento las comuniones eran imposibles. Fueron momentos de mucho miedo y angustia". Terror en el aeropuerto de Maiquetía durante los terremotos de Venezuela: "Todo quedó destrozado" También la streamer venezolana FeirlyGab, que se encontraba en pleno directo jugando una partida creada por el famoso youtuber español Auronplay, sintió el terremoto y tuvo que cortar la transmisión. "Está temblando, mierda, un terremoto. Tembló durísimo", narró muy nerviosa al inicio del sismo. Cuando el movimiento comenzó a ganar intensidad, decidió abandonar la habitación: "A la mierda, me tengo que ir". El resto del vídeo, que ya es viral en redes sociales, muestra cómo en su habitación una multitud de objetos se desplazan y otros terminan cayendo. Edgar Guillén había viajado con un grupo de amigos desde Caracas hasta el pueblo de San Juan, en Naiguatá (estado de La Guaira), para sumarse a las populares fiestas de la zona. Eran las 17:30 horas y regresaban en autobús cuando el terremoto los sorprendió en plena ruta. Desde las ventanillas, fueron testigos de cómo el seísmo devoraba el litoral central. "El conductor empezó a dar bandazos de un lado a otro y vimos cómo se desprendían las piedras desde las montañas", relata Guillén, aún conmocionado. "Logró detenerse en el arcén justo antes de que el resto de la calzada quedara sepultada". El paisaje que dejó la sacudida en el tramo entre Camurichico y Caribe era desolador: "El pavimento estaba completamente levantado; había coches hundidos en las grietas de la carretera. Parecía una zona de guerra", describe. "Fue terrible. Todo, todo se desplomó", lamenta Yilsmaris Blanco mientras observa pávida el desastre en que quedó convertida Catia la Mar, una de las ciudades más afectadas por el doble terremoto que arrasó decenas de edificios en el estado venezolano La Guaira. "Le damos gracias a Dios porque estamos vivos, pero hay personas que están ahorita sufriendo con sus familiares tapiados, con sus familiares pisados que no los pueden sacar", asegura esta mujer de 39 años. "No tenemos nada, ahorita no tenemos nada, ni siquiera fuerza, ni valor para meternos ahí, imagínate tú", cuenta Larry Rojas, otro afectado de 49 años. "No tenemos tampoco ni agua, estamos muertos de sed, nos metemos a la estructura y estamos temerosos de que se caiga también". "De verdad que alguien que nos ayude, que envíen maquinaria. Es lo que necesitamos para entrar a los edificios que están caídos", pide. Antonio Bermúdez, residente de 45 años de La Guaira, se encontraba en el salón de su casa cuando "de repente" empezó el temblor. "Me empecé a mover, busqué refugio bajo una columna. Estaba entre mi cuarto y la ducha. Temblaba más duro, temblaba más duro", recuerda. "Me agarré a la pared y el edificio empezó a bajar", explica sentado contra un muro en la calle, mientras intenta acomodar una pierna que no puede mover luego de que una "placa" le quedara encima mientras intentaba salir de entre los escombros.