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Elecciones 15M Castilla y León: Tres candidatos aglutinarán el voto

Resumen

Faltan pocas horas para que los ciudadanos de Castilla y León acudan a las urnas en el marco de una cita electoral a la que concurren 26 fuerzas políticas, aunque solo nueve lo hacen por las nueve provincias de la región. Pese al nutrido listado de candidaturas, que evidencia el alto grado de fragmentación política en la región, apenas tres partidos concentrarán, según los sondeos, el 80% del voto: PP, PSOE y Vox. Sus candidatos dieron este pasado viernes carpetazo a una frenética campaña que, pese a la implicación de los líderes nacionales de los tres partidos (Alberto Núñez Feijóo, Pedro Sánchez y Santiago Abascal), en la esfera nacional se ha visto difuminada por la guerra en Irán y la confrontación entre España y la Administración Trump por el "no a la guerra" de Pedro Sánchez, cuyo posible influjo en los comicios, en un sentido u otro, es difícil de dilucidar. Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 1965) actual presidente en funciones de la Junta de Castilla y León y candidato del PP a la reelección, es uno de los grandes activos territoriales de los populares y uno de sus barones con mayor veteranía institucional.

Faltan pocas horas para que los ciudadanos de Castilla y León acudan a las urnas en el marco de una cita electoral a la que concurren 26 fuerzas políticas, aunque solo nueve lo hacen por las nueve provincias de la región. Pese al nutrido listado de candidaturas, que evidencia el alto grado de fragmentación política en la región, apenas tres partidos concentrarán, según los sondeos, el 80% del voto: PP, PSOE y Vox. Sus candidatos dieron este pasado viernes carpetazo a una frenética campaña que, pese a la implicación de los líderes nacionales de los tres partidos (Alberto Núñez Feijóo, Pedro Sánchez y Santiago Abascal), en la esfera nacional se ha visto difuminada por la guerra en Irán y la confrontación entre España y la Administración Trump por el "no a la guerra" de Pedro Sánchez, cuyo posible influjo en los comicios, en un sentido u otro, es difícil de dilucidar. Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 1965) actual presidente en funciones de la Junta de Castilla y León y candidato del PP a la reelección, es uno de los grandes activos territoriales de los populares y uno de sus barones con mayor veteranía institucional. Gobierna la Junta desde 2019 y opta a su tercer mandato tras los ejecutivos de coalición que mantuvo primero con Cs y después con Vox. Mañueco aspira a gobernar en solitario, pero si bien el promedio de las encuestas apunta a su victoria el domingo (entre 28 y 34 escaños frente a los 31 actuales), preludia que lo hará muy lejos de los 42 escaños necesarios para la mayoría absoluta. Esto es, si se cumplen los vaticinios no solo no logrará disminuir su dependencia de Vox, sino que la verá aumentada, ya que los sondeos avanzan un salto de los de Santiago Abascal hasta los 15-19 representantes frente a los 13 de ahora. Su candidato en la región es el polivalente Carlos Pollán, leonés de 59 años, último presidente de las Cortes de Castilla y León que antes de aterrizar en la política fue asesor laboral, así como jugador y entrenador del club de balonmano Ademar León. Pollán ya ha advertido a Mañueco de que, ante el avance de Vox en las urnas y los sondeos, "ha subido el IPC de los pactos". El tercero en liza, aunque el segundo en intención de voto, es el PSOE de Castilla y León, que capitanea Carlos Martínez (Soria, 1973). Designado secretario general del partido en la región en enero de 2025, ha rehuido desde entonces la etiqueta de "sanchista converso" (no apoyó a Pedro Sánchez en las primarias de 2017 frente a Susana Díaz), asegurando que simplemente "soy candidato del PSOE". Las encuestas vaticinan que el actual alcalde de Soria (lo es desde hace casi dos décadas) logrará entre 26 y 27 escaños frente a los 28 de 2022. Esto es, si se cumplen los pronósticos, amortiguaría de forma significativa la hemorragia electoral sufrida por los socialistas en Extremadura y Aragón. Programas económicos Los programas económicos de PP y Vox, condenados a negociar tras el 15-M, coinciden, con matices, en sus líneas más generales: ambos prometen alivio fiscal. Mañueco, con una nueva bajada del IRPF autonómico para todos los contribuyentes de la región; la promesa de "impuestos cero" para la transmisión de propiedades en el medio rural (viviendas, negocios, explotaciones agrarias...); el desarrollo de 26 millones de metros cuadrados de suelo industrial; o deducciones en el IRPF a jóvenes por la compra de vivienda o a quienes alquilen sus casas desocupadas. Vox y su candidato, Carlos Pollán, van aún más allá y prometen la mayor rebaja de impuestos de la historia e incluso la supresión del tramo autonómico del IRPF, además de ampliar la bonificación de Sucesiones y Donaciones a todos los grados de parentesco. Además, se comprometen a impulsar un plan para "la producción masiva de vivienda". Mucho más contenido en el aspecto fiscal es el candidato socialista. Martínez opta por acicates selectivos a aquellas empresas y autónomos que se implanten en las zonas menos pobladas o deducciones de hasta el 25% en el IRPF para quienes decidan trabajar y residir en ellas. Además, incentivos para la compra o rehabilitación de vivienda en los lugares más despoblados, o la puesta en marcha de un Plan de Vivienda Joven. Donde los caminos más se bifurcan es en materias como la inmigración o el medioambiente. Mientras que Vox promete acabar "con el modelo de inmigración masiva que ha dinamitado el acceso a la vivienda de los españoles" y defiende que "sin rentabilidad económica no es posible garantizar la sostenibilidad medioambiental", el programa de los populares no aborda la inmigración y, en el ámbito energético, habla de primar la eficiencia y mejorar la "sostenibilidad" ambiental, conceptos que no casan bien con los postulados de los de Abascal. El socialista Carlos Martínez promete colaborar con el Gobierno de Sánchez "para garantizar un trato adecuado de acogida a la población extranjera que llegue a nuestro territorio" y pone la sostenibilidad medioambiental en el epicentro de sus políticas.