Del doblete... a la nada
ResumenQuedará en el recuerdo como una temporada en blanco, pero sencillamente lo que ha vivido el Atlético en este curso es la fina línea que puede separar la gloria de la decepción. Tanto es así que hace apenas 18 días no era descabellado soñar con un Doblete jamás conseguido (el único de su historia, con Simeone sobre el verde, sería de Liga y Copa en el 96). Hoy rumia dos derrotas que si bien no pueden empañar sus méritos, le dejan con el sinsabor de irse de vacío, más allá del primordial y ya habitual objetivo conseguido de sellar la clasificación para la próxima edición de la Champions por la vía del campeonato doméstico. Todo empezó el pasado 18 de abril en La Cartuja, donde el Atlético se presentó con el cartel de favorito que tan incómodo le sienta para jugarse la Copa.
Quedará en el recuerdo como una temporada en blanco, pero sencillamente lo que ha vivido el Atlético en este curso es la fina línea que puede separar la gloria de la decepción. Tanto es así que hace apenas 18 días no era descabellado soñar con un Doblete jamás conseguido (el único de su historia, con Simeone sobre el verde, sería de Liga y Copa en el 96). Hoy rumia dos derrotas que si bien no pueden empañar sus méritos, le dejan con el sinsabor de irse de vacío, más allá del primordial y ya habitual objetivo conseguido de sellar la clasificación para la próxima edición de la Champions por la vía del campeonato doméstico. Todo empezó el pasado 18 de abril en La Cartuja, donde el Atlético se presentó con el cartel de favorito que tan incómodo le sienta para jugarse la Copa. Había hecho una exhibición en cuartos con un 0-5 memorable frente al Betis, había tumbado al Barcelona en una eliminatoria épica iniciada con un 4-0 al Barcelona de Flick que tardará mucho tiempo en olvidarse. Sin embargo, cuando sólo le faltaba el último escollo de la Real Sociedad, los rojiblancos tropezarían inesperadamente. Como no podía ser de otra manera, mediaron unos malditos penaltis, después de un partido a contracorriente igualado en una segunda parte en la que el Atlético hizo méritos más que suficientes para llevarse el título. Sin embargo, la realidad y la crudeza del fútbol dictó que lo cuenta es la repetida contundencia a la que siempre alude El Cholo y en el momento decisivo sus hombres carecieron de ella. Ni entraron las ocasiones acumuladas en el tramo final del encuentro ni, por supuesto, los lanzamientos claves en la tanda. Una decepción manifiesta, tanto por el propio palo de la derrota como por lo inesperado. Neptuno tendría que esperar para contemplar otro título, el que hubiera sido el noveno de la gloriosa era de Simeone. Sin tiempo para lamentaciones, el Atlético recuperaría la moral ante lo que se podía alcanzar en la Champions. De nuevo tras haber dejado en la cuneta al Barcelona de Lamine Yamal apenas cuatro días antes de jugarse la Copa. El nuevo hueso se llamaba Arsenal, líder de la Premier e inmaculado en la fase de grupos. Y allá que fue el Atlético. Con un 1-1 en el Metropolitano que volvió a dejar la sensación de que el Atlético había merecido más. Especialmente en una segunda parte que si bien no le daría recompensa, marcaba el camino para presentarse en el Emirates. Sin embargo, volvió a salir cruz con un gol al filo del descanso que pareció demasiado botín para lo que había hecho el Arsenal. Obviamente no se puede personalizar en un solo hombre, pero lo cierto es que Sorloth saldría en las dos fotos de lo que podría haber sido. En Sevilla errando el primero de los penaltis, más allá de que Julián, que había firmado el empate en una actuación sensacional, corriera la misma suerte. No obstante, más vueltas le dará la cabeza el noruego a la ocasión que tendría en Londres para empatar en el 80’. Lo tenía todo para fusilar a Raya, pero su disparo se estrellaría en su otro pie. Un tropiezo fatal.