Navantia, Indra, Amper... la Defensa actualiza sus objetivos estratégicos
ResumenEl tsunami geopolítico internacional ha disparado la actividad del sector de la Defensa, lo que ha llevado a las empresas españolas a actualizar sus objetivos estratégicos para adaptarlos a las fuertes perspectivas de crecimiento. En España, tras décadas de presupuestos públicos a la baja, el Gobierno está aumentando el gasto en Defensa, con el compromiso de alcanzar el 2,1% del PIB este año (la OTAN presiona para llegar al 5% a medio plazo), en línea con los movimientos de otros países europeos y de los aliados de la OTAN. Estos vientos de cola han revolucionado la situación del sector de la Defensa, que está acelerando al máximo para poder dar respuesta al significativo incremento de pedidos que está experimentando y que se prevé que se acentúe en los próximos años. El boom de la industria ha provocado que muchos de los objetivos de las compañías españolas de este sector, plasmados en sus planes estratégicos, hayan quedado desactualizados, con expectativas que han quedado desfasadas, en muchos casos en meses, ante la aceleración de los conflictos geopolíticos que han disparado el número de contratos militares tanto para la adquisición de aviones, tanques o buques como para drones y antidrones, comunicaciones o ciberdefensa.
El tsunami geopolítico internacional ha disparado la actividad del sector de la Defensa, lo que ha llevado a las empresas españolas a actualizar sus objetivos estratégicos para adaptarlos a las fuertes perspectivas de crecimiento. En España, tras décadas de presupuestos públicos a la baja, el Gobierno está aumentando el gasto en Defensa, con el compromiso de alcanzar el 2,1% del PIB este año (la OTAN presiona para llegar al 5% a medio plazo), en línea con los movimientos de otros países europeos y de los aliados de la OTAN. Estos vientos de cola han revolucionado la situación del sector de la Defensa, que está acelerando al máximo para poder dar respuesta al significativo incremento de pedidos que está experimentando y que se prevé que se acentúe en los próximos años. El boom de la industria ha provocado que muchos de los objetivos de las compañías españolas de este sector, plasmados en sus planes estratégicos, hayan quedado desactualizados, con expectativas que han quedado desfasadas, en muchos casos en meses, ante la aceleración de los conflictos geopolíticos que han disparado el número de contratos militares tanto para la adquisición de aviones, tanques o buques como para drones y antidrones, comunicaciones o ciberdefensa. Con este entorno, son muchas las compañías españolas de la industria militar que han presentado en los últimos meses nuevos planes estratégicos, elaborados de la mano de firmas de consultoría, y otras han decidido actualizar al alza los objetivos, ya que la evolución de su negocio avanza mejor de lo previsto. El caso más conocido es el de Indra. La compañía lanzó en 2024, de la mano de su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, su plan estratégico Leading the Future, que contemplaba ambiciosos objetivos y una fuerte apuesta por la Defensa. El plan recogía la ambición de facturar 6.000 millones de euros en 2026 y llegar a los 10.000 millones en 2030, frente los ingresos de 4.343 millones de 2023. Sin embargo, la apuesta por crecer en Defensa ha llevado a la compañía a adelantarse al calendario, ya que en 2026 aspira a 7.000 millones de ingresos. Por ello, Indra trabaja en una actualización de este plan, denominada fase Scale up, que presentará después de verano (octubre), pese a que se preveía para finales de mayo, ya que el nuevo presidente, Ángel Simón, propuso retrasar la presentación para poder analizar las nuevas metas estratégicas del grupo. Hisdesat, la filial espacial de Defensa de Indra, también está elaborando un nuevo plan estratégico, ya que el actual acaba en diciembre, con la meta de tener un rol más relevante en Europa. Por su parte, Navantia, el otro gigante español de la Defensa, ultima los detalles de su nuevo plan estratégico hasta 2029, que prevé presentar próximamente y que contempla su retorno al beneficio en 2027, veinte años después. La compañía que preside Ricardo Domínguez pasará de facturar 1.528 millones en 2024 (últimas cifras disponibles) a cerca de 3.300 millones en 2027, con una cartera de pedidos récord para ese ejercicio de 16.000 millones, el doble que la que mantenía al término de 2024. El plan de Navantia vendrá acompañado de grandes inversiones en I+D, con una estimación de unos 100 millones anuales, que sumarían más de 500 millones de euros a cierre del plan estratégico. Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) arrancó el año pasado, de la mano de Boston Consulting, su plan estratégico hasta 2030, que ambiciona triplicar ingresos y ebitda en cinco años, pasando de 488 millones en 2025 a 1.300 millones de ingresos en 2030, con un ebitda de 410 millones, frente a los 195 millones registrados en 2025. La fuerte subida esperada por EM&E, propiedad de los hermanos Ángel y Javier Escribano, se basa en las perspectivas al alza de negocio a raíz de los programas de Defensa que se lanzaron el año pasado y que aportaron contratos por más de 7.000 millones a la compañía para los próximos años, entre los que destacan el de vehículos de artillería a cadenas y ruedas y el del vehículo anfibio Vacim, todos ellos en UTE con Indra. La compañía contemplaba en sus planes una eventual fusión con Indra, una operación que, por el momento, está paralizada. EM&E dio por finalizada el 19 de marzo la negociación al considerar que no se daban "las circunstancias necesarias", ante la presión de Moncloa y Sepi para forzar la dimisión de Ángel Escribano como presidente de Indra, una renuncia que finalmente se produjo el 1 de abril. Pese a que el proceso esté en stand by, la decisión de los Escribano de salir del capital de Indra, adelantada por EXPANSIÓN, podría allanar las diferencias actuales y ayudar a reactivar la negociación sobre una eventual integración. Pese a que todavía no existe seguridad de que se cierre la operación, la empresa familiar no contempla revisar los objetivos de su plan, según explican fuentes conocedoras. Oesía es otra de las empresas españolas que estrena plan estratégico, que llega además acompañado de novedades en su accionariado. El grupo propiedad de Luis Furnells ha incorporado a Nazca Capital a su capital, con un 39%, y creará en conjunto un fondo de capital riesgo de 150 millones. La ambición de Oesía pasa por alcanzar ventas por 1.000 millones en 2030,el triple de los 322 millones con los que culminó 2025, gracias a su enfoque de crecimiento tanto en España como en Europa. Además, espera multiplicar por cinco su ebitda, hasta 325 millones, con una cartera de pedidos de 1.600 millones. Amper, que acaba de anunciar la compra de Teltronic por 225 millones a Nazca Capital, celebró el 29 de abril su primer Capital Markets Day, en el que presentó su plan estratégico hasta 2028. El documento recoge su intención de llegar a dicho ejercicio con una cartera de pedidos de 1.300 millones, el doble que en 2025. También ambiciona llegar a 800 millones de ingresos en 2028, tres veces más que el año pasado, con un ebitda de 130 millones (46 millones en 2025). Santa Bárbara, propiedad de General Dynamics, presentó el año pasado un plan industrial que recogía su ambición de elevar más de un 70% su capacidad de producción en España, hasta 565 vehículos al año en 2030. Sin embargo, al quedarse fuera de grandes contratos de Defensa el año pasado, podría tener que revisar esas previsiones, pese a que ya está entregando las primeras unidades de un pedido de 84 unidades del blindado Hunter en Letonia. La vasca Sapa, de su lado, está implementando su plan estratégico 2025-2030, que se enfoca en reforzar su posición en el mercado europeo y, sobre todo, en Estados Unidos, donde prevé participar en un megacontrato con General Dynamics valorado en unos 5.000 millones de euros. La también vasca Sener, según explica su responsable de Defensa, Rafael Orbe, con una estrategia ya definida, está abordando un crecimiento más acelerado, reforzando vectores clave como las capacidades industriales, la plantilla, las instalaciones o la cadena de suministro. "El objetivo es crecer bien y crecer rápido, pero sin alterar la dirección. El principal reto no es redefinir la estrategia, sino gestionar su componente táctico en un contexto de mayor demanda", asegura el directivo. Por su parte, José Prieto, director de Desarrollo de Negocio de GMV, apunta que su compañía se prepara desde hace años para el crecimiento del negocio en Defensa, en su meta de ser más relevante en los programas de modernización militar y con una presencia significativa en espacio. Para ello, GMV apuesta por la colaboración con el Ministerio de Defensa y por seguir siendo una empresa independiente, pese al proceso de consolidación que vive el sector. La meta es liderar un programa espacial de primer nivel, con una ambición similar para el negocio de Defensa.