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El Rey pide en Ceuta que vuelvan «lo antes posible» a su país de origen quienes entraron irregularmente

Resumen

Hay discursos que marcan un reinado y hay momentos en los que la palabra del Rey adquiere la densidad de un acto supremo de afirmación de Estado. En el Parador de Ceuta, ante la representación viva de la sociedad civil caballa y como colofón a ... una jornada cargada de una insólita y admirada intensidad emocional del pueblo ceutí, Felipe VI ha pronunciado un mensaje llamado a figurar entre los textos fundamentales de su trayectoria institucional. Por su contundencia, por su arquitectura doctrinaria y por la gravedad del contexto geopolítico en el que se produce, las palabras del Rey en la ciudad de Ceuta resuenan con un peso histórico sólo comparable al trascendental mensaje de la Jefatura del Estado del 3 de octubre de 2017.La cita en la perla geoestratégica española del norte de África no era un trámite más.

Hay discursos que marcan un reinado y hay momentos en los que la palabra del Rey adquiere la densidad de un acto supremo de afirmación de Estado. En el Parador de Ceuta, ante la representación viva de la sociedad civil caballa y como colofón a ... una jornada cargada de una insólita y admirada intensidad emocional del pueblo ceutí, Felipe VI ha pronunciado un mensaje llamado a figurar entre los textos fundamentales de su trayectoria institucional. Por su contundencia, por su arquitectura doctrinaria y por la gravedad del contexto geopolítico en el que se produce, las palabras del Rey en la ciudad de Ceuta resuenan con un peso histórico sólo comparable al trascendental mensaje de la Jefatura del Estado del 3 de octubre de 2017.La cita en la perla geoestratégica española del norte de África no era un trámite más. Era la primera vez que Don Felipe pisaba suelo ceutí en todo su reinado —y en toda su vida—, cumpliendo una asignatura pendiente desde su Proclamación en junio de 2014 que el convulso verano de 2026 terminó de transformar en un imperativo categórico de Seguridad Nacional. Tras comprobar en la calle el fervor desbordado, el cariño y la cercanía de miles de ciudadanos que abarrotaron cada uno de los hitos de la agenda real, el Rey trasladó la calidez de la calle a la solemnidad del atril para fijar las líneas rojas e irrenunciables de la soberanía española. Antes no faltaron el himno nacional ni numerosos 'vivas' a los Reyes del público presente.Con la herida aún abierta de los trágicos sucesos del pasado mes de julio, cuando la frontera ceutí sufrió una embestida sin precedentes de unas 100.000 personas que el propio Don Felipe definió como una «violación de nuestra frontera por una inmensa multitud de personas», el Rey articuló la postura de España con una claridad meridiana sobre la resolución de la crisis en las calles.Discurso íntegro de Felipe VI en Ceuta EFEEn este sentido, Felipe VI exigió de forma tajante la restauración del orden legal y el principio de autoridad: «Quienes entraron irregularmente en nuestro país deben —como regla de principio— regresar a su lugar de origen, lo antes posible y por los cauces legalmente establecidos». A renglón seguido, el Jefe del Estado precisó que, si bien la dignidad humana y el respeto a las garantías normativas son innegociables mientras permanezcan en suelo nacional, a quienes accedieron ilegalmente «se les debe exigir un respeto escrupuloso de las normas de convivencia ciudadana y de los derechos y libertades de los ceutíes».«La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles. Y ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa y preservación» Felipe VIEsta afirmación de legalidad interna entronca de forma directa con la gran advertencia estratégica dirigida hacia el exterior. En un momento en que el enclave norteafricano intenta restañar las heridas de una crisis de dimensiones históricas, Don Felipe proyectó la voz de la Corona con una contundencia categórica: «La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles. Y ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa y preservación». Alto y claro. Sin ambages ni medias tintas. «Ceuta y Melilla son una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que es España», ha proclamado desatando una gran ovación por parte del público que ha llegado a parar el discurso.Estas palabras responden a la llamada articulada esta mañana por el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, que reconoció que la ciudad autónoma vive el momento más complicado de su historia reciente pero no se rinde. «Ceuta sufre, está herida, han intentado cortarle las alas, pero sigue en pie», proclamó ante los Reyes en la recepción oficial que la ciudad ha ofrecido en el Palacio de la Asamblea. Vivas no presentó aquellos acontecimientos como un episodio migratorio más. Los calificó de «invasión» y sostuvo que fueron concebidos y organizados con la intención de poner en riesgo la estabilidad de la ciudad y «en jaque» su soberanía.Europa y frontera surLa doctrina fijada por Zarzuela en Ceuta no se detiene en los límites del Estrecho. Felipe VI vinculó de forma indisociable la seguridad del enclave autónomo con la arquitectura de defensa común de la Unión Europea. Tras sus recientes contactos de alto nivel en Helsinki y con el presidente francés, Emmanuel Macron, el Rey elevó la escala de la crisis para situarla en el corazón del debate comunitario.«Ceuta es España…, y Ceuta es Europa. Por tanto, su frontera —como la de Melilla— lo es de la Unión. Cualquier amenaza que sufra, es una amenaza al conjunto de la UE», aseveró el Rey, enfatizando que en momentos de tensión extrema es cuando la integración europea «debe traducirse en solidaridad y compromiso a la hora de proteger la frontera exterior europea».En este complejo esquema diplomático, Don Felipe reservó un espacio de indiscutible densidad política a la relación con el Rabat. El Rey reafirmó que el Reino de España y la propia Unión Europea tienen «la voluntad y la responsabilidad de mantener una buena relación de vecindad con el Reino de Marruecos; de provecho y progreso para ambos lados de la frontera. Esa relación ha de estar basada y sostenida siempre en la confianza y el respeto mutuos, y con el objetivo de promover la estabilidad, la paz y la seguridad regionales». Era un mensaje indirecto para el rey Mohamed VI y su nuevo gobierno«España tiene el firme propósito de seguir haciendo cuanto esté en su mano, pero siempre a partir de los principios que acabo de mencionar», subrayó Felipe VI. El tramo final del discurso estuvo impregnado del afecto, la emoción y la empatía de quien ha querido desplazarse personalmente al foco de la incertidumbre para disipar cualquier sombra de abandono. Frente a los temores de aislamiento, Felipe VI y Doña Letizia miraron directamente a los ojos de la sociedad civil ceutí para lanzar un mensaje de serenidad y respaldo institucional absoluto.«Tenéis el apoyo firme del resto de los españoles, de toda la ciudadanía, la garantía de los poderes y las instituciones del Estado y el compromiso pleno, permanente e inequívoco de la Corona» Felipe VI«No os vamos a dejar solos ni indefensos», garantizó el Rey entre los el orgullo de los asistentes. «Tenéis el apoyo firme del resto de los españoles, de toda la ciudadanía, la garantía de los poderes y las instituciones del Estado y el compromiso pleno, permanente e inequívoco de la Corona».Con las palabras pronunciadas en el Parador, el Rey cierra la primera etapa de una gira histórica a las dos ciudades autónomas que continuará este miércoles en Melilla. Pero, más allá de la crónica de la jornada, la jornada de este 13 de octubre en Ceuta queda ya inscrita en los anales del Reinado de Felipe VI como la reafirmación firme, sobria y tajante de que la integridad territorial de España no admite matices, ambigüedades ni cesiones. «¡Viva siempre Ceuta! ¡Viva España!».