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El País ·

Italia suspende el acuerdo de Schengen y activa controles aleatorios a los viajes desde España

Resumen

Italia no tiene fronteras terrestres con España ni conexiones directas con Ceuta. A estas alturas, según ha anunciado el Ejecutivo español, casi todos los migrantes que cruzaron la frontera entre la ciudad autónoma y Marruecos han sido devueltos al país norteafricano: 48.300 de 50.000. Y, sin embargo, el Gobierno de Giorgia Meloni ha anunciado que suspende el acuerdo de libre circulación de personas en Europa, conocido como Acuerdo Schengen, por la crisis migratoria en la ciudad española del norte de África. Tras el anuncio, a golpe de mensaje en las redes sociales de varios ministros y de la propia Meloni, ha llegado el matiz.

Italia no tiene fronteras terrestres con España ni conexiones directas con Ceuta. A estas alturas, según ha anunciado el Ejecutivo español, casi todos los migrantes que cruzaron la frontera entre la ciudad autónoma y Marruecos han sido devueltos al país norteafricano: 48.300 de 50.000. Y, sin embargo, el Gobierno de Giorgia Meloni ha anunciado que suspende el acuerdo de libre circulación de personas en Europa, conocido como Acuerdo Schengen, por la crisis migratoria en la ciudad española del norte de África. Tras el anuncio, a golpe de mensaje en las redes sociales de varios ministros y de la propia Meloni, ha llegado el matiz. Fuentes gubernamentales italianas, recogidas por la agencia Efe, apuntan que la restricción solo afectará a quienes no sean ciudadanos de la UE: “No supondrá ningún cambio para los viajeros españoles y europeos hacia Italia”. La actuación ha tenido respuesta por parte de Exteriores. En un tuit, el ministro José Manuel Albares ha destacado que “la práctica totalidad de quienes entraron en Ceuta han vuelto ya a Marruecos” y ha recordado que no es posible desplazarse desde allí a la Península sin saltarse el control policial. “La integridad del espacio Schengen está absolutamente garantizada. Basta de confusión interesada”, ha zanjado. Roma había planteado ya el jueves que se estudiara la suspensión de España de ese acuerdo, según ha anunciado el propio Gobierno transalpino. También lo han puesto sobre la mesa Finlandia y Dinamarca. Por el momento, solo el Ejecutivo que lidera la ultraconservadora Meloni ha dado este paso. Aunque en Helsinki su ministra de Interior, también ultra, ha afirmado estar lista para dar una orden similar. La ha corregido el primer ministro, Petteri Orpo: “Sánchez afirmó en 2025 que la frontera de Finlandia es la frontera de España. Lo mismo aplica a la inversa. España no está sola: Von der Leyen ha ofrecido la ayuda de la UE a España”. No es lo mismo suspender a un país de Schengen que un país miembro del acuerdo decida suspender su participación total o parcialmente. Lo primero puede hacerse cuando se constata que hay deficiencias graves en el control de fronteras y se tiene que decidir en el Consejo de la UE. Lo segundo depende de la decisión del Ejecutivo que da el paso, tiene que estar justificado y debe notificarlo tanto a la Comisión como a los Estados miembros. Roma no ha dado el último paso todavía. La consecuencia será, si se confirma el paso, que habrá controles en puertos y aeropuertos. En teoría, Italia da este paso por el temor −compartido con un amplio abanico de países de la UE− de que los migrantes que han cruzado ilegalmente la frontera en Ceuta lleguen al continente y viajen libremente por Estados miembros. “Se trata de una medida extraordinaria para salvaguardar la seguridad nacional y prevenir posibles repercusiones para nuestra nación”, ha apuntado la primera ministra Meloni en la red social X, explicando que se reintroducen “controles fronterizos en los enlaces marítimos y aéreos con España”. La decisión de Italia ha sido respondida por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha recordado con los datos de Frontex, la agencia europea de fronteras, que a través de Italia han entrado de forma irregular 478.000 personas entre 2021 y 2026 mientras que por España lo han hecho menos de la mitad, 234.760. El capítulo del roce italoespañol ha llegado mediada una tarde en la que desde diversas capitales crecía la presión sobre España para que controlara la situación en la frontera con Marruecos y devolviera cuanto antes los que cruzaron la frontera el jueves. Y en eso, ha estado la propia Bruselas. “Las imágenes que llegan de Ceuta son inaceptables”, han sido las primeras palabras de Von der Leyen en su primera reacción a lo sucedido el jueves en la ciudad española del norte de África. “No podemos permitir que nadie entre en nuestra Unión sin cumplir con nuestras normas”, ha advertido. “Las redes de tráfico deben desmantelarse. Y las devoluciones deben ser rápidas, tal como permiten nuestras normas”, ha incidido, para después anunciar que la Comisión “trabajará en un apoyo operativo adicional a España, incluida la colaboración con Frontex”. El mensaje de Von der Leyen no ha expresado solidaridad con España, algo que sí ha hecho el presidente del Consejo Europeo, António Costa: “Expreso mi solidaridad con España en la actual situación de migración ilegal en Ceuta”. “Aunque los nacionales de terceros países en Ceuta no disfrutan de libre circulación al territorio continental de España o al resto del área Schengen, la respuesta firme de España, que incluye retornos acelerados continuos, demuestra nuestra determinación para proteger nuestras fronteras exteriores, combatir la migración ilegal y desmantelar las redes criminales de tráfico de personas”, ha añadido el también ex primer ministro portugués. Esta última frase es una respuesta clara a los Gobiernos de Estados miembros que han pedido estudiar la suspensión de España en el espacio Schengen. Sí que ha mostrado solidaridad, en cambio, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en una conversación con Sánchez. El líder galo, sin embargo, sí que ha señalado que ha pedido al ministro del Interior, Laurent Núñez, que adopte “todas las medidas necesarias” para reforzar los controles en la frontera con España, según han confirmado fuentes cercanas al Elíseo. El titular de Interior, que conversó este jueves con Albares y volverá a hablar hoy, anunció esta mañana que se ha activado la fuerza fronteriza de intervención rápida para “hacer controles más profundos”. Estas fuentes señalan que “se están manteniendo contactos con las autoridades españolas y también con las marroquíes” para seguir de cerca la evolución de la situación y “mejorar la coordinación entre los organismos implicados”. Macron también ha señalado que Francia está dispuesta a prestar a las autoridades españolas “todo el apoyo necesario, incluso a través de la agencia Frontex, si así lo solicitan”, informa Raquel Villaécija. El canciller alemán, Friedrich Merz, se cuenta entre los que han pedido que a España que resuelva rápido la situación. “España quiere y debe recuperar el control de la situación en Ceuta lo antes posible. Por ello, acojo con satisfacción la intención de España de no permitir que los migrantes ilegales entren en el continente europeo”, escribió en un comunicado en el que aseguró estar en contacto con el Gobierno español. Asimismo, afirmó que espera que “Marruecos readmita a los migrantes ilegales sin demora” y apeló a que el reglamento de retorno, aprobado en junio, se aplique “ahora de forma inmediata y exhaustiva”. Estas palabras llegaron antes de que Madrid anunciara que casi todos los migrantes que cruzaron de forma irregular han sido retornados al país africano. Pero no todo han sido palabras de apoyo desde Alemania. Como era de esperar, desde el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), su líder, Alice Weidel, criticó que el canciller no se sume a Italia, Finlandia y Dinamarca a favor de suspender Schengen. “Merz quiere volver a dejar que esta crisis pase sin hacer nada al respecto”, criticó en la red social X, en la que previamente había alertado de que “es probable que el destino de la mayoría de esos migrantes sea Alemania” y había pedido suspender Schengen para que no se repita lo ocurrido en 2015. El tema de la migración es una de las principales bazas de AfD para recavar votos en Alemania, donde el próximo mes de septiembre hay tres elecciones regionales: Sajonia-Anhalt (donde AfD puede obtener más de un 40% según los sondeos y entrar así por primera vez en un Gobierno regional), Berlín y Mecklemburgo-Antepomerania. La situación interior y lo sucedido en 2015, cuando la guerra civil de Siria provocó una avalancha de centenares de miles de refugiados en toda Europa, ha estado muy presente en la reacción de varios Gobiernos. También su composición política ha tenido su papel, como muestra el hecho de que en Finlandia, Italia o Suecia, los ultras participan o respaldan al Ejecutivo. No es este el caso de Polonia. Pero su primer ministro, el primer ministro Donald Tusk, se ha mostrado exigente con España al pedirle que siga su ejemplo: “Hemos endurecido las leyes de asilo, los procedimientos fronterizos y ha construido barreras efectivas en su frontera con Bielorrusia, que es la frontera oriental de la UE. Hemos invertido miles de millones de euros y movilizado a miles de soldados, policías y guardias fronterizos”. Otro asunto que ha estado presente es la regularización masiva que aprobó el Gobierno de Pedro Sánchez. Desde Austria, por ejemplo, se ha pedido que “ni un solo migrante ilegal llegue al continente europeo”. Su canciller, Christian Stocker, ha advertido que si la situación en España acaba por presionar en sus fronteras hará “todo lo posible para protegerlas”.