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La fractura oculta que podría partir África

Resumen

Hay lugares en el mundo en los que, ante nuestros propios ojos, las placas tectónicas se fracturan y se separan lentamente, centímetro a centímetro durante millones de años. Los geólogos llaman a estos lugares 'valles de rift', y podemos encontrarlos tanto en la superficie de ... la Tierra como en los fondos oceánicos de las profundidades abisales. Pero estén donde estén, el resultado es siempre el mismo: la creación de nuevas y enormes masas de tierra, continentes inéditos (y aún inexistentes) que se llevan separando y tomando forma desde tiempos inmemoriales y que, algún día, se harán independientes.

Hay lugares en el mundo en los que, ante nuestros propios ojos, las placas tectónicas se fracturan y se separan lentamente, centímetro a centímetro durante millones de años. Los geólogos llaman a estos lugares 'valles de rift', y podemos encontrarlos tanto en la superficie de ... la Tierra como en los fondos oceánicos de las profundidades abisales. Pero estén donde estén, el resultado es siempre el mismo: la creación de nuevas y enormes masas de tierra, continentes inéditos (y aún inexistentes) que se llevan separando y tomando forma desde tiempos inmemoriales y que, algún día, se harán independientes. El más importante y conocido de todas estas regiones es el valle del Rift de África Oriental, una enorme grieta de alrededor de 5.000 kilómetros de largo que se extiende, como una herida abierta en la corteza terrestre, desde el Mar Rojo hasta Mozambique, y que acabará partiendo África en dos. Sin embargo, lo que hasta ahora ningún científico había visto con tanta claridad es un lugar donde el proceso de 'rifting' apenas está comenzando. Y eso es lo que acaba de descubrir justo bajo el Rift de Kafue, en Zambia, un equipo de investigadores liderado por Rūta Karolytė y Mike Daly, ambos de la Universidad de Oxford. Noticia relacionada general No No Investigadores españoles descubren un 'ecosistema extraterrestre' en el océano profundo de Chile José Manuel NievesEl hallazgo no solo revela una herida inesperadamente profunda de la Tierra, sino que ilustra los primeros compases geológicos del nacimiento de un nuevo océano, una nueva 'frontera' de placas tectónicas en el sur de África. El estudio se acaba de publicar en ' Frontiers in Earth Science '.En busca de la prueba irrefutableEl Rift de Kafue no es una simple grieta en el suelo. De hecho, forma parte de un colosal sistema de fracturas, conocido como el 'Sistema del Rift de África Sudoccidental', una zona de 'expansión' de más de 2.500 kilómetros que se abre paso desde Tanzania, cruza Zambia y Botsuana y se extiende hasta Namibia, con el potencial de llegar algún día hasta la cordillera submarina de la dorsal mesoatlántica.La cuestión es que, desde hace años, los geólogos sospechaban que algo extraordinario estaba ocurriendo allí. Las anomalías en la gravedad, el intenso calor que emana del subsuelo profundo y la peculiar topografía del paisaje apuntaban a que la corteza se estaba 'estirando'. Faltaba, sin embargo, la prueba definitiva. Había que demostrar que la fractura había llegado lo suficientemente profundo como para perforar la litosfera (la capa sólida externa de la Tierra) y alcanzar el manto fluido que se esconde debajo. Si pensamos en la Tierra como si fuera un gran huevo crudo, algunas grietas superficiales en la cáscara no afectarán al interior, que permanecerá intacto. Pero si la fractura atraviesa toda la cáscara hasta llegar a la clara, los fluidos internos encontrarán una vía de escape hacia el exterior.Para estudiar mejor la situación, los investigadores viajaron a Zambia para analizar el gas que burbujea libremente en las aguas de ocho manantiales geotermales y pozos: seis de ellos situados justo en la zona del rift sospechoso, y dos fuera de ella, a modo de control. Y al llevar esas muestras al laboratorio, encontraron la prueba que buscaban: los manantiales situados dentro del rift contenían unas firmas isotópicas de helio que sólo pueden originarse en un lugar, el manto terrestre, situado a una profundidad de entre 40 y 160 kilómetros (e incluso hasta 190 kilómetros) bajo nuestros pies.«Las aguas termales a lo largo del rift de Kafue en Zambia -explica Mike Daly- tienen firmas de isótopos de helio que indican que los manantiales tienen una conexión directa con el manto de la Tierra. Esta conexión de fluidos es la evidencia de que el límite de la falla del Rift de Kafue está activo y, por lo tanto, la Zona del Rift de África Sudoccidental también lo está. Esto podría ser una indicación temprana de la fragmentación del África subsahariana».Punto de no retornoEl proceso de ruptura continental avanza a cámara lenta y en un silencio casi absoluto. «Un rift -aclara Daly- es una gran ruptura en la corteza de la Tierra que crea hundimiento y un levantamiento elástico asociado. Un rift puede convertirse en un límite de placa, pero comúnmente su actividad cesa antes del punto de ruptura de la litosfera».Vista aérea de la zona de falla del límite sur del Rift de Kafue. Las aguas termales donde los investigadores muestrearon gases se encuentran en los matorrales verdes. Michael DalyNo obstante, en Zambia, el sistema parece haber cruzado el punto de no retorno. Rūta Karolytė se muestra contundente al respecto: «Lo que nuestros datos confirman -asegura- es que este sistema está actualmente 'despierto' y geológicamente activo. Que se desarrolle un rift activo no significa necesariamente que en 100 millones de años vayas a tener un océano allí. Pero es una posibilidad».La gran pregunta, sin embargo, es por qué África se está empezando a partir precisamente en esta región cuando el famoso Gran Valle del Rift en Kenia lleva ya haciéndolo mucho tiempo y avanza sin descanso. Según Daly, «en casi todos los lados de África hay dorsales oceánicas que tienden a inhibir la extensión, por lo que la ruptura y la separación parecen luchar para establecerse».Con todo, el estudio asegura que el Sistema de África Sudoccidental recién descubierto tiene a su favor un umbral de resistencia mucho menor, aprovechando debilidades estructurales antiquísimas en la corteza. Es decir, que esta nueva cicatriz continental fluye en armonía con las fuerzas tectónicas del océano Atlántico, lo que podría facilitar que el continente termine partiéndose justo por ahí.Un tesoro de valor incalculableLos investigadores, además, creen que el 'despertar' de esta gigantesca grieta tiene, a partir de ya, un impacto económico incalculable. En sus primeras etapas, en efecto, estos desgarros actúan como trampas naturales para los gases que se han acumulado en las rocas durante eones.Y en el Rift de Kafue se han medido concentraciones asombrosas de helio de hasta un 2,3% en los fluidos de superficie. El helio es un recurso estratégico escaso y extremadamente crítico. Resulta indispensable para la industria de alta tecnología, la refrigeración de escáneres médicos de resonancia magnética, el desarrollo de la computación cuántica y los reactores nucleares.«Es difícil encontrar estas condiciones tectónicas que son perfectas para concentrar y liberar helio de una manera que pueda ser capturado», admite Karolytė. Esta inmensa riqueza, sumada al gigantesco potencial de energía geotérmica e hidrógeno, ya está atrayendo inversiones internacionales multimillonarias a la zona.A pesar de lo cual, los propios autores advierten que queda aún mucho por explorar. «Este estudio -asegura Daly- se basa en los análisis de helio de una sola área en el Sistema del Rift de África Sudoccidental, que tiene miles de kilómetros de longitud». Pero la siguiente fase de investigación ya está en marcha y sus resultados se publicarán a lo largo de este mismo año.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La NASA desvela sus planes para Artemis III: durará más de diez días e involucrará a varias naves en el espacio noticia Si Descubren al 'último titán', el colosal dinosaurio de 27 metros que dominó el sudeste asiáticoMientras, el reloj geológico no se detiene. Y bajo las polvorientas llanuras de Zambia, los engranajes de la Tierra han empezado a girar de nuevo, dispuestos a reescribir, otra vez, el mapa de nuestro mundo.